Sobre las 8:40 horas del día 25 de marzo de 2015 Britta Englisch cogió el vuelo operado por la compañía Germanwings que recorría la ruta de Hamburgo a Colonia.
Britta estaba invadida por un sentimiento de angustia, miedo y pesadumbre. Hacía unas pocas horas el copiloto Andreas Lubitz había iniciado de manera intencionada la maniobra de descenso de un avión de la aerolínea con la finalidad de estrellarlo en Los Alpes.
Aquella tragedia había costado la vida de 150 personas.
Cuando Britta ocupó su asiento, pudo comprobar que los otros pasajeros estaban absortos en sus pensamientos. Sus caras revelaban inquietud.
Las azafatas, lejos de exhibir su natural belleza y cortesía, estaban tristes, con los ojos llorosos y la mirada perdida.
¿Quién podía imaginarse que un joven copiloto, enamorado de su profesión, quisiera estrellar un avión? ¿Qué pretendía con este acto?
Britta estaba mirando por la ventanilla cuando una imagen captó su atención. Se trataba del comandante.
Estaba colocado en el pasillo central rodeado del resto de la tripulación.
Dijo que el accidente le había impactado profundamente, que estaba consternado con lo ocurrido, que pensaba en el sufrimiento infinito de las familias afectadas.
También les dijo que todos los trabajadores de ese avión estaban allí por decisión propia dado que muchos otros se habían negado a volar por el impacto emocional de la tragedia.
“Yo también tengo familia”, prosiguió el comandante, “y voy a hacer todo lo posible para estar de nuevo con ellos esta noche. Pueden confiar en ello”.
Todos los pasajeros permanecieron en silencio.
Finalmente, unos tímidos aplausos de un pasajero fueron seguidos por todo el avión.
Britta se emocionó tanto con las palabras tranquilizadoras del comandante que decidió publicarlo en su perfil de Facebook.
En unas pocas horas, más de 20.000 personas habían compartido el enlace.
LA CONFIANZA ES UN PILAR FUNDAMENTAL DE LA SOCIEDAD
Esta historia demuestra que la confianza es un pilar fundamental de la sociedad. La confianza es la esperanza firme que se tiene de algo o de alguien.
Se trata de un factor clave en las relaciones humanas.
Si no tenemos confianza, no compartimos nada con otras personas.
Tampoco aceptamos sus promesas. Si despreciamos la confianza de otras personas, les hacemos sentir inseguros lo que hará que recelen de nosotros, rindan menos en el trabajo y sean poco sinceros.
La confianza, además, es la base de todas las instituciones.
Cuando una persona va a un médico, confía en que esa persona tiene conocimientos y habilidades que le van a permitir descubrir una dolencia y tratarla adecuadamente.
Si una persona compra algo en un supermercado, confía en que sus productos tienen unos patrones de calidad que satisfacen sus intereses.
Cuando una persona acude a un Tribunal, debe confiar en que un Juez profesional, independiente e imparcial va a examinar su causa y a decidir con arreglo a la ley.
Si una persona contrata a un arquitecto, confía en que sus conocimientos técnicos van a servir para transformar los deseos del cliente en una vivienda confortable.
En definitiva, la confianza mueve el mundo.
Es aquello que reaviva la economía, contribuye al éxito de las relaciones personales, fomenta los acuerdos favorables para las partes y garantiza el mantenimiento de la paz.
¿Qué ocurre cuando perdemos la confianza?
Iniciamos un camino que nos hace dudar de todo aquello que nos rodea. Cuando se pierde la confianza en las instituciones, peligra la democracia. Si dudamos de las empresas, se paraliza la economía.
Si perdemos la esperanza en nuestra pareja, acabaremos separándonos. Si dudamos de las capacidades de nuestros hijos, suspenderán más asignaturas.
Cuando los Estados dejan de confiar en sus países vecinos, a veces, desgraciadamente, se inician guerras.
Los copilotos de Germanwings quisieron recuperar paso a paso la confianza de sus pasajeros que había sido destruido tras el inconcebible acto de Andreas Lubitz.
Ya lo decía el todopoderoso consejero delegado de General Electric Jack Welch: “La confianza nos da coraje y amplía nuestros horizontes, permite asumir mayores riesgos y llegar mucho más lejos de lo que imaginamos”.