El socio de José Luis Rodríguez Zapatero, Julio Martínez Martínez se sentará mañana frente al magistrado instructor de la Audiencia Nacional, José Luis Calama.
No lo hace como testigo. Lo hace como investigado, en la pieza del ‘caso Plus Ultra’ que la Audiencia Nacional instruye desde hace meses y que ha situado a Zapatero como presunto cabecilla de una red de tráfico de influencias.
La declaración de este martes reabre la pregunta de si Julio Martínez seguirá el camino ya transitado por Víctor de Aldama: la de colaborar con la Justicia.
Todo apunta a que tanto Martínez Martínez como el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, tienen intención de hacerlo y reconocer la implicación de Zapatero en la trama: «Julito» sostendrá ante Calama que actuó como instrumento para canalizar los pagos al expresidente, y Martínez Sola respaldará esa versión en un escrito que presentará en los próximos días.
El giro no es improvisado: coincide con un cambio de defensa significativo —la ruptura con Bernardo del Rosal a finales de mayo y la incorporación de María Dolores Márquez de Prado, exfiscal de la Audiencia Nacional con experiencia en pactos con la Fiscalía—.
Dueño de Análisis Relevante
El empresario, amigo también del expresidente del Gobierno, es dueño de Análisis Relevante. Esa sociedad —una de las investigadas en la causa— aparece en el auto de imputación de Zapatero con un papel muy concreto: fue, según describe el magistrado, el vehículo a través del cual se habrían canalizado los pagos que el juez considera contraprestación económica por la mediación del expresidente en la concesión del rescate de 53 millones de euros que el Gobierno otorgó a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia.
Calama no se limita a señalar la sociedad. En el mismo auto describe a Martínez Martínez como interlocutor habitual de los clientes de la presunta red, receptor y ejecutor de instrucciones directas de Zapatero, y responsable de un entramado societario diseñado para canalizar los fondos. Son calificaciones del instructor, conviene precisarlo, no hechos probados: la causa sigue en fase de instrucción.
Las cifras que maneja el magistrado
Las cifras que maneja el juez son precisas. Análisis Relevante pagó 490.780 euros a Zapatero. A ello se suman otros 239.755 euros abonados a What The Fav, la sociedad de las hijas del expresidente. Trabajos ficticios, sostiene Calama, que en realidad habrían escondido una contraprestación por la influencia ejercida en el rescate aéreo.
Zapatero lo ve de otra manera. En su declaración como imputado admitió haber cobrado de la empresa de su socio, pero por servicios de consultoría reales.
Y fue tajante al descartar el papel que le atribuye la instrucción: negó ser «testaferro» o «asistente» de Martínez Martínez. «Eso es radicalmente falso», zanjó ante el magistrado. Sobre los pagos a la sociedad de sus hijas, explicó que respondían a trabajos de ‘marketing’ que What The Fav habría prestado realmente a la empresa de su amigo.
Hay un detalle que el instructor no dejó pasar: no existía contrato escrito entre Zapatero y Análisis Relevante. El propio expresidente lo reconoció ante Calama, atribuyéndolo a «la confianza» con Martínez Martínez, a quien dijo conocer desde 2011 y con quien inició, según su relato, una relación profesional en 2020 como «consultor principal».
El pago pactado, siempre según Zapatero, ascendía a 90.000 euros anuales. La respuesta del juez fue directa: esa informalidad no era «normal». «Obviamente es mi opinión, y normalmente también la de Hacienda», apostilló.
Las joyas de Zapatero
El caso no se agota en el rescate aéreo. Calama investiga también a Zapatero por presuntos delitos fiscal y de contrabando a raíz de las joyas intervenidas por la Policía Nacional en su despacho, con una tasación preliminar de 1,3 millones de euros.
Queda, además, el episodio de la comida entre Martínez Martínez y Tomás Guerrero —«un compañero del PSOE», en palabras del propio Zapatero— para cuya organización intervino el entorno del expresidente: primero su secretaria, Gertrudis Alcázar, encargada de avisar al empresario; después un escolta, que hizo la reserva.
El juez conecta esa cita con la creación de una sociedad ‘offshore’ en Dubái, presuntamente ordenada por Zapatero para canalizar comisiones ilegales derivadas de su mediación en el caso Plus Ultra.
El exdirigente socialista lo niega de forma rotunda: asegura que nunca habló con nadie sobre constituir sociedad alguna en el extranjero.