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Clara Campoamor, referente en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres

Clara Campoamor fue una de las primeras abogadas de la historia de España. Fundación Pablo Iglesias.Clara Campoamor fue una de las primeras abogadas de la historia de España. Fundación Pablo Iglesias.
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Hasta 1931 las españolas podían ser elegidas pero no tenían derecho al voto. La abogada, y activista feminista, Clara Campoamor acabó con esa discriminación por primera vez en la historia. Consiguió que la Constitución republicana de 1931 reconociera el derecho al voto de todas las mujeres. Esta es su historia.

“Los ciudadanos de uno y otro sexo mayores de 23 años tendrán los mismos derechos electorales conforme a los que determinen las leyes.” Artículo 36 de la Constitución de 1931, la de la República.

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Para llegar a eso, la jurista Clara Campoamor, que se presentaba por el Partido Radical, una formación de centro progresista de la época, se debió enfrentar a buena parte de la Cámara de los Diputados y especialmente a otras dos mujeres, Victoria Kent, del Partido Repubicano Radical Socialista, y Margarita Nelken, del PSOE, quien pese a apoyar el voto femenino, consideraban que no era el momento oportuno para implantarlo porque a las mujeres españolas les faltaba madurez y responsabilidad social lo que podría poner en peligro la estabilidad de la República.

Kent y Nelken temían la gran influencia que la Iglesia podía tener en ellas porque un porcentaje muy elevado consultaría a su confesor antes de ir a votar, favoreciendo así a los partidos de derechas.

Los enfrentamientos verbales entre Campoamor y Kent fueron fueron míticos en aquella primera legislatura. Por suerte, en esa ocasión vencieron los argumentos de Clara Campoamor por 40 votos de diferencia. 161 a favor y 121 en contra. Como consecuencia, la Segunda República española igualó al hombre y a la mujer en este derecho elemental.

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Y es que como aseguraba Campoamor en su discurso de defensa del sufragio femenino:” Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino que empujarla a que siga su camino”.

El recién adquirido derecho se materializó dos años más tarde, en las elecciones de 1933, cuando las mujeres españolas pudieron acudir a las urnas.

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Sin embargo, la alegría de Clara Campoamor y de quienes apoyaban el sufragio femenino tuvo fecha de caducidad.

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Apenas tres años después, tras el golpe de estado y la dictadura franquista instaurada en 1939, la democracia desapareció de España durante los 41 años siguientes.

Hasta las elecciones democráticas de 1977.

Hoy, cuando ya han pasado 85 años de aquellos fantásticos debates que sostuvo Clara Campoamor en el parlamento, algo nos ha quedado de ellos: el derecho irrenunciable a la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Sólo por eso Clara Campoamor, merece tener un recuerdo imborrable en la memoria de los hombres y las mujeres de bien.

Y es que, por mucho tiempo que haya transcurrido, nadie debería olvidar que tan insigne jurista no dio la primera batalla por conseguir el sufragio femenino, sino que contribuyó de forma decisiva a la conquista del voto de las mujeres españolas y con ello a la efectividad del derecho a la igualdad entre mujeres y hombres.

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Clara Campoamor fue la mujer que plasmó en el Parlamento la reivindicación de ese derecho básico en cualquier sociedad democrática.