Pedro Sánchez Heredia, diputado y secretario general del Grupo Socialista en el Congreso, secretario provincial del PSOE de Málaga, y conocido «susanista», arremetió el 20 de noviembre de 2016 contra la compañera de escaño -y magistrada- Margarita Robles, llamándola «hijaputa» ante una treintena de simpatizantes de Juventudes Socialistas de la ciudad malagueña de Cortes de la Frontera, después de tan sólo un mes y veinte después del bochornoso Comité Federal que tumbó a Pedro Sánchez.
Robles fue elegida por Pedro Sánchez para ir de número dos en la candidatura de PSOE por Madrid. Tras la salida forzada del secretario general, la diputada mostró su apoyo inequívoco a Sánchez.
«¿Aquí puedo contar lo que pienso de verdad? A mí me toca las narices que Margarita Robles, que no es afiliada nuestra, que fue miembro del Consejo General del Poder Judicial gracias al apoyo del PP, diga ahora que la militancia tiene que opinar. Hijaputa, pues afíliate tú primero, para empezar», afirmó en tono coloquial ante los jóvenes que lo escuchaban, según publica hoy el diario El Mundo.
Sánchez Heredia faltó a la verdad pues Robles fue vocal gracias al apoyo del PSOE y no del PP.
El diputado socialista, fiel a la gestora, pensaba que nadie lo estaba grabando. Por lo que afirmó tajante que los autónomos, como la Guardia Civil, son muy de derechas.
Y añadió después que: «nuestro adversario es el Partido Popular, pero nuestro enemigo es Podemos».
En clave interna, confesó que tenía que lidiar con un grupo parlamentario en el Congreso «endiablado» y se mostraba partidario de «disolver el PSC» en Cataluña.
En conversación ayer con EL MUNDO, Heredia pidió disculpas «a los compañeros y a los colectivos aludidos» y aunque, cuatro meses después, considera que nunca debió realizar aquellas manifestaciones, recuerda que entonces el PSOE vivía un momento de «máxima tensión». «Fue un calentón y, cuando uno se equivoca, lo mejor es reconocerlo», añadió.
Heredia da algunas claves para comprender qué ocurrió los días previos al convulso comité federal celebrado el pasado 1 de octubre, en el que el poderoso PSOE andaluz capitaneado por Susana Díaz, seis de los siete presidentes autonómicos, los dirigentes históricos, las federaciones más importantes, los fieles a Eduardo Madina y numerosos líderes socialistas tumbaron a Pedro Sánchez.
«Yo estaba allí, a mí no me lo han contado, yo tengo toda la información», asegura el secretario general del grupo parlamentario del PSOE en el Congreso, quien afirma que Comisiones Obreras y UGT «nos avisaron del acuerdo que tenía Pedro Sánchez con Podemos y los independentistas» y «tuvimos que actuar sobre la marcha para paralizar lo que había que paralizar».
El PSOE se entera de este acuerdo, entre otras cosas, porque «a mí me llama cuatro días antes Toxo [el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo] y me dice que Tardà [el portavoz de ERC en el Congreso, Joan Tardà], el amigo de Rufián [el portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián], que ya tenían el acuerdo cerrado, que lo había dado por hecho y por eso nosotros hacemos todo lo que hacemos aquella noche».
Tras la marcha de Pedro Sánchez, con el grupo parlamentario totalmente dividido, Heredia confiesa que «me siento con Antonio Hernando [compañero de escaño] y le digo… tú y yo, ¿qué hacemos aquí? Y él me dice: ‘Eso me gustaría a mí saber’. Tenemos que liderar la iniciativa política y tenemos que gestionar un grupo que, en muchos puntos, es endiablado».