28 millones de dólares. Esa es la cantidad que un tribunal popular federal estadounidense le ha impuesto a Pedro Barrientos, exteniente del Ejército de Chile, por haber torturado y asesinado «extrajudicialmente» al cantautor, poeta y profesor de la Universidad de Chile, Víctor Jara, de 40 años, el 16 de septiembre de 1973. El hecho ocurrió en Santiago de Chile, en los días siguientes al golpe de Estado perpetrado por el general Augusto Pinochet.
La demanda civil, que no tiene trascendencia penal, fue presentada en 2013 por el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJA), que tiene su sede en San Francisco, en nombre de la viuda de Jara, Joan, y sus dos hijas, Manuela y Amanda, sobre la base de la Ley de Protección a las Víctimas de la Tortura y el Estatuto de Agravios a Extranjeros.
Barrientos, que ahora tiene 67 años, huyó a los Estados Unidos en 1989, después de que Pinochet perdiera las primeras elecciones libres que se celebraron en Chile casi veinte años después. En ese país se casó con una norteamericana y adquirió su nacionalidad. Hasta la fecha ha venido viviendo en Deltona, Florida, razón por la cual el juicio se ha celebrado en ese Estado.
Casi 3.100 personas fueron asesinadas durante la dictadura del general golpista; 1.000 de ellos «desaparecieron» y sus cadáveres jamás fueron recuperados, de acuerdo con la Comisión por la Justicia y la Verdad.
Víctor Jara fue detenido por su ideología comunista, y por ser uno de los artistas mas emblemáticos de la llamada «Nueva Canción Chilena», y recluido en el Estadio Chile -al que después se le dio su nombre-, reconvertido en un centro de tortura y de asesinatos masivos. Allí el teniente Barrientos lo torturó y lo mató.
El cadáver de Jara apareció días después con 40 balazos.
Durante el curso de este juicio civil, que presidió el magistrado Roy Dalton en Orlando, Florida, Barrientos negó, a lo largo de los dos días que duró su interrogatorio, haber tenido nada que ver con su asesinato.
Por el contrario, varios exoficiales chilenos, que comparecieron como testigos, afirmaron que Barrientos era uno de los militares responsables del Estadio de Chile y reconocieron haber visto como los oficiales, como el acusado torturaban a los detenidos, muchos de ellos estudiantes y profesores, en los vestuarios.
El juicio ha durado más de dos semanas y en el mismo han declarado 20 testigos, entre ellos la viuda de Víctor Jara y sus dos hijas.
Al conocer la decisión del jurado, después de deliberar dos días, la familia Jara estalló de alegría.
Su abogada, Catherine Robers, afirmó con rotundidad: «este veredicto supone un mensaje no solo a otros perpertadores sino también al Gobierno de Estados Unidos para que agilice la extradición a Chile» de Barrientos.
Allí hay abierto un proceso penal contra Barrientos y otros siete oficiales del Ejército chileno que sí que tiene trascendencia para la libertad del asesino del famoso cantautor. Un proceso que no ha avanzado ante la negativa del gobierno de Washington a extraditar al exoficial a su antiguo país.
El fallo de la corte de Orlando sin duda contribuirá a desbloquear esa situación.