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Turbulento final para las oposiciones a Gestión, Tramitación y Auxilio Judicial

Plano general de opositores. EP.
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Estando ya en el ocaso el proceso selectivo a los cuerpos de Administración de Justicia a falta de la segunda prueba mecanográfica de Tramitación y de publicación de notas de corte de Auxilio, el río está revuelto y los tambores de guerra que sonaban in crescendo desde hace meses, han acabado en una serie de acontecimientos que, si bien no es probable que surjan efectos en esta convocatoria, seguro que sí en la que viene.

Por un lado, el hartazgo del colectivo opositor de justicia, que viene sucediéndose incluso en las redes bajo el hashtag “#TongoenJusticia”, ha llegado a rebosar y desembocar en la convocatoria de una manifestación espontánea de opositores indignados este día 25 a las 13:00 horas a las puertas de la sede del Ministerio de Justicia en la calle San Bernardo 45 de Madrid, que ya está autorizada.

Poco después, a las 17:00 horas, CCOO ha lanzado otra concentración por los derechos de los opositores.

Un sindicato, una asociación o una plataforma mecanizada y ya estructurada se movilizan con una facilidad programada y experimentada y eso, es normal.

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No es normal que los opositores se movilicen

Que un colectivo disperso, desorganizado, desjerarquizado y al libre albedrio como opositores por libre se movilicen, no es normal, es desalentador e incluso épico, lo cual indica hasta qué punto se ha llegado con el maltrato a estos gladiadopositores que a este paso verán más fácil hacer oposición en Venezuela que la oposición a Justicia.

El golpe de gracia para que se convoque esta manifestación de opositores a justicia lo ha dado nada menos que lo que parece presuntamente una filtración de notas de corte.

Días antes de la publicación de estas, varios perfiles de la red social Facebook compartieron unas notas de corte que coincidieron casi milimétricamente con las que luego se publicaron oficialmente.

De esto se han hecho eco y denuncia sindicatos como CCOO o CSIF por citar algunos y muchos opositores que especulan con que si se ha filtrado esta cuestión, pueden haberse filtrado preguntas y otra información privilegiada

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En primera instancia, el opositor se tuvo que enfrentar a un calendario marcado por el Ministerio que cuando no incumplió el plazo, se llegó a su mismísimo límite.

Recordemos que aún está desarrollándose el proceso selectivo de la convocatoria del año 2016, lo que apunta a que las pruebas de la convocatoria del año 2017 sean en 2020, un retraso impropio de un Ministerio ejemplar y justo como el que debe ser el de Justicia.

Un preparador, miembro del tribunal calificador

A continuación una vez alargada la agonía, llegó el descubrimiento de que un preparador de esas oposiciones formaba parte de ese tribunal calificador lo cual se lleva la pedrea, pero el Gordo llegó con que las siderales notas de corte para una oposición de Tramitación Procesal y Administrativa eran de 87/100 para arriba.

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Existía una abarrotada ratio de hasta 150 aspirantes por plaza en algunas Comunidades Autónomas para el primer ejercicio y con la nota de corte elegida para pasar a la siguiente prueba solo pasarán 1,5 opositores por plaza, lo cual prima incoherentemente una prueba sobre otra bajo el pretexto ministerial de falta de medios materiales y personales para examinar a más opositores.

Así, esta resolución ha dejado fuera a opositores con 6 o 7 años intensos de estudio con notas de 85 sin poder oportunidad de realizar un segundo ejercicio y ha dado plaza a personas con una capacidad y esfuerzo brutal muy alejado e incorrespondo al puesto de Grupo C1 que es y el sueldo base de menos de 1000 € que posee.

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Por esta razón, se piden cambios urgentes reformando en el proceso con mayor igualdad, empezando por cambiar las notas de corte que según CCOO “viola la igualdad, mérito y capacidad”.

El opositor de justicia, que ya tiene el colmillo retorcido, desconfía de las entidades sindicales que en buena medida representan a sus afiliados interinos, con lo que establecer unas notas de corte más bajas favorecería la entrada de interinos en próximas convocatorias, que ya serían concurso oposición para estabilizar el empleo de los funcionarios interinos como ya anunció Catalá. La pescadilla vuelve a morderse la cola, porque de nuevo el rubro opositor por libre no se identifica ni ve representado ni defendido por ningún ente y recela de unos sindicatos que quizás defiendan, preparen y allanen el camino con condiciones propicias para cuando llegue el momento en que tengan que medirse las capacidades de los interinos de justicia.

La mayoría de los aspirantes coinciden en la paradoja de que se exija este nivel desmedido de dificultad, perfección, esperanza y profundidad doctoral en el conocimiento del ordenamiento jurídico para puestos que únicamente exigen para ser admitido el título de la ESO para Auxilio, el Bachillerato para Tramitación para sueldos tan sumamente bajos.

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Así, ha sido inevitable el virus extendido de la duda en pensar si merece la pena un sacrificio tan desproporcionado para una recompensa tan precaria y mal pagada.

A la vista de los retrasos, promesas incumplidas, bajo número de plazas y oportunidades, la oposición a estos cuerpos está casi dejando de ser un alcanzable proceso de preparación para convertirse en un proceso de fe por aquello de “bienaventurados los que creen sin ver” (Juan 20:29).

La situación social, política y económica influye también en unas oposiciones.

Es falso aquello de que el opositor solo se opone al temario. Se opone a él, a los otros opositores, a los preparadores, al tribunal calificador, al IPC e incluso a la prima de riesgo de la que dependa la bonanza económica de un país. La suerte de la estabilidad y el crecimiento estatal, es la del opositor.

Así las cosas, los Presupuestos Generales siguen sin aprobarse, lo que retrasará la Oferta de Empleo Público y por ende las convocatorias del Ministerio de Justicia.

Cuestiones a mejorar en el proceso desde luego para próximas convocatorias son que se acumulen las convocatorias de 2017 y 2018, que el proceso sea a nivel nacional con una sola nota de corte general y asequible, sistema y méritos generales y que el próximo tribunal calificador tome nota de las incidencias y errores de sus anteriores homólogos para no caer en las mismas fallas.