Las disputas por la vivienda familiar y el reparto del patrimonio pueden convertir una herencia en un conflicto entre hermanos.

Cuando heredar se convierte en una guerra familiar: los conflictos sucesorios que más llegan a los despachos

5 / 11 / 2026 05:43

El debate sobre si existe vida después de la muerte lleva siglos abierto. Pero hay algo que nadie discute: después de la muerte hay herencia. Y, en ocasiones, también una auténtica guerra entre los vivos.

La casa de la infancia que un hermano quiere vender y otro se niega a abandonar, donaciones realizadas en vida que algunos consideran injustas o una cuenta bancaria que termina enfrentando a quienes, hasta entonces, mantenían una buena relación. Lo que debería ser un reparto de bienes puede convertirse en una auténtica guerra familiar.

Las herencias son uno de esos terrenos donde el Derecho y las emociones chocan de frente. Las legítimas, los desacuerdos sobre el valor de los inmuebles, el usufructo del cónyuge viudo o las deudas del fallecido pueden desencadenar conflictos que terminan en los despachos de abogados y, cuando no hay acuerdo, en los tribunales.

Disputas que, en muchos casos, podrían haberse evitado con un testamento bien planificado. Sin embargo, no parece que esta decisión esté presente en la mente de los ciudadanos. Según el Barómetro de la Protección Jurídica de onLygal, tan solo el 33% de los españoles ha dejado por escrito sus últimas voluntades.

Dos de cada tres españoles no han hecho testamento

La idea de decidir cómo repartir el patrimonio cuando se goza de buena salud y no existe ninguna enfermedad grave que haga pensar en la proximidad de la muerte sigue resultando incómoda para muchos españoles.

Hacer testamento se asocia todavía a la vejez o a la posibilidad de un fallecimiento cercano, cuando en realidad es una herramienta de planificación que permite dejar organizada la herencia y prevenir futuros conflictos familiares, con independencia de la edad o del estado de salud.

«No se trata únicamente de decidir quién heredará nuestros bienes, sino de facilitar su transmisión y evitar incertidumbres a nuestros familiares», explica Natalia Esteban-Zazo, abogada de onLygal.

Y es que hablar del testamento sigue siendo un tema tabú para muchas familias, sobre todo, entre los jóvenes. Tan solo el 7% de los jóvenes de 18 a 24 años ha hablado claramente sobre herencias con su familia, frente al 46% de los mayores de 65 años.

Pero el problema no es solo evitar estas conversaciones, sino también creer que basta con firmar cualquier testamento para dejarlo todo resuelto. Los especialistas advierten de que un documento mal planificado puede generar tantos conflictos como la ausencia de testamento.

Así lo explicó Abel Marín Riaguas, abogado especializado en Derecho de Sucesiones, Derecho de Familia y conflictos inmobiliarios, en una entrevista concedida a Confilegal: «Nombrar a los tres hijos por partes iguales es casi lo mismo que no hacer nada. Dedícale tiempo, habla con tu pareja, con los hijos, explícaselo. Y ve a un profesional que te sepa preguntar, porque la mayoría de la gente no conoce las derivadas de las cosas».

Abel Marín, abogado especializado en derecho sucesorio y socio fundador de Marín & Mateo Abogados.

¿Dónde surgen los conflictos?

Hay una idea que se repite en muchos conflictos sucesorios: las familias no suelen empezar a discutir por una herencia el día que fallece un familiar. En realidad, muchas de esas tensiones llevan años gestándose y la muerte de una persona actúa como detonante.

Aparecen viejas rivalidades entre hermanos, sentimientos de agravio, comparaciones sobre quién recibió más ayuda de los padres o la percepción de que uno de los hijos ha tenido un trato de favor frente a los demás. «Detrás siempre hay emociones. El dinero y el valor de las cosas son un factor multiplicador de lo bueno y de lo malo«, aseguró el letrado.

Además, la abogada Esteban-Zazo insiste en que «cada herencia tiene sus particularidades y cuestiones como la existencia de deudas, la fiscalidad o los derechos de los herederos pueden complicar su gestión».

La vivienda familiar suele ser uno de los principales motivos de enfrentamiento entre los herederos. Basta con que uno quiera venderla y otro prefiera conservarla o alquilarla para que surjan las disputas.

A estas diferencias se añaden otras cuestiones: quién tiene derecho a utilizar el inmueble, cómo se determina su valor o cuánto debe pagar un heredero si quiere quedarse con la parte de los demás.

El problema se complica cuando la vivienda pertenece a varios herederos en proindiviso, es decir, cuando todos son propietarios de una parte del inmueble. En estos casos, cualquiera de ellos puede solicitar, con las limitaciones legales aplicables, que se ponga fin a esa copropiedad.

Si la vivienda no puede dividirse y ninguno llega a un acuerdo para quedársela compensando económicamente al resto, el conflicto puede terminar en los tribunales, con la venta del inmueble y el reparto del dinero obtenido.

Otro foco de tensión aparece cuando uno de los hijos ha asumido durante años el cuidado de los padres, mientras que los demás han tenido una participación menor. En ocasiones, quien ha dedicado tiempo, dinero y esfuerzo considera que debería recibir una compensación.

Otros hermanos, sin embargo, pueden interpretar que esa dedicación responde a una decisión personal y que no justifica modificar el reparto hereditario. También pueden surgir sospechas sobre retiradas de dinero, movimientos bancarios, poderes notariales o decisiones patrimoniales adoptadas durante los últimos años de vida del fallecido.

«Son los que más quieres y los que más daño te pueden hacer. Si sufres una decepción con un amigo, se borra. Pero el dolor por la falta de entendimiento con tus hermanos es lo que más nos importa», confesó Marín.

Por ello, los especialistas recomiendan planificar la herencia con antelación, hablar con los familiares y contar con asesoramiento jurídico. Un testamento bien elaborado no garantiza que desaparezcan los desacuerdos, pero puede reducir los conflictos y facilitar el reparto de los bienes.

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