El Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) ha aprobado una circular interpretativa del código deontológico de la abogacía en relación al uso de la Inteligencia Artificial (IA) en el ejercicio de la profesión. Un documento en el que el CGAE realiza recomendaciones a los abogados para el uso de estas nuevas tecnologías.
«Esto va a una velocidad frenética»; así valoran dentro de la Abogacía el avance vertiginoso que está teniendo la Inteligencia Artificial en la ciudadanía, así como en las profesiones.
Una herramienta que, sin embargo, también puede considerarse un riesgo. Algo que ya se está viendo dentro de la abogacía, donde ya existen varias sanciones y apercibimientos a letrados que, durante su ejercicio, utilizaban la inteligencia artificial para sus escritos, pero sin filtro humano de veracidad.
«Los problemas que genera la IA son problemas que ya existían con la llegada de Internet. Referencias a sentencias que no existían, etc.; pero ahora la inteligencia artificial lo multiplica exponencialmente» han valorado desde Abogacía.
Una realidad que está llevando a juzgados y tribunales a hablar, en casos de mal uso de esta herramienta digital, de «deslealtad del letrado con la Administración de Justicia».
Pero, desde el CGAE, aportan otra perspectiva: la de deslealtad profesional.
«No se puede utilizar una herramienta que no conoces. Y, cuando esa herramienta te ofrezca una demanda, o una doctrina para una demanda, no puedes acogerla sin más. El profesional debe analizar esta información. Por el compromiso con nuestro cliente», destacaban.
Un compromiso con la profesión, con los clientes, y con la Justicia, que ha llevado al CGAE a aprobar este viernes una circular interpretativa que regula la elaboración, firma y entrega de escritos jurídicos generados con ayuda de la IA.
Uso que estará íntimamente relacionado con los artículos 4.1, 10.2.e, 12.A.8 y 21.2 del Código Deontológico de la Abogacía Española.
Un uso de la IA por la Abogacía basado en la deontología profesional
«La IA dista mucho de carecer de riesgos, y por lo tanto, no debe operar como un sustituto del profesional de la abogacía, sino como una función auxiliar, sujeta además a supervisión humana», destaca la circular del CGAE.
Una obligación que, de contravenirse, supondría una vulneración del deber de diligencia e integridad, así como del deber del uso responsable de la tecnología.
«El uso de sistemas de IA generativa para la elaboración de borradores o textos jurídicos constituye una práctica lícita y admisible», valora la Abogacía en el escrito.
Sin embargo, este uso tiene límites. «Resulta incompatible con las exigencias deontológicas de la profesión la delegación acrítica y/o sustitutiva de las tareas que corresponden a las funciones esenciales del ejercicio profesional».
Una puntualización en la que la circular de Abogacía recuerda que es el profesional abogado el «único responsable del contenido de los escritos que firma». Y, por tanto, de las consecuencias y posibles sanciones que de ellos se desprendan.
Cinco recomendaciones del CGAE
Circular aprobada hoy por el CGAE que incorpora, para todos los profesionales de la Abogacía, hasta cinco recomendaciones para «evitar errores» en el uso de la Inteligencia Artificial.
«Conocer cabalmente las herramientas de IA que se van a utilizar», recomienda inicialmente la circular, recordando que no todas las herramientas de esta inteligencia artificial son igual de eficaces.
Como segundo punto, plantea el CGAE que «nunca se utilicen resultados de IA sin una lectura crítica completa».
«Contrastar siempre con fuentes jurídicas externas fiables», puntualiza también, en unión a esas primeras recomendaciones.
Como cuarto punto, valora el CGAE, como aviso a los abogados más voraces a nivel laboral , lo importante que es utilizar la inteligencia artificial «sólo en materias que se dominen», no en campos que son desconocidos para el letrado.
«Conservar la trazabilidad interna del uso de la IA en el trabajo profesional», documentando cuándo y para qué se ha utilizado esta herramienta, a fin de justificar las decisiones que, a veces, se han generado por un error en el algoritmo.