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¿De dónde procede el derecho a poseer armas en los Estados Unidos?
Charlton Heston, afamado actor, fue uno de los presidentes de la Asociación del Rifle, un poderoso grupo de presión que defiende el derecho a poseer armas.
Divulgación

¿De dónde procede el derecho a poseer armas en los Estados Unidos?

Carlos Berbell
4 marzo, 2017

En España está prohibido la posesión de armas sin autorización. Y esa autorización sólo la puede conceder la Guardia Civil. En Estados Unidos es un derecho constitucional.

Todo tiene su explicación. Y en este caso, es histórica.

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En el principio de las colonias británicas en el nuevo mundo, como se definían a los actuales estados unidos de la cornisa atlántica, el entorno era peligroso. Los colonos tenían que enfrentarse solos a los indígenas, cuyas tierras habían venido a ocupar, y a los franceses que procedían del actual Canadá.

Las armas eran, por lo tanto, vitalmente necesarias.

Y siguieron siéndolas cuando los Estados Unidos conquistaron su independencia de Gran Bretaña.

Los padres fundadores, los hombres que dieron la luz a la Constitución, estimaron que la mejor protección frente a la tentación de la dictadura, de la tiranía o de la aristocracia era que la población pudiera armarse libremente.

Thomas Jefferson, uno de los principales autores de la Constitución estadounidense, escribió a finales del siglo XVIII, que “ningún hombre libre deberá jamás verse impedido de usar armas en sus propias tierras”.

Jefferson consideraba que la vigilancia armada de la ciudadanía permitiría un equilibrio de poderes mejor.

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El derecho de los ciudadanos estadounidenses a llevar armas fue legalmente consagrado en 1791, cuando se aprobó la llamada Segunda Enmienda de la Constitución norteamericana, que dice: “Siendo una milicia bien preparada necesaria para la seguridad de un estado libre, el derecho a tener la responsabilidad de un arma no debe ser vulnerado”.

Para dos de los padres fundadores, James Madison y Alexander Hamilton, el fin de ese derecho era precisamente garantizar al ciudadano su propia defensa en caso de que el Estado se extralimitara.

O lo que es lo mismo, los ciudadanos debían disponer de medios para hacer frente a un Ejército, al Ejército propio, se entiende, que en un momento dado pudiera amenazar la libertad de la nación e imponer una dictadura.

Madison, además, señaló, para dar más peso a esta argumentación, cómo los estados europeos de entonces restringían a los civiles su acceso a las armas para asegurarse, precisamente eso, seguir controlando el poder.

Hamilton, por su parte, argumentó que ya que en Estados Unidos no podía haber más ejército que el Federal, el derecho a usar armas podía permitir a los gobiernos locales formar milicias con los ciudadanos mejor preparados y armados.

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De esa forma, si el Ejército Federal no pudiera actuar en algún estado, el gobierno local podría tomar la iniciativa.

Y así ha seguido desde entonces.

Además, se ha desarrollado un importante grupo de presión, un “lobby nacional”, la Asociación del Rifle, un firme defensor de este derecho.

El actor Charlton Heston fue uno de sus presidentes hasta su muerte.

De aquellos polvos, los actuales lodos.

Carlos Berbell

Carlos Berbell

Carlos Berbell es periodista, consultor internacional y escritor. Está especializado en el campo de la justicia y la investigación criminal y en comunicación institucional. Es director de Confilegal.com.

@cberbell


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