Los archivos multimedia, especialmente los audios, se han convertido en una pieza clave en los casos judiciales. Ejemplo de ello, el «caso Koldo», donde son estos audios los que suponen un duro varapalo para José Luis Ábalos y Santos Cerdán. Exintegrantes del partido socialista que aseguraban no sentirse identificados con estas grabaciones, apuntando a una posible manipulación. Algo que, tal y como explican desde Lazarus Technology, se puede descubrir gracias a la perspectiva forense de estos archivos.
«No me reconozco». Así se pronunciaban Santos Cerdán y José Luis Ábalos ante el Tribunal Supremo. Unas palabras con las que ambos exsocialistas sembraban la duda sobre la veracidad de los audios del «caso Koldo», en los que la mano derecha de Ábalos, Koldo García, captaba a ambos socialistas hablando de presuntas mordidas.
Unas dudas sobre las que la Guardia Civil era claro en su informe. Los audios de Koldo no han sido manipulados. Ello, debido a que los agentes de investigación de la Benemérita no habrían encontrado alteraciones o manipulaciones en estos documentos multimedia.
Situación que podría suponer un duro varapalo para los socialistas, que en todo momento han sostenido que esos audios podrían estar manipulados. Entre otros, con archivos generados por Inteligencia Artificial.
Necesidad de verificar la autenticidad de estos archivos de sonido que hace aún más importante la labor de profesionales como los expertos de Lazarus Technology, que han explicado cómo se puede conocer si un archivo de audio ha sido modificado o, incluso, generado a través de la IA. Ello, siendo imposible que, a través de un análisis en profundidad, pueda «pasarse por alto».
El proceso de verificación de los audios
«Primero se analiza a nivel ficheros. Y luego, se analiza a nivel voz» explica el CEO de Lazarus Technology, Manuel Huertas.
Así pues, en primer lugar, se analizan los datos que puede aportar el fichero. Datos de creación del archivo de audio, dispositivo de emisión, etc. que suponen un primer filtro de veracidad del archivo a analizar. Y es que una incongruencia en estos datos puede indicar una manipulación del archivo.
Por ejemplo, en alto tan sencillo como la fecha de creación. «La Inteligencia Artificial genera los horarios según el huso horario donde se encuentra. Ahí podemos encontrar un primer punto de análisis», destaca Huerta.
Un primer paso al que se le une el análisis de la voz, a través de diferentes aplicaciones de audio y análisis forense.
«Buscamos indicadores de corte. Analizamos los pulsos generados por la alimentación del micrófono. El ruido de fondo. La continuidad del sonido». Elementos con los que se puede conocer, casi de forma definitiva, si una pieza es auténtica, o ha sido modificada e incluso, si ha sido generada por IA.
«Escuchar no basta. Hay que analizar desde la perspectiva forense», añade, como tercer paso, el CEO de Lazarus Technology.
Algo para lo que se analizan los metadatos del audio. Unos metadatos, consistentes en una codificación única de números que, de ser alterados, cambian. Un cambio que hace que se modifique el «hash». Es decir, la huella digital única que genera un algoritmo matemático en relación a ese audio. Una especie de «ADN» que cambia con la modificación del audio. Y que permite comprobar si éste ha sido modificado o alterado. Y por tanto, su autenticidad como prueba judicial.
Pruebas cada vez más importantes en los tribunales
Una necesidad de verificar y autentificar estos archivos de audio que se ha hecho cada vez más relevante en los tribunales.
Así pues, tal y como explican desde Lazarus Technology, cerca del 98% de las pruebas digitales que se presentan en los procedimientos judiciales en España ya incluyen audios. Se trata de grabaciones de WhatsApp, notas de voz o llamadas registradas con aplicaciones de mensajería que, en apenas una década, han pasado de ser un elemento accesorio a convertirse en la prueba central de muchos procesos, desde casos de corrupción, disputas laborales o causas penales.
Desde Lazarus se señala que esta tendencia se ha acelerado de forma especialmente significativa en los 2-3 últimos años. Esto se debe al uso masivo de los smartphones y la mensajería y la facilidad de la grabación y la distribución de los mensajes. Otros factores detrás de este crecimiento son la irrupción de la inteligencia artificial, y la creciente dependencia de las aplicaciones de mensajería como vía de comunicación personal y profesional.
Este auge coincide además con un incremento de incidentes relacionados con audios falsificados y con el uso fraudulento de voces clonadas mediante inteligencia artificial, una amenaza que estudios internacionales ya sitúan en crecimientos de doble dígito durante los años 2023 y 2024.