El dibujante navarro Mikel Urmeneta Otsoa Errarteko ha sido condenado a pagar una multa de 1.800 por un delito de coacciones leves al empresario Ricardo Bermejo, socio mayoritario de Kukuxumusu, cometidas durante un discusión en el despacho de éste provocada por sus discrepancias sobre un dinero que decía deberle su antigua empresa, de la que guarda todavía un 33 por ciento del accionario.
La multa le ha sido impuesta por el Juzgado de lo Penal 1 de Pamplona.
Según relata la sentencia, las coacciones se produjeron durante una tensa discusión que arrancó por la exigencia del dibujante de que se le pagara un dinero que le debía la empresa.
El enfrentamiento fue subiendo de tono y desembocó en un forcejeo por una carpeta de dibujos que había sobre la mesa y de la tiraron ambos por los extremos. Cuando Urmeneta la soltó, golpeó un ordenador que cayó al suelo.
El artista también aseguró en aquella acalorada discusión que no pensaba moverse de allí hasta que le entregaran su dinero y que volvería a diario si no le pagaban.
Avisó de que seguiría a Bermejo por la calle o en su domicilio si era necesario.
Después de que el empresario le prometiera que le pagaría, Urmeneta se fue.
Pese a ello, el accionista mayoritario de Kukuxumusu dio orden al director financiero de que no se le abonaran la deuda y decidió demandarle por coacciones y amenazas, indica la resolución.
Días más tarde, tras comprobar que no se le ingresaba ese dinero, el dibujante remitió un «WhatsApp» a su antiguo socio en el que le decía: «Me dice Jabi que no está hecho el ingreso de septiembre, el lunes vence octubre. Creo que a nadie le apetece que se repitan sucesos como el de ayer. De ti depende».
Tras este mensaje, Bermejo decidió pagar el importe adeudado, que ascendía a 23.191 euros.
«CONOCERÁS AL DEMONIO»
El Juzgado de lo Penal 1 de Pamplona ha absuelto a Urmeneta del delito de amenazas ya que considera que, más allá de la alegación del demandante de que el dibujante es «más alto y fuerte» y de las expresiones que lanzó -como «conocerás al demonio» o «vuelta al juego»- no hubo forcejeo físico alguno.
«No conminó al denunciante a causarle un mal que constituya delito», precisa la resolución que, por contra, sí advierte una violencia física y anímica contra él, eso sí, «de menor entidad» que tuvo lugar en un momento en que las relaciones empresariales y personales entre ambos estaban muy deterioradas.

LA ENTRADA DE BERMEJO EN KUKUXUMUSU
Mikel Urmeneta y sus socios se vieron obligados a vender la mayoría de las acciones, en 2014, a Ricardo Bermejo, debido a la crisis económica.
«La crisis, que no pudimos gestionar, nos puso al borde del precipicio. Nuestra empresa de producción de camisetas entró en concurso, con la consiguiente sangría económica y sobre todo humana, y quedaron muy debilitadas la empresa creativa y la de encargos a terceros», explicó Urmeneta poco después.
A pesar de las buenas sensaciones iniciales, en poco tiempo se produjeron los primeros «choques de trenes». El maltrato a los valores de la marca, al euskera y sobre todo a los dibujos, llevó la relación a un punto insostenible.
Bermejo rompió unilateralmente el contrato de prestación de servicios que tenía con Urmeneta, como director artístico, puesto que desempeñó ininterrumpidamente desde la fundación de la marca, en los sanfermines de 1989. Esto condujo a Urmeneta, junto con los dibujantes históricos de la firma – Txema Sanz, Belatz, Asisko y MKO- a fundar a principios de 2016 una nueva marca: Katuki Saguyai.
Las tensiones entre Bermejo y Urmeneta continuaron después hasta desembocar en los tribunales.