Rosa Martínez Cal tuvo un flechazo con la práctica actuarial, la disciplina que convierte un daño médico —una lesión, una secuela, una incapacidad o un perjuicio económico futuro— en una cuantía indemnizatoria objetiva, utilizando técnicas de probabilidad, estadística, biometría, interés compuesto y análisis económico.
Su padre fue quien le introdujo en este sector en el que ha estado vinculada desde el inicio de su carrera profesional. Sin embargo, no sería hasta 2019 cuando aterrizaría en el campo del Derecho Sanitario como responsable del departamento de Pericia Actuarial del Grupo PROMEDE, integrado por Promede (empresa especializada en peritaciones médicas), Perivet y Plataforma Redes.
Este jueves participó en el XXXI Congreso Nacional de Derecho Sanitario en el taller de trabajo ‘Reforma de la Ley 35/2015. Implicaciones practicas en RC sanitaria’. Tanto ella como su compañía reivindican un análisis más dinámico y técnico del daño resarcible en litigios médicos.
Martínez Cal alerta de que «el sistema ya no es estático: cada cambio legal, médico o económico impacta en todos los demás» y defiende la «necesidad» de un baremo sanitario propio que permita dar respuestas más precisas y justas en un ecosistema donde las reclamaciones son cada vez más complejas.
¿Cuál es su función en Promede?
Yo soy la responsable del departamento actuarial. Nosotros trabajamos con el Baremo de Autos —el sistema oficial para valorar y cuantificar los daños personales y transformarlos en indemnizaciones económicas homogéneas y objetivas—, y el resto de herramientas que utilizamos para llevar a cabo la pericial.
Desde mi posición, dirijo la práctica actuarial, que es la estructura es la que desarrolla la metodología para transformar todos los problemas médicos en cuantía económica y lo hacemos a través de probabilidades, estadísticas, tipos de interés.
Es decir, se aplican variables económicas y variables biométricas unidas a lo médico. Digamos que dentro de todas las métricas que hay, lo que vamos poniendo es el punto para obtener el importe económico que se debería pagar como indemnización al médico.
Promede participa en tres actividades distintas en el XXI Congreso de Derecho Sanitario. ¿Por qué es importante que empresas especializadas en pericia sanitaria y actuarial estén presentes en este tipo y qué está aportando al ecosistema jurídico sanitario?
En este ecosistema siempre están las compañías de seguros, los letrados, el sistema jurídico, los médicos y, también, los actuarios.
Promede integra todas esas partes. Damos servicio a la parte jurídica para que tengan mayor rigor a la hora de tomar decisiones. Los peritos son los que transcriben la norma para hacer que los letrados puedan tener una mayor facilidad de toma de decisiones. En un evento como este, no podemos faltar.
«La actualización del Baremo afecta a las cuatro áreas: la legal, la médica, la económica y la actuarial. Antes se entendían y estaban integradas, pero ahora ssi cambias algo en una, se mueven todas a la vez», explica Martínez sobre la última reforme de la Ley 35/2015, motivo de su participación.
Usted participa en el taller de Trabajo sobre la ‘Reforma de Ley 35/2015. Implicaciones prácticas en el RC sanitaria’. ¿En qué medida la actualización del Baremo de valoración del daño corporal regulado por la Ley 35/2015 obliga a replantear los criterios de cuantificación del daño corporal en litigios sanitarios?
Esta modificación no es sólo una modificación de límites, de cuantías y demás. Lo calificaría como una modificación que genera un ritmo de cambio.
Y este ritmo de cambio afecta a las cuatro áreas: la legal, la médica, la económica y la actuarial. Antes las cuatro áreas se entendían y estaban más o menos integradas, pero ahora se mueven las cuatro a la vez. Lo que tocas en un lado va a afectar al otro. Esto da un sistema dinámico y, por tanto, genera un cambio total y se vuelve todo mucho más necesario de gestionar.
Anteriormente el baremo se aplicaba y punto. Ahora tienes que gestionar todo el baremo, porque los agentes implicados —los peritos, los letrados, los lesionados, las compañías de seguros— todos están funcionando a la vez y todos están funcionando con modificaciones.
Por lo tanto, no es solo una modificación que haya requerido que apliquemos unas tablas u otras, sino requiere entender todo el cambio. Que hay cambios importantes, pero es que además hay que adaptarse a ese dinamismo.

¿Y cómo se debe adaptar?
Primero yo creo que conociendo bien la norma. Es necesario que tanto la parte legal como actuarial, como económica y como la médico conozcan fenomenal la norma.
Y luego, viendo que se está, el baremo cambia y la ley se aplica sobre todo porque. Porque lo que intenta recoger son las últimas, las últimas tendencias que se están produciendo en el sector. Al haber cambios de tendencias, los lesionados demandan otro tipo de daños. Las enfermedades cambian, la aplicación de la norma cambia y entonces los actuarios también nos modificamos.
Entonces esa adaptación viene porque todos los agentes que están interviniendo van demandando cada uno su parte para que sea más sencillo de aplicar y siempre buscando lo mismo, que sea homogéneo, que sea justa para los lesionados, que sea también justa para las compañías de seguros.
Es decir, que todas las personas vean que la realidad que están viviendo se está poniendo de manifiesto, que nadie sale perjudicado por unas circunstancias o por otras.
¿Está evolucionando al mismo ritmo el marco actuarial para calcular daños futuros, incapacidades o repercusiones laborales que la evolución de reclamaciones complejas con implicaciones económicas significativas en materia sanitaria?
El baremo de autos, va por detrás. Pero ajustándonos al baremo que aplicamos a responsabilidad sanitaria, estamos a años luz. Quiero decir, actualmente el baremo de autos lo estamos aplicando por analogía. Es decir, es orientativo para nosotros para la responsabilidad civil sanitaria.
Hay enfermedades que no están recogidas en las tablas de mortalidad del baremo o que no reflejan la longevidad adecuada. Es por ello que el baremo sanitario ahora no puede aplicarse fielmente. No es como el baremo de autos. Una persona que está sana tiene un accidente y queda con unas lesiones que se encuentran en el Baremo de Autos. Pero, puede ser que la persona nazca con las lesiones. Entonces no es lo mismo, no se puede aplicar fielmente el baremo.
«Nosotros somos muy partidarios de que salga un baremo que esté perfectamente adecuado a la responsabilidad civil sanitaria, porque si no siempre estamos aplicando con salvedades»,
Por lo tanto, en el baremo de autos sí que va reflejando las últimas tendencias tanto económicas como actuariales o médicas. Sin embargo, en la responsabilidad civil sanitaria necesitamos un baremo específico. Entiendo y estamos aplicando el otro, pero necesitamos uno.
¿Desde Grupo PROMEDE estáis luchando por un baremo específico para la responsabilidad civil sanitaria?
Nosotros somos muy partidarios de que salga un baremo que esté perfectamente adecuado a la responsabilidad civil sanitaria, porque si no siempre estamos aplicando con salvedades.
Al no estar exactamente diseñadas para hacer los cálculos para las indemnizaciones de la responsabilidad civil sanitaria, podemos estar cometiendo errores o sobre indemnizaciones o infra indemnizaciones.
Mirando a medio plazo, ¿qué desafíos creen que van a marcar el futuro de la valoración actuarial?
El primero es el movimiento del baremo. El baremo va a ir adaptándose, van a salir nuevas cosas, nuevas técnicas. Ese es el primer movimiento y el nuevo reto que tenemos, que siempre vamos a tener que ir conociendo el nuevo baremo.
El segundo reto yo creo que es la Inteligencia artificial (IA). Tendremos que aprender acómo utilizar la inteligencia artificial para que sus cálculos sean cada vez más precisos a la hora de valorar el daño.
Y luego pues fundamentalmente, si realmente se realizará un baremo de sanitario o no. En caso de que sí, ahí habrá mucha diferencia entre aplicación de un modelo u otro. La parte positiva es que ya tenemos uno hecho de autos…
¿Y cuál es su futuro? ¿Dónde se ve en medio plazo?
Bueno, siempre trabajando como actuario y siempre mirando las nuevas tendencias del lucro cesante.
Yo creo que es importante ver todas las partes que juegan aquí y creo que la parte actuarial, aunque si que lo puede hacer una inteligencia artificial y siempre es necesario que participemos para para dar ese punto, esa estructura que decíamos, ese eje vertebral, es importante por toda la metodología que hacemos.
Es importante que ninguna de las partes sea mejor que otra ni mayor que otra, porque es más importante la ciencia médica que la ciencia actuarial o por qué va a ser más importante la ciencia actuarial que la médica, o la parte legal o la parte económica.
Creo que también desde el punto de vista de que puedo hacer en el futuro es hacer esa compensación que tanto letrados como médicos y como actuarios estemos trabajando todos en el mismo ecosistema para poner cada uno nuestra parte. Así que ahí es donde me veo.