El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó a la Delegación del Gobierno en Ceuta, un día antes de la entrada masiva de más de 70.000 inmigrantes procedentes de Marruecos, de que circulaba por las redes sociales un llamamiento para llevar a cabo un «asalto por valla y mar» a la ciudad autónoma.
El aviso se produjo el 29 de julio, a las 13.52 horas. Un agente del CNI destinado en Ceuta envió un mensaje de WhatsApp a una persona de la Delegación del Gobierno en el que advertía expresamente de lo que se estaba preparando para el día siguiente.
«En redes sociales hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana a las 20.00 horas aprovechando la Fiesta del Trono y que sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad estarán liados», decía el mensaje.
La comunicación figura entre los documentos desclasificados por el Gobierno sobre la crisis migratoria de Ceuta.
El agente del CNI aportó además un dato que permitía calibrar la capacidad de difusión de aquella convocatoria: los grupos de redes sociales desde los que se alentaba la entrada masiva sumaban «un total de 180.000» seguidores.
«Para que te hagas una idea del alcance de la difusión», añadió.
No fue el último contacto entre ambos. Esa misma noche, a las 21.34 horas, el agente del servicio de inteligencia y su interlocutor de la Delegación del Gobierno mantuvieron una conversación telefónica de once minutos.
La existencia de estas comunicaciones introduce un elemento relevante en la controversia sobre qué información manejaban las autoridades antes de los acontecimientos del 30 de julio.
El Gobierno ha sostenido que «ningún informe previo» permitió anticipar la magnitud de lo ocurrido en Ceuta.
Una afirmación que convive ahora con la constatación documental de que, al menos un día antes, el CNI había trasladado a la Delegación del Gobierno un aviso concreto sobre una convocatoria para intentar acceder a la ciudad por tierra y por mar.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido precisamente que tanto el CNI como la inteligencia militar habían proporcionado información durante los días anteriores.
La Delegación del Gobierno en Ceuta respondió públicamente a esas declaraciones con un comunicado en el que negó haber recibido una advertencia de esas características.
«Esta Delegación del Gobierno no recibió, en ningún momento, informe alguno que advirtiera de lo que iba a suceder el día 30 de julio», afirmó.
La clave está ahora en el alcance de las palabras. Una cosa es que no existiera un informe de inteligencia que anticipara la dimensión exacta de la entrada masiva y otra distinta que no hubiera existido advertencia alguna.
Los documentos desclasificados acreditan, al menos, que el 29 de julio la Delegación del Gobierno recibió del CNI un aviso expreso sobre un llamamiento para un «asalto por valla y mar» previsto para el día siguiente, acompañado de una estimación sobre su enorme difusión en redes sociales.
Y también que, horas después de aquel mensaje, el agente del CNI y su interlocutor en la Delegación volvieron a hablar, esta vez por teléfono, durante once minutos.