La formación, clave para evitar delitos

31 / 05 / 2016 12:15

Actualizado el 16 / 06 / 2016 09:42

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En estos últimos años, especialmente cuando se acercan las fechas navideñas, es habitual que las grandes empresas remitan cartas a sus proveedores o incluso clientes, en las que se anuncia que los empleados de la empresa no aceptaran regalos, pero, ¿alguien les ha explicado el motivo de ello? Igual usted si se ha dado cuenta que la razón de ello es evitar la corrupción privada… Sí, aquello a lo que nos tiene acostumbrados ya la política, que de tanta portada en los periódicos acabamos sabiendo que no se puede hacer.

Pero en muchas ocasiones, esa misma empresa que ha remitido la espléndida carta, sellada y firmada, incluso a través de sus propios comerciales, respecto a que no aceptan ni dan regalos ¡faltaría más! siguen realizando ofertas o “ofertones”, a clientes en especial en el momento de implantación de nuevas actividades o empresas, con compromisos de permanencia,  se copian campañas de la competencia, fichan directivos de la competencia, o no aceptan nuevos proveedores, parece pues que la misma empresa por la máxima “siempre se ha hecho así o lo hacen todos” obvian que tales prácticas podrían ser constitutivas de un delito contra el mercado y los consumidores.

El “siempre se ha hecho así o lo hacen todos”, también se produce en la Administración Pública; procesos enrarecidos, malas prácticas que se arrastran desde tiempos inmemoriales. Hechos socialmente aceptados que, muchas veces, sin ánimo de defraudar o de incumplir la norma y mucho menos la penal, se repiten y podrían constituir delito.

Con la experiencia respecto al cumplimiento de la norma que arrastramos como exmagistrados y ahora como expertos en cumplimiento normativo en empresa privada y pública, la gran problemática no está, muchas veces en la voluntad de violar las normas por empresarios, directivos o trabajadores, sino en que realmente existe un desconocimiento absoluto de las leyes, una falta de formación total, pues nadie les ha transmitido, no sólo que dice la norma, sino cuál es su espíritu, cuál es su interpretación o dónde está en si el riesgo de no cumplimiento, al igual que ocurre en la sociedad en general, que muchas veces desconocen sus derechos y en especial muchas de sus obligaciones, así como los límites que la sociedad a través del derecho se impone.

Para que la sociedad evolucione y las empresas sean más respetuosas con las normas, se hace imprescindible formar a las personas para que puedan saber, no sólo lo que no se debe hacer, si no el porqué.  No es lo mismo decirle a un trabajador que tiene que fichar obligatoriamente al entrar y al salir, que explicarle debidamente que si no lo hace, y desgraciadamente hay un incendio en la nave, los bomberos no podrán saber si estaba dentro y rescatarle.

Aquí desembarca nuevamente la necesidad de adoptar una cultura del cumplimiento, y por ello se debe hacer especial énfasis en el plan formativo que se debe ofrecer dentro de lo que, a todo el mundo ya le empieza a sonar como el “compliance”, los nuevos planes de prevención de delitos que desde la reforma del código penal deberán realizar las empresas si quieren evitar responsabilidades penales y necesario para evitar, mediante la prevención, escándalos como los de los papeles de Panamá, Volkswagen, el Barça o el PP. 

Si queremos acabar con los escándalos, no sólo podemos imponer normas y sanciones, debemos empezar a pensar en otra forma de hacer las cosas, adoptar la cultura del cumplimiento, en definitiva, la cultura del derecho y la justicia, aquella que hasta la fecha no nos hemos preocupado de transmitir a la sociedad en general ni tampoco al mundo empresarial,  y por lo que, conforme a ello, tenemos el desconocimiento del derecho como regla y el saber cómo excepción.

Pese a las malas praxis que nos asolan, creemos firmemente que con el compliance y su implantación en las empresas y en la administración pública se puede lograr lo que la justicia no ha conseguido, gracias al aislamiento a la que ha sido sometida  por los otros poderes del estado  y que no ha logrado,  transmitir el saber y el conocimiento del derecho y la justicia para conseguir una sociedad más justa y honesta.

La clave pues es el conocimiento para poder y saber cumplir, justicia preventiva al fin y al cabo aplicada a las personas jurídicas o empresas, evidentemente que estas palabras les chocarán des de la visión que tenían hasta ahora, pero sintéticamente eso es para nosotros el compliance, honestidad, ética, buenas prácticas y honorabilidad.

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