El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) no se limita a adaptarse a los cambios, sino que los lidera con hechos: lanzando la Guía de Buenas Prácticas para el Uso de la Inteligencia Artificial en la Abogacía.
Este manual, pionero en el ámbito jurídico español, pretende sentar las bases y marcar el camino a seguir para un uso ético, responsable y jurídicamente seguro de esta tecnología para abogados y despachos.
El acto de presentación tuvo lugar este martes 7 de octubre el Salón de Actos del ICAMpor su decano, Eugenio Ribón y la coordinadora del documento y también diputada de la Junta de Gobierno responsable de innovación, tecnología y cultura, Mabel Klimt.
Tras sus intervenciones, Santiago Mediano, presidente de la Sección de Robótica, IA y Realidad Aumentada del ICAM; Alejandro Touriño, presidente de la Sección TIC; y Sara Molina, copresidenta de la Sección de Innovación, participaron en un coloquio para acercar a los asistentes una valoración sobre el texto y las implicaciones actuales de la IA en el sector.
Una iniciativa que posiciona al ICAM a la cabeza de las nuevas tecnologías
La finalidad de este documento es proporcionar una serie de buenas prácticas generales que sirvan de referencia para integrar la IA y la IA generativa en la abogacía bajo los estándares de la responsabilidad y la eficiencia.
En su redacción han colaborado especialistas como los ya mencionados, José Ramón Moratalla (copresidente de la sección ICAM de Innovación y Abogacía junto a Molina, Jesús María Boccio, Agustín Born, Noemí Brito, Carlos Fernández, Javier Fernández-Lasquetty, Rodrigo González Ruíz, Antonio Muñoz Vico, María Pardo de Vera, Carolina Pina y Teresa Rodríguez de las Heras.
Estos profesionales se han basado en los principios y recomendaciones de los principales organismo europeos y nacionales en materia de IA y protección de datos, como el Reglamento Europeo de la Inteligencia Artificial (IA Act).
«No se trata de frenar la innovación, sino de acompañarla con criterios éticos, herramientas claras y pautas jurídicas que nos permitan integrar esta tecnología de forma segura, transparente y eficaz», explica Klimt sobre el propósito de este documento.
«Queremos que cada abogado, independientemente del tamaño de su despacho o de su nivel de conocimiento técnico, cuente con un marco práctico que le ayude a tomar decisiones informadas y responsables», añade la abogada.
El manual que presenta todas las ventajas que ofrece la IA para el sector legal
La guía se divide en tres partes: presentación, buenas prácticas y un glosario con los términos empleados, además de dos anexos.
Primero, se centra en la presentación del concepto, ventajas y desventajas del uso de la IA. Tras ello, recomienda un análisis estratégico que identifique las necesidades específicas del profesional del derecho y del despacho para así poder evaluar la solución tecnología que mejor se ajuste a sus necesidades.
El texto propone una serie de medidas, como la adopción de protocolos internos, la definición de objetivos y condiciones para el uso de IA, designación de responsables de supervisión que garanticen la supervisión humana, para que el cumplimiento normativo esté garantizado.
Uno de los apartados más relevantes se centra en el respeto a los derechos fundamentales y la mitigación de sesgos, recordando que la inteligencia artificial no es neutral: los algoritmos pueden amplificar desigualdades si no se auditan los datos con los que se entrenan. Como salvaguarda, el texto propone que siempre haya un humano que verifique la calidad y equidad de los datos.
También aborda la supervisión de terceros, pues la guía advierte que la delegación tecnológica no puede implicar también delegación de responsabilidad. Es decir, si se encarga a un tercero el uso de sistemas de inteligencia artificial ellos también deben cumplir con los mismo estándares de diligencia, transparencia y confidencialidad que los aplicados internamente por los despachos y/o profesionales del derecho.
Esta iniciativa se enmarca en el programa estratégico ‘ICAM Avanza: hacia la abogacía del futuro’ con el que el ICAM ha trazado la hoja de ruta que promueve la transformación de la profesión jurídica sin perder de vista su dimensión ética, jurídica y humanista.
Del conocimiento técnico a la cultura responsable
El avance de la IA ha convertido la competencia tecnológica en una exigencia ineludible para el ejercicio profesional. Por ello, la guía hace una serie de recomendaciones a los abogados y despachos para que la integración responsable de este sistema de inteligencia artificial se haga manteniendo un equilibrio entre la formación técnica, la ética profesional y la supervisión jurídica.
Para cumplir estos tres pilares, la guía pone el foco en la formación y actualización dentro de los despachos, promoviendo así una cultura de aprendizaje tecnológico que refuerce la calidad de los servicios que ofrecen.
Propone para ello invertir en captación técnica y evaluación interna, con talleres prácticos que una a todos los profesionales para así fomentar comunidades de aprendizajes. Además, insta a los abogados a que comprendan el funcionamiento de las herramientas que van a utilizar para evitar caer en sesgos y una mala praxis.
«Con esta guía, ofrecemos a la profesión una herramienta práctica y rigurosa para aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial sin comprometer los principios esenciales de la abogacía: la confidencialidad, el juicio profesional y la defensa de los derechos fundamentales», subraya Ribón.
Un manual accesible y gratuito para todos aquellos profesionales del derecho que quieran hacer de la IA su aliado.