No llegó al Decanato del Registro de la Propiedad por ambición personal ni por una carrera de poder, sino por una vocación construida durante casi 25 años de ejercicio profesional y dedicación institucional.
Rosario Jiménez Rubio (47 años) es la nueva decana del Colegio de Registradores de España desde el 1 de diciembre pasado, tras ser elegida por aclamación –como única candidata (ella y su Junta de Gobierno de 14 personas, 15 con ella)–, en un respaldo poco habitual que refleja consenso, confianza y reconocimiento interno.
Es la segunda mujer en la historia del Registro de la propiedad en asumir esta responsabilidad, después de su antecesora, María Emilia Adán.
Rosario Jiménez inicia un mandato de cuatro años con una hoja de ruta que tiene muy clara: modernizar el sistema registral sin debilitar la seguridad jurídica, reforzar la divulgación social del registro, intensificar la colaboración con las administraciones y otros operadores jurídicos, fortalecer el propio Colegio y preservar su cohesión interna.
Con una reconocida trayectoria de estudio sobre la vivienda y las ocupaciones ilegales, Jiménez sitúa este fenómeno —una de las principales preocupaciones sociales en España— en el centro del debate, convencida de que el registro puede y debe desempeñar un papel clave en la protección de los derechos de los propietarios y en la prevención del fraude.
Bueno, a mi me gustaría empezar con una pregunta muy simple que siempre explica muchas cosas. ¿Por qué se hizo registradora.
Mi trayectoria fue, en gran medida, fruto de una serie de casualidades. Vengo de una familia de médicos, así que mi camino inicial no tenía nada que ver con el derecho. Sin embargo, el azar —que influye más de lo que solemos pensar en nuestro futuro— quiso que conociera a quien acabaría siendo mi preparador, Jesús Camí.
Su forma de pensar y de enseñar me impresionó profundamente desde el punto de vista intelectual. Eso me llevó a seguir su orientación: estudié Derecho y más tarde me preparé las oposiciones a registros, siempre guiado por él. A veces ocurre que conoces a personas que marcan por completo tu vida, como ese profesor decisivo que, en un momento clave, cambia tu rumbo para siempre.
¿Cuánto tiempo tardó en sacar la oposición? Porque el temario a memorizar está compuesto de 370 temas.
Fue relativamente pronto, en unos dos años, aunque eso no es algo habitual ni representativo. En unas oposiciones —exámenes muy exigentes para acceder a un puesto público— intervienen muchos factores que deben coincidir al mismo tiempo. La preparación es fundamental, pero no es lo único.
También influyen la suerte, el momento personal en el que se encuentra cada uno, el apoyo familiar y organizativo, así como la estabilidad emocional. Todos estos elementos, y algunos más, tienen que encajar para que el resultado sea favorable.
¿Y cuáles fueron los argumentos que le dio su preparador y que le cautivaron tanto para hacer la oposición?
Él me explicó por qué el registro es tan importante: para los ciudadanos, porque aporta seguridad; para la economía, porque ayuda a mantener su estabilidad; y para el sistema jurídico, ya que forma parte de los mecanismos que garantizan los derechos y las obligaciones.
También me habló de su relevancia a nivel internacional.
Descubrí entonces que los registros españoles son una referencia fuera de nuestro país, algo que desconocía por completo, lo que me resultó muy estimulante. Tanto por ese descubrimiento como por la influencia de este preparador, decidí que era una profesión que me atraía y opté por prepararme para ejercerla.

No mucha gente sabe esto. Aunque los registradores son funcionarios del Estado, las personas que trabajan en los registros no son funcionarios públicos sino empleados de los registradores. Este modelo es un buen ejemplo histórico de colaboración entre lo público y lo privado, en el que el servicio se presta en beneficio de la sociedad, pero con una organización que no depende por completo de la Administración. Algo idéntico ocurre con los notarios.
Somos funcionarios que dependemos del Ministerio de Justicia, y los trabajadores de los registros son empleados a nuestro cargo. Este modelo funciona así desde hace más de cien años y ha demostrado ser eficaz. Sin embargo, muchos ciudadanos no conocen bien la importancia del servicio público que ofrecemos ni cómo se presta.
A menudo se da por hecho, y por eso la labor divulgativa y social resulta esencial.
El registro no es una institución lejana o puramente técnica. Trabajamos directamente con personas en situaciones muy cotidianas: quienes compran una vivienda y necesitan una atención personalizada, quienes reciben una herencia y buscan seguridad, emprendedores que crean una empresa, o ciudadanos que requieren protección frente a ocupaciones ilegales, usurpaciones o fraudes.
En todos esos casos, los registradores están ahí para ofrecer respaldo y seguridad jurídica. Por eso es importante que los ciudadanos conozcan mejor el papel del registro y la protección que este servicio aporta en España.
Usted es experta en el tema de las ocupaciones ¿Tienen solución?
[Sonríe] He dedicado mucho tiempo a investigar el problema de la vivienda, su función social y, en particular, el fenómeno de las ocupaciones ilegales. También he analizado cómo el registro puede contribuir, en cierta medida, a proteger a los propietarios frente a este tipo de usurpaciones y actividades delictivas.
El registro actúa en muchos ámbitos, pero en el caso concreto de la vivienda puedo mencionar un ejemplo reciente, recogido en una noticia publicada en El País. En esa actuación hubo una colaboración directa: desde el registro se identificaron los alojamientos urbanísticos mediante sus datos registrales, lo que permitió imponer sanciones por valor de 64 millones de euros a Airbnb por anunciar alquileres turísticos sin licencia,
La vivienda es hoy una de las principales preocupaciones de la sociedad, probablemente la primera en España. Por eso sigo investigando en este ámbito. En este contexto, el Registro de la Propiedad tiene mucho que aportar: ofrece seguridad al propietario y permite aplicar medidas cautelares, es decir, actuaciones preventivas previstas en la Ley de Enjuiciamiento Civil, que han ido reforzándose con las sucesivas reformas para agilizar y hacer más eficaz la protección frente a la ocupación ilegal y facilitar la recuperación de la vivienda.
«No existe una solución sencilla ni inmediata al problemas de las ocupaciones. Aun así, en todo aquello en lo que los registros de la propiedad puedan ayudar, se pondrán en marcha todos los medios necesarios para aportar eficacia y utilidad, y así seguir fortaleciendo este servicio público».
Quizá uno de los principales problemas en los casos de ocupación es cómo se encuadran legalmente, ya sea como usurpación o como allanamiento de morada. En la última reforma legal, aprobada en 2025, se ha previsto que estos casos de allanamiento no tengan que acabar necesariamente en un juicio con jurado, un proceso que puede alargarse más de dos años y cuyo resultado es incierto. El verdadero problema, por tanto, no es solo la norma, sino la rapidez para resolver la situación y restablecer la legalidad cuanto antes, ¿no?
El problema tiene muchas causas y es especialmente complejo. No se trata de una sola cuestión, sino de una combinación de factores legales, judiciales y sociales que se entrelazan entre sí. Por eso puede describirse como un problema “poliédrico”, es decir, con muchas caras y dimensiones distintas.
No existe una solución sencilla ni inmediata al problemas de las ocupaciones. Aun así, en todo aquello en lo que los registros de la propiedad puedan ayudar, se pondrán en marcha todos los medios necesarios para aportar eficacia y utilidad, y así seguir fortaleciendo este servicio público.
Conviene subrayar que el problema sigue sin estar resuelto en la actualidad. Dada su complejidad y la variedad de causas que lo originan, no puede esperarse una solución rápida ni a corto plazo.
Durante ocho años ha sido decana territorial de los registradores de Andalucía oriental. ¿Qué la impulsó a implicarse por primera vez en esta responsabilidad y qué razones la han llevado ahora a dar un paso más y aspirar al decanato del Colegio de Registradores? En definitiva, ¿cuál es su principal motivación para asumir este nuevo reto?
Formo parte del Colegio de Registradores desde hace casi 25 años y, desde mis inicios en el Cuerpo, he participado de manera continuada en distintas tareas corporativas. Esta experiencia me ha permitido comprobar que el trabajo colegial y en equipo no solo es útil, sino también muy enriquecedor a nivel personal y profesional.
A lo largo de estos años he aprendido mucho más de lo que he podido aportar, gracias al compromiso y la dedicación desinteresada de muchos compañeros que me han precedido en los órganos corporativos. Ese legado genera un sentimiento de agradecimiento y también de responsabilidad: continuar lo ya construido, reforzarlo y mejorarlo.
Mi motivación es contribuir a mejorar la función registral y facilitar el trabajo diario de los colegiados, construyendo el futuro del Colegio sobre la base del esfuerzo colectivo de quienes han trabajado antes.

Durante sus dos mandatos, su antecesora logró con éxito la digitalización completa de los registros de la propiedad. Esto permitió que la información pudiera consultarse a distancia, que los distintos sistemas se comunicaran entre sí y que los trámites fueran más ágiles y eficientes. Ante este panorama, surge ahora una pregunta clave: ¿cuál debería ser el siguiente paso en esta nueva etapa marcada por el desarrollo de la inteligencia artificial, es decir, de sistemas capaces de analizar datos, aprender de ellos y apoyar la toma de decisiones?
El registro electrónico ya es una realidad. El reto actual es reforzarlo y aprovechar todo su potencial para que sea tan eficaz como el registro tradicional, manteniendo e incluso fortaleciendo principios clave como la seguridad jurídica, la publicidad de la información y el respeto a la legalidad.
El objetivo es hacerlo más accesible a la ciudadanía y mejorar el servicio público, mediante la conexión con otras administraciones, la simplificación de trámites y la automatización de tareas repetitivas.
Al mismo tiempo, la digitalización exige sistemas fiables, controles continuos y una mayor cultura de protección de datos, sin poner en riesgo la independencia profesional ni las garantías que ofrece la función registral.
En definitiva, avanzar en la digitalización implica actualizar las normas, invertir de forma sostenida, fomentar el cambio y explicarlo a la sociedad para evitar brechas digitales, siempre preservando la seguridad, la certeza y la legalidad que sostienen la seguridad jurídica preventiva.
¿Cuáles son sus 5 prioridades principales en este mandato de 4 años que ahora comienza?
Tenemos muy claro la hoja de ruta de nuestras prioridades.
En primer lugar, la adaptación y modernización del registro, siempre sin perder la esencia de la función registral y las garantías que la caracterizan.
En segundo lugar, una mayor labor de divulgación social, para dar a conocer mejor nuestro trabajo y reforzar la visibilidad del registro como un pilar básico de la seguridad jurídica, es decir, de la confianza y certeza en las relaciones legales.
La tercera prioridad es la colaboración entre administraciones y con otros actores clave. Esto incluye el trabajo conjunto no solo con los operadores jurídicos, sino también con universidades, academias, otros colegios profesionales, ministerios y administraciones de las comunidades autónomas. Esta cooperación permite mejorar el servicio público y fortalecer nuestra labor.
La cuarta prioridad es reforzar el propio colegio profesional, haciéndolo más sólido, moderno, cercano y accesible tanto para los colegiados como para la ciudadanía.
Por último, una prioridad esencial es mantener la unidad y la cohesión interna, que han sido claves para llegar hasta aquí y que se reflejan en el amplio respaldo recibido, con una candidatura apoyada mayoritariamente y proclamada sin oposición. Cuidar esa cohesión es, al mismo tiempo, una responsabilidad central de este mandato.
«El registro electrónico ya es una realidad. El reto actual es reforzarlo y aprovechar todo su potencial para que sea tan eficaz como el registro tradicional, manteniendo e incluso fortaleciendo principios clave como la seguridad jurídica, la publicidad de la información y el respeto a la legalidad».
Usted es la segunda mujer de la historia de esta institución, formada por mil registradores, en convertirse en decana. Son hombres y mujeres casi al 50 %. ¿Ocurre lo mismo en su Junta de Gobierno?
Somos una corporación bastante paritaria. Nuestra Junta de Gobierno está formada por 8 mujeres y 7 hombres. En total, somos 15 perso
Cuando usted era decana territorial de Andalucía Oriental, ¿estaba liberada o tenía que compaginar sus obligaciones como registradora con las de gestión y representación de sus compañeros?
Buena pregunta, porque asumir este tipo de responsabilidades exige, ante todo, un alto sentido de compromiso institucional. Y no, no fui liberada, como dice usted. Compaginaba las dos obligaciones. Se trata de dedicar, durante un tiempo limitado, mucho esfuerzo a tareas corporativas que son especialmente exigentes y que requieren una implicación constante.
Además, es imprescindible contar con una red de apoyo. En primer lugar, el equipo del registro, que es quien asume muchas veces las ausencias y los ajustes necesarios en el trabajo diario. A ellos es justo agradecerles su comprensión y colaboración, ya que el esfuerzo de reorganizar horarios y tareas suele recaer en gran medida sobre ellos, incluso en momentos que no siempre son los más adecuados.
Este apoyo también es necesario en el ámbito personal. La familia desempeña un papel clave como respaldo logístico y emocional para poder afrontar este tipo de responsabilidades.
Por último, es fundamental que estas funciones tengan un límite temporal claro. El colegio profesional es una responsabilidad compartida por todos los colegiados, y el relevo periódico en los cargos no solo es conveniente, sino necesario, para garantizar su buen funcionamiento y repartir el esfuerzo de forma equitativa.

¿Cuántas horas duerme al día?
Aproximadamente 6 horas.
¿Qué le ha enseñado el ejercicio diario como registradora que no se aprende ni en los libros ni en la oposición
El trabajo en el registro enseña, ante todo, a escuchar. A menudo se piensa que el registro es una institución puramente técnica, centrada en documentos y archivos. Sin embargo, su verdadera función es proteger los derechos de las personas en su vida diaria.
El registrador aprende, ya en el ejercicio profesional y no solo durante la preparación de la oposición, a atender a los ciudadanos y a ayudarles a resolver problemas concretos: desde quienes compran una vivienda hasta pequeños emprendedores que quieren crear una empresa, pasando por personas que afrontan distintas situaciones legales.
En segundo lugar, el trabajo registral enseña a buscar soluciones prácticas, rápidas y eficaces. Esta capacidad no se adquiere solo estudiando, sino enfrentándose a casos reales y a las necesidades de los ciudadanos.
Por último, el registro fomenta el trabajo en equipo. A diferencia del opositor, que estudia en solitario, el registrador trabaja de forma constante con su propio equipo en la oficina y en colaboración estrecha con las administraciones públicas y otros profesionales del ámbito jurídico. Esta cooperación es esencial para que el sistema funcione y para ofrecer un mejor servicio a la sociedad.
«Me gustaría que esta etapa se recuerde por la unidad, el consenso y la confianza en el sistema. Aspiro a ser recordada como una decana abierta al diálogo, cercana y comprometida con el trabajo, y a dejar un colegio profesional sólido, moderno y respetado tanto dentro como fuera del ámbito jurídico».
¿Qué lecciones puede extraer España de otros sistemas registrales europeos y qué aspectos de nuestro módulo considera exportables.
El Registro de la Propiedad y el Registro Mercantil españoles son una referencia a nivel internacional. Su funcionamiento es ampliamente reconocido por ser eficaz, rápido y con un coste razonable, lo que lo convierte en uno de los sistemas más seguros de Europa. Además, es un modelo que puede adaptarse a otros países.
De hecho, el sistema registral español se está compartiendo y aplicando en muchos países iberoamericanos, con los que existe una colaboración estrecha desde hace años. También ha despertado interés en otros países fuera de Europa, que estudian nuestro modelo para mejorar sus propios registros.
En muchos de estos lugares, donde aún se están desarrollando sistemas registrales eficientes, el modelo español sirve como ejemplo. Esto es un motivo de orgullo, tanto para el propio registro como para la imagen de España en el ámbito internacional.
Las relaciones entre el Colegio de Registrados y el Ministerio de Justicia –de quien depende–, están en un punto de pleno entendimiento. Cabe preguntarse si, aún siendo positive, esta relación puede mejorar todavía más.
Como bien ha señalado usted, somos funcionarios que dependemos del Ministerio de Justicia y trabajamos en estrecha relación con él, así como con el resto de las administraciones públicas de todas las comunidades autónomas. Por ello, una de nuestras prioridades fundamentales es la colaboración entre administraciones, basada en el contacto constante, la comunicación fluida y la cooperación diaria.
Nuestra labor es continua en todos los ámbitos en los que se nos requiere. Siempre estamos dispuestos a colaborar y a aportar nuestro trabajo allí donde sea necesario para mejorar el servicio público.
¿Qué legado te gustaría dejar al finalizar tu etapa en el colegio, al frente del colegio.
Me gustaría que esta etapa se recuerde por la unidad, el consenso y la confianza en el sistema. Aspiro a ser recordada como una decana abierta al diálogo, cercana y comprometida con el trabajo, y a dejar un colegio profesional sólido, moderno y respetado tanto dentro como fuera del ámbito jurídico.
También quisiera haber contribuido a que mis compañeros puedan desempeñar su labor de forma más eficiente, segura y actualizada, y que los ciudadanos perciban claramente una mejora en el servicio público que ofrecemos.
En estos pasados años el Colegio de Registradores se ha visto sometido a una pandemia, a un volcán, a una dana, a Filomena, una borrasca gigante sin precedentes, circunstancias ajenas a vuestra normalidad. Fueron retos que fueron afrontados con éxito. No se me ocurre qué más cosas que podrían haber sucedido
El apagón…
Cierto, también el apagón.
En todas estas situaciones, la respuesta del Colegio de Registradores ha sido rápida e inmediata. El servicio público registral se puso al servicio de las personas más vulnerables y de quienes se vieron más afectados por circunstancias excepcionales, como la erupción del volcán de La Palma, la DANA de Valencia —un episodio de lluvias intensas y graves inundaciones— o los incendios de León del pasado verano.
En todos estos casos, la actuación se activó en cuestión de horas, ofreciendo apoyo y soluciones cuando más se necesitaban. Sin duda, es un motivo de orgullo.