Dolores Delgado, la nueva ministra de Justicia, ha prometido esta mañana un Ministerio «abierto, próximo y eficaz» y para ello ha prometido trabajar con muchas ganas, mucha ilusión y fuerza.
Son palabras que ha pronunciado durante el clásico -y simbólico- traspaso de la cartera, convertido en un rito de paso en los cambios de gobierno.
Delgado, hasta ahora miembro de la Unión Progresista de Fiscales y del Consejo Fiscal de la Fiscalía General del Estado -hizo huelga el pasado 22 de mayo-, ha prometido transparencia y contar con las asociacionies y con los operadores jurídicos.
«Tenemos que ser solventes y eficaces y trabajar juntos para hacer de ésta una Justicia del siglo XXI», declaró ante un auditorio trufado de fiscales, jueces, como Carmen Lamela, algunos vocales del Consejo General del Poder Judicial, el fiscal general del Estado en funciones, Julián Sánchez Melgar -a quien Delgado posiblemente propondrá sustituir-, el fiscal superior de la Comunidad de Madrid, Jesús Caballero Klink, y su exjefe en la Audiencia Nacional y el hoy fiscal de Sala del Supremo, Javier Zaragoza.
En un corrillo, ante los periodistas, ha explicado que las líneas maestras del que será su trabajo se basarán en la transparencia, el diálogo con todos los actores de sector y la cooperación internacional, sobre todo con América Latina.