La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, ha defendido este viernes que todas las resoluciones judiciales pueden y deben ser objeto de debate y crítica, pero ha advertido de que existe un límite cuando esas críticas se dirigen a poner en duda la integridad profesional de los jueces.
“Todas las resoluciones judiciales pueden y deben ser objeto de debate y de crítica, pero hay un salto cualitativo cuando esta crítica va dirigida a cuestionar la honestidad profesional del juez. Esto es lo que no resulta admisible”, ha afirmado durante la clausura de las XIX Jornadas Jurídicas Román García Varela.
Así, Perelló ha subrayado que la Justicia se encuentra en un proceso de evolución permanente para mejorar el servicio que presta a los ciudadanos y garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva.
Sin embargo, ha reconocido que aún queda camino por hacer; especialmente, en cuestiones como la dación de cuenta telemática y la acumulación de juicios verbales sin vista en los denominados litigios masa.
La independencia judicial, un principio “inmutable”
Un contexto en el que Perelló ha explicado que la justicia que demanda la sociedad no depende únicamente de reformas organizativas, normativas o de la dotación de medios materiales, sino también de la preservación de principios esenciales del Estado de Derecho.
En este sentido, ha defendido que la independencia judicial debe permanecer “inmutable” , recalcando que los jueces deben estar protegidos «frente a presiones externas, injerencias o campañas de desprestigio».
Así pues, para la presidenta del TS, la defensa de estos valores no responde a intereses corporativos de la carrera judicial, sino a la necesidad de preservar el funcionamiento de una sociedad democrática.
A su juicio, cualquier intento de injerencia en la independencia judicial, ya proceda del ámbito público o privado, constituye una amenaza para el Estado de Derecho y cuestiona los fundamentos jurídicos y políticos sobre los que se sustenta la convivencia democrática.
Razón por la que Perelló recordaba que garantizar el respeto a la independencia judicial es una responsabilidad que corresponde al CGPJ, pero también al conjunto de los poderes públicos.
Perelló muestra su preocupación ante las críticas
La presidenta del Supremo ha aprovechado este viernes para insistir en que la defensa de la independencia judicial no implica rechazar la discrepancia ni el debate público sobre las resoluciones de los tribunales.
Por el contrario, ha asegurado que la crítica puede contribuir a mejorar el funcionamiento de la Justicia cuando se formula de manera constructiva y respetuosa.
Sin embargo, reiteraba que la el cuestionamiento de los jueces no es admisible, recordando que el sistema procesal dispone de mecanismos suficientes para corregir posibles errores judiciales y garantizar la revisión de las resoluciones por órganos distintos e imparciales.
Durante su intervención, la presidenta del CGPJ también expresó su preocupación por las “graves críticas” dirigidas contra las instituciones encargadas de garantizar el Estado de Derecho y por las situaciones en las que los jueces se convierten en objeto de ataques.
Un acto en el que Perelló ha querido trasladar su “absoluto respaldo” a los miembros de la carrera judicial y, especialmente, a aquellos que se ven afectados por actuaciones o presiones que, según afirmaba, no son propias de una sociedad democrática avanzada ni de un Estado de Derecho.