Concepción Campos Acuña ha tomado posesión este lunes como nueva presidenta del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno en un acto celebrado en la sede del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública.
La ceremonia ha estado presidida por el ministro Óscar López y ha contado con la presencia, entre otros, del presidente saliente José Luis Rodríguez Álvarez, la secretaria de Estado de Función Pública Consuelo Sánchez, el subsecretario Fernando Valdés y el director de la Agencia Estatal de Administración Digital Juan Jesús Torres.
En su intervención, Concepción Campos subrayó que asume el cargo con la convicción de que la transparencia “no es un mandato abstracto, sino una exigencia concreta que interpela cada decisión pública”.
La nueva presidenta destacó que el contexto actual exige cambios: “La transparencia ha evolucionado, pero también las expectativas sociales, la complejidad organizativa y el impacto de la tecnología en la gestión pública”, lo que, a su juicio, requiere “una mirada renovada, una actualización de los instrumentos y un refuerzo de las capacidades institucionales”.
Asimismo, defendió que el Consejo no solo debe ejercer funciones de supervisión, sino también de impulso y orientación para garantizar el derecho de acceso a la información pública de forma efectiva.
Campos incidió en que su compromiso será trabajar para que la transparencia sea “útil, comprensible y accesible”, y para que las instituciones la perciban como “una herramienta de mejora, no una carga formal”.
Mandato de cinco años y objetivos estratégicos
El nombramiento de Campos se ha producido mediante el Real Decreto 288/2026, de 31 de marzo. Su mandato tendrá una duración de cinco años no renovables, conforme a lo establecido en la Ley 19/2013 de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno.
Entre los principales objetivos de su etapa al frente del Consejo figuran:
- La actualización normativa en materia de transparencia, tras más de una década de vigencia de la ley actual.
- El refuerzo de la posición institucional del organismo.
- La intensificación de la cooperación con otras instituciones.
- El impulso del uso de la inteligencia artificial al servicio de la transparencia.
- La garantía de la transparencia algorítmica y el uso responsable de la tecnología.
Con este relevo, el Consejo inicia una nueva etapa marcada por el reto de adaptar la transparencia institucional a los cambios tecnológicos y a las crecientes demandas sociales de rendición de cuentas.