La crisis política abierta por la entrada masiva de migrantes en Ceuta el pasado 30 de julio ya se ha cobrado su primera dimisión.
Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete del delegado del Gobierno en la ciudad autónoma, ha presentado su renuncia después de conocerse que recibió información del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) un día antes de que se produjeran los acontecimientos.
Su salida se produce tras la publicación de documentación desclasificada que ha puesto el foco sobre las comunicaciones mantenidas entre el servicio de inteligencia y la Delegación del Gobierno en las horas previas a la entrada masiva de migrantes.
Según la información conocida, el 29 de julio, un día antes de los hechos, Sanz recibió mensajes del CNI a través de WhatsApp y mantuvo posteriormente una conversación telefónica de aproximadamente once minutos con un agente del servicio de inteligencia.
La existencia de estas comunicaciones ha abierto un nuevo frente sobre qué información manejaba la Delegación del Gobierno antes de los acontecimientos del 30 de julio y, especialmente, sobre cómo circuló esa información dentro de la propia institución.
El delegado del Gobierno asegura que desconocía las comunicaciones
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, ha asegurado públicamente que desconocía tanto los mensajes enviados por el CNI a su jefe de Gabinete como la conversación telefónica mantenida con el agente del servicio de inteligencia.
«No fue nada más que un intercambio de información», afirmó Pérez Triano al referirse a esas comunicaciones.
El delegado del Gobierno ha descartado, por el momento, seguir los pasos de su jefe de Gabinete y abandonar también el cargo.
La dimisión de Sanz introduce, sin embargo, una nueva dimensión política en una controversia que hasta ahora estaba centrada fundamentalmente en determinar qué información tenían las autoridades sobre lo que podía ocurrir en Ceuta y con cuánta antelación disponían de ella.
La documentación desclasificada ha adquirido así una relevancia especial al revelar la existencia de contactos directos entre el CNI y un alto responsable de la Delegación del Gobierno durante la jornada inmediatamente anterior a la entrada masiva de migrantes.
Una llamada de once minutos en el centro de la polémica
El elemento que ha situado directamente a Gonzalo Sanz en el centro de la controversia es la secuencia de comunicaciones del 29 de julio.
No se trató únicamente de mensajes enviados mediante WhatsApp. El jefe de Gabinete mantuvo además una conversación telefónica de alrededor de once minutos con un agente del CNI, un contacto cuya existencia ha trascendido como consecuencia de la desclasificación de la documentación relacionada con la crisis.
La cuestión adquiere mayor relevancia después de que Pérez Triano haya sostenido que no tuvo conocimiento de esos contactos.
La renuncia de Sanz llega, por tanto, en plena polémica sobre la cadena de transmisión de la información dentro de la Delegación del Gobierno y sobre el conocimiento previo que podían tener las autoridades de los acontecimientos que se desencadenaron posteriormente.
Por ahora, Sanz es el primer responsable político que abandona su puesto como consecuencia de esta crisis.
En el cargo desde febrero de 2025
Gonzalo Sanz ocupaba la Jefatura de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta desde febrero de 2025, aunque ya conocía el funcionamiento interno de la institución porque anteriormente había trabajado como asesor.
Su nombramiento como jefe de Gabinete se produjo después de la salida de Rafael García.
Algo más de año y medio después de asumir aquella responsabilidad, Sanz deja ahora el puesto en un momento especialmente delicado para la Delegación del Gobierno.
Su dimisión convierte las comunicaciones del CNI previas al 30 de julio en uno de los principales elementos de la crisis y desplaza el foco hacia una cuestión que todavía deberá aclararse: por qué una información recibida directamente por el jefe de Gabinete no llegó, según sostiene Miguel Ángel Pérez Triano, al propio delegado del Gobierno.