Elisa Mouliaá se encuentra en busca y captura desde hace una semana. Tiempo en el que la actriz se ha mantenido en Emiratos Árabes, alegando asuntos de trabajo. Visitas a la playa durante las que no ha dudado en seguir defendiendo, no sólo su inocencia y disponibilidad para la Justicia, sino también su lucha contra los «jueces fascistas».
Una denuncia por presunta agresión sexual que se convertía en una querella por injurias.
Así comenzaba la experiencia de la actriz Elisa Mouliaá ante los tribunales. Y es que, tras presentar una denuncia contra el político Íñigo Errejón por una presunta agresión sexual, éste decidía presentar una querella contra la actriz; en este caso, por presuntas calumnias.
Un segundo caso ante los tribunales que ha acabado en una orden de busca y captura contra Mouliaá dictada por el juez del Tribunal de Instancia Plaza 9 de Madrid, Arturo Zamarriego.
Y es que, después de tres citaciones a las que la actriz decidía no acudir, dos por enfermedad y otra por un viaje de trabajo, el juez decretaba una orden de detención y puesta a disposición judicial contra ella.
«En el presente caso, la investigada ha manifestado reiteradamente su voluntad de no comparecer en los distintos llamamientos que se le han efectuado. Tal hecho supone una clara e inequívoca voluntad de sustraerse a la acción de la Justicia», valoraba Zamarriego.
Decisión del juez que pronto respondía Mouliaá a través de las redes sociales, criticando que ella se ofreció a declarar por videollamada, pero el juez lo rechazaba. Ello, asegurando que no pudo acudir, afirmado que se trataba de trabajo, y asegurando que acudir a los juzgados le produce asma y malestar físico.
Mouliaá mantiene su afrenta en la playa
«Tenía un contrato de trabajo acreditado. Ofrecí declarar por videollamada. Cancelé mi jornada para estar disponible», defendía la actriz tras conocer la decisión de Zamarriego.
Decisión de imponer una orden de busca y captura que, sin embargo, no ha cambiado los planes de Mouliaá, que sigue en el extranjero. En concreto, en las playas de Emiratos Árabes, desde donde la actriz no duda en compartir con sus seguidores en redes sociales sus momentos de ocio.
Momentos que combina con la crítica a los «jueces fascistas».
Ello, utilizando una información sobre el caso del novio de Isabel Díaz Ayuso, que ha pospuesto su declaración, para criticar la «curiosa vara de medir la de los jueces fascistas».
Jueces a los que ha seguido atacando en sus apariciones públicas, en las que ha asegurado estar sufriendo, y muy preocupada, por su situación.
«Estoy haciendo todo lo que puedo por mi vida y por sobrevivir. Estoy trabajando porque tengo que facturar», aseguraba en Antena 3.
Una afirmación en la que criticaba al juez Zamarriego.
«Que se me ponga a mí de delincuente por no ir a declarar por una querella que ya el juez anterior aclaró que ninguno de los dos habíamos contaminado a los testigos, y se ponga de calumnias, como si fuera una denuncia falsa, cuando se ha demostrado que no lo es… está intentando domesticar a las mujeres. Y eso se llama fascismo», criticaba desde las playas árabes.