El decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), Eugenio Ribón, ha declarado hoy ante el Tribunal Supremo en relación al caso contra Álvaro García Ortiz, Fiscal General del Estado. Unas declaraciones en las que el decano ha explicado que la nota de prensa de la Fiscalía provocó «alarma y desconcierto» entre la Abogacía. Y que la filtración de la información respecto a González Amador supone una grave «ruptura del secreto profesional».
Este martes, 11 de noviembre, comenzaba la cuarta sesión del juicio contra el FGE, Álvaro García Ortiz, por presunta filtración de secretos en relación a información confidencial de Alberto Gónzález Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Una sesión que comenzaba con la declaración, en calidad de testigo, de Eugenio Ribón, decano del ICAM.
Testimonio en el que el decano ha aclarado cómo fueron los primeros momentos tras conocerse la nota de prensa de la Fiscalía. Un escrito que Eugenio Ribón ha calificado de «insólito».
La Fiscalía ofreció una nota conjunta
Así pues, al conocer la nota de prensa, el decano ha reconocido ponerse en contacto con la Fiscalía de la Audiencia Provincial responsable de la nota. Y, en concreto, con Pilar Rodríguez.
«Era difícil de creer», ha asegurado el decano. Una conversación en la que Rodríguez, ha explicado, le reconoció sentirse «como un sándwich por arriba y por abajo. Y que, aunque llevaba el sello de la Fiscalía, no había salido de allí».
Situación ante la que, al día siguiente, el decano del ICAM se reunía, entre otros, con el propio FGE. Encuentro en el que García Ortiz habría tratado de «justificar la reproducción literal» del correo de González Amador.

«Si se quería desmentir información no era preciso revelar el contenido de los correos», ha destacado en este sentido Eugenio Ribón ante el Tribunal Supremo.
Contexto en el que el decano asegura que García Ortiz planteó la posibilidad de realizar un «comunicado conjunto», entre FGE y Abogacía, con el fin de «poner ciertos paños calientes sobre la nota de la Fiscalía». Algo que se rechazaba, exigiendo una investigación y una depuración de responsabilidades.
Responsabilidades ante las que el ICAM, explica el decano, actuó el colegio de abogados. Así, Eugenio Ribón ha explicado que la personación del colegio en el caso no se produjo tras la «divulgación de una noticia en un medio de comunicación», sino a raíz de la propia nota de prensa de la Fiscalía.
Eugenio Ribón defiende la confidencialidad en la abogacía
Filtración de información, que, tal y como ha explicado Eugenio Ribón, supuso un «detonante» para que el ICAM procediera a presentar una querella contra el FGE. Especialmente, debido a la «alarma y desconcierto» que generó dentro del sector la nota de la Fiscalía. No con el foco en el abogado de González Amador, sino en defensa de toda la Abogacía.
«Sin abogados libres no hay jueces independientes. Sin jueces independientes no hay justicia imparcial. Y sin justicia imparcial no hay Estado de Derecho», ha recordado el decano ante el alto tribunal.
«Sin confidencialidad no es posible ejercer una defensa libre»
Unas palabras que, según Ribón, también pronunció en su conversación con Pilar Rodríguez. Ello, defendiendo que las comunicaciones entre abogados y clientes, y entre abogados y Fiscalía, son «absolutamente confidenciales». «Sin confidencialidad no es posible ejercer una defensa libre», ha añadido.
Razón por la que, según Eugenio Ribón, el ICAM actuó contra García Ortiz. Ello, negando discrepancias con Victoria Ortega, entonces presidenta del CGAE. Y con ello, defendiendo la posición unánime de todos los colegios e instituciones de abogados ante este respecto.
«Cuando nosotros juramos o prometemos y vestimos toga por primera vez, juramos el acatamiento a la Constitución, al ordenamiento jurídico y el ejercicio conforme a los principios de libertad, independencia y secreto profesional», ha recalcado.