No hay que aprobar ninguna nueva ley para reforzar la autoridad de los maestros porque ya existe, afirma el juez Emilio Calatayud

El juez Emilio Calatayud durante una de las dos intervenciones que protagonizó los pasados 9 y 10 de febrero en Murcia. Youtube.
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No hay que aprobar ninguna nueva ley para reforzar la autoridad de los maestros ante los alumnos y los padres porque ya existe. Ya existe una: el Código Penal, que contiene 2 artículos que responden a esa necesidad: el 24 y el 550. Lo que hay que hacer es aplicarlos, como él lo hace, explicó el magistrado titular del Juzgado de Menores número 1 de Granada, Emilio Calatayud, ante un auditorio multitudinario que se dio cita en el salón de actos del Archivo General de la Región de Murcia, en Murcia capital, en un doble acto organizado, los pasados 9 y 10 de febrero, por la Fundación Mariano Ruiz-Funes.

Parte de su intervención se ha hecho viral en la red por su contundencia y claridad de ideas.

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“Hay que aplicar las leyes que tenemos. Y hay dos artículos que están en vigor. Y que se tienen que aplicar. Y que hemos tenido complejo de aplicarlos. Yo los llevo aplicando toda mi vida, que son el famoso artículo 24 del Código Penal y el 550”, dice Calatayud.

“El artículo 24 define lo que es funcionario y autoridad a efectos penales. No a efectos administrativos. A efectos penales. Y funcionario público y autoridad, a efectos penales, es toda aquella persona que por nombramiento o autoridad o por ministerio de la ley desempeña funciones públicas. Luego, un presidente, un consejero, un alcalde, un concejal, un médico, un guardia civil, un policía, ¡y un maestro!, tiene la consideración de autoridad y de funcionario público.”, añade.

Y continúa: “Y hay un delito, que es el 550. Que dice que aquella persona que agreda a un funcionario o a una autoridad en el desempeño de sus funciones, o con ocasión de ella, está cometiendo un delito de atentado. Luego cuando un consejero agrede a un consejero, a un presidente de Gobierno, a un alcalde, a un policía, a un médico, y a un maestro, está cometiendo un delito de atentado”.

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CRISIS DE AUTORIDAD: DE PADRE AUTORITARIO A PADRE COLEGA

Según el juez Calatayud, vivimos una crisis de autoridad.

“Toda autoridad tiene que tener un derecho coercitivo. ¿Qué derecho coercitivo tengo yo con mi hijo? Y así nos va. Hemos pasado del padre autoritario al padre colega. Y no tengo autoridad sobre mi hijo. Y, sin embargo, después tengo la responsabilidad de su educación”, afirma el magistrado.

“Llegamos al segundo escalón. Y es la escuela. Y ha pasado exactamente lo mismo. No tenemos término medio. Hemos pasado de la escuela preconstitucional a la escuela postconstitucional. Hemos pasado de la escuela todos en pie, recias las filas, nuestras escuadras van, palmeta, mano extendida que llega don José”, continúa.

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“Y ya no llega José, ni llega Pepe, ni llega Pepillo. Porque todos somos colegas y todos somos iguales. Y como somos todos colegas y somos iguales hasta quitamos la tarima. Pues no señor”.

“Y lo mismo que yo, que cuando celebro un juicio me pongo mi toga porque los signos son importantes, la tarima es importante. Para demostrarle al alumno que para estar a este lado de la tarima son necesarios muchos años y muchas horas de estudio. Yo soy más igual que mi hijo porque soy su padre. Y el maestro tiene que ser más igual que su alumno porque es su maestro. Ni más ni menos”, señala.

CUANDO UN NIÑO AGREDE A UN MAESTRO ESTÁ COMETIENDO UN DELITO DE ATENTADO

Para Calatayud cuando un niño agrede a un maestro está cometiendo un delito de atentado.

“Y yo os puedo decir que yo he condenado a chavales por atentar contra un maestro. He condenado a chavales a dos años de libertad vigilada, a 200 horas sirviendo en comedores de paralíticos cerebrales, y a los padres a indemnizar a ese maestro. Pero, ¿qué es eso de que un niñato agreda a un maestro?”.

“El problema no es solamente la ley. El problema está en que esa autoridad hay que mamarla en casa. ¿Y cómo van a creer en la autoridad de los maestros los niños si los padres son los primeros que no creen en la autoridad del maestro? Pero es que, además, no se creen la autoridad del maestro ni los políticos. Y no me voy a meter con Murcia, lo voy a hacer con Andalucía”, continúa.

“Niño de Cuarto de ESO, que se conoce que Cuarto de ESO debe ser un curso con unas dificultades tremendas de conocimiento y demás. El niño, que suspende en el colegio cuatro asignaturas o cinco asignaturas. Los padres, con ese afán protestón, que bastante bien salen algunos chavales a pesar de los padres que tienen, pues van y recurren del maestro al director”.

“Mira, director, que mi niño suspendió 4 o 5… Y el director dice, si el maestro lo ha suspendido, pues con buen criterio, está suspenso. Hace dos años, en Sevilla”.

“Los padres, con ese afán protestón, se fueron al delegado de Educación de Sevilla. ¡Hala! Por decreto. Aprobado el niño. Pues, ¿qué autoridad deja al maestro y al centro escolar? ¿Qué autoridad le reconoce el político al maestro? Es que hay que aprobar. ¡Si está suspenso! Hay que aprobar. ¿Cómo van a reconocer esa autoridad los padres de los niños y los niños? Y así nos va”, concluye.