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La irrupción de los nuevos abogados provoca cambios en los despachos y en entidades académicas

Ganadores de los Premios Jovenes Juristas del año, de pie con autoridades sentadas; de izquierda a derecha, Iñigo Moscoso, de Thomson Reuters Aranzadi, Fernando Vives, socio director de Garrigues, Dolores Delgado ministra de Justicia, Jose Maria Alonso, decano del ICAM y Felix Plaza director del Centro de Estudio Garrigues.
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La abogacía de los negocios está cambiando para adaptarse al nuevo profesional que llega a sus despachos. Los bufetes de abogados siguen valorando y mucho el conocimiento del Derecho excelente, pero ahora sus clientes les reclaman otro tipo de habilidades que van desde la oratoria, al marketing jurídico e incluso al uso de la tecnología.

En este reportaje analizamos los cambios que se están produciendo en entidades universitarias, profesorado y despachos para adaptarse a este nuevo entorno.

El escenario de la XVIII Edición del Premio Jóvenes Juristas del año, convocado por el Centro de Estudios Garrigues es el marco donde tiene lugar este reportaje.

Han acudido decanos y vicedecanos de una veintena de universidades de España y personalidades como la Ministra de Justicia Dolores Delgado y el decano del Colegio de Abogados de Madrid, José María Alonso.

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En todas sus intervenciones destacan el cambio que está llegando a la abogacía.

Juan Antonio Mancilla, ganador del premio en esta edición, procede de la Facultad de Derecho de la Universidad de Deusto.

Decidió estudiar derecho para ayudar a sus padres, pequeños empresarios, en asesoramiento jurídico.

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“Es muy importante ofrecer seguridad jurídica en operaciones y transacciones de los clientes”, cuenta.

Para este joven jurista, las nuevas habilidades que enseñan las Universidades o “soft skills” requieren capacidad de escuchar y transmitir ideas de manera adecuada.  “Tenemos que darles una solución jurídica clara y empatizar con el cliente”.

Mancilla, durante el Grado en Derecho de las prácticas en Garrigues, ha comprobado cómo es la profesión

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“Espero del despacho en el que trabaje aúna tanto las habilidades anteriormente referenciadas como la exigencia de la excelencia tanto en el conocimiento jurídico como en su aplicación”.

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Y considera fundamental que le ofrezcan formación contínua en la materia específica a la que me dedique para consolidar las anteriormente citadas premisa.

Junto a él, José María Trabada, ya en Garrigues, fue uno de los vencedores del premio Juristas del año pasado.

Estudió Derecho por vocación. Su padre era abogado. También le fascino el papel de estos en películas, donde defienden intereses generales y particulares.

“Lo más importante es tener un conocimiento técnico excelente de la profesión. Ese conocimiento nos diferencia de otro. No obstante el papel de las habilidades ha crecido en los últimos años”, afirma.

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A este respecto, “es una gran idea que se incorporen diferentes habilidades para que el abogado realice su trabajo como la oratoria, el conocimiento del marketing y el desarrollo de negocio. Pueden ayudar mucho ,especialmente en los programas de máster, siempre que ello no suponga un menoscabo a la formación jurídica”.

A su juicio  “lo que esperamos de un despacho es un lugar en el que me siga formando, poder aprender de los profesionales que en él trabajan y una expectativa de desarrollo en mi carrera profesional”.

Los profesores se adaptan al cambio

Las nuevas materias que llegan a las entidades académicas suponen también un esfuerzo para los docentes que imparten las mismas.

En la mayor parte de estas instituciones los formadores son juristas en activo que, de esta forma pueden explicar más pegados a la realidad, los cambios que llegan a la formación de estos futuros abogados.

Sara Molina, abogada, socia directora de la consultora Marketingnize, imparte clases en la Universidad Francisco de Vitoria.

Su visión del tema indica que “entre las nuevas habilidades destacan: las técnicas de negociación, la inteligencia emocional (asertividad, empatía), el pensamiento crítico, las metodologías de trabajo innovadoras (design thinking, agile, lean), las habilidades comerciales y el intraemprendimiento. También se les ofrecen nociones básicas de programación y otras tecnologías como blockchain y big data!.

Para esta docente, “la abogacía es una profesión cada vez más competitiva, y creo que los nuevos abogados son conscientes del reto que tienen ante ellos y de la necesidad de adaptarse al cliente y a la internacionalización de la profesión”.

Sobre el profesorado comenta que “lo ideal es una combinación entre profesorado proveniente del entorno académico tradicional (doctores y catedráticos) con docentes externos que vengan de despachos o empresas y que aporten una visión más práctica del ejercicio de la profesión”.

En cuanto a  la evolución de la profesión de abogado, indica que “los clientes son cada vez más exigentes en la selección de sus abogados externos y esperan de ellos un mayor nivel de especialización, ya no solo en un área jurídica concreta sino también en su sector de actividad. En los despachos grandes, se buscan de abogados junior o incluso becarios que ya cuenten con una especialidad marcada, con másters o prácticas enfocados en un área concreta”.

Y al mismo tiempo advierte que “se espera de los abogados una visión global del mercado y la capacidad de coordinar equipos multidisciplinares con habilidades complementarias a las suyas propias”.

En los despachos grandes, se buscan abogados junior o incluso becarios que ya cuenten con una especialidad marcada, con másters o prácticas enfocados en un área concreta

Despachos de abogados y la formación contínua

Desde DLA Piper España, su directora de Recursos Humanos, Adela García de Tuñon, destaca queLos abogados, al igual que otros profesionales, deben estar no solo preparados sino abanderar el cambio, deben ser pro activos y no reactivos, el mundo global, y, por tanto, la profesión de abogado están siempre en continua evolución, lo que ocurre es que ahora es más rápida. La transformación digital, la globalización, la especialización sectorial y un mercado cada vez más cambiante, competitivo y sofisticado en el que los clientes demandan mayor valor añadido y soluciones prácticas son, en mi opinión, los motores de la evolución actual”.

García de Tuñon revela que “cada año  se incorporan al despacho cerca de  10 abogados junior a través de nuestros programas de prácticas de acceso a la abogacía. Abogados bien formados, con perfiles sólidos y capacidad de trabajar en entornos globales.. Esto nos obliga a ser más creativos e innovadores a nivel formativos. Para ellos muchos de los conceptos de los que hablamos como inteligencia artificial, globalización, innovación son una realidad. No solo los entienden si no que son parte de su propia identidad. Por eso  nos apoyarnos en estos jóvenes abogados para impulsar nuevos modelos y procesos de trabajo”.

Adela García de Tuñon, directora de Recursos Humanos de Dla Piper, reconoce que su despacho se apoya en los abogados más jóvenes que conocen conceptos como blockchain, IA y similares para extenderlos por el despacho.

Recuerda que DLA Piper invierte cada año en numerosos programas, como “nuestra Academy y nuestros programas de movilidad. Programas pensados para acompañarles durante todo su desarrollo profesional dotándoles de las herramientas necesarias para asumir los retos que se les presentarán en la siguiente etapa a la que se enfrenten, programas con un enfoque muy práctico. Por supuesto, estos programas se complementan con una formación técnica que permite que nuestros abogados estén actualizados.  Por eso incorporamos estos conceptos a nuestro negocio e invertimos en proyectos relacionados con la inteligencia artificial y blockchain”.

Hay que darse cuenta que los bufetes,  la llegada de jóvenes juristas es una de las fórmulas que emplean de manera sistemática para contar con talento en sus organizaciones.

Un despacho como Ceca Magan Abogados incorpora cerca de 10 abogados junior al año.

“En cuanto a su formación, es clave, por lo que reforzamos nuestro programa formativo para estar a la vanguardia. Formación técnica, en idiomas, o en habilidades son ahora nuestra prioridad”, indica  María López-Olivares, nueva directora de Recursos Humanos del despacho.

Para esta experta en personas, el debate entre abogado especialista y generalista no está aún muy claro.

“Siendo la especialización de una determinada materia fundamental para cubrir las necesidades de los clientes, creemos que la tendencia evoluciona hacia perfiles más generalistas.  Los clientes requieren que sus abogados sean multidisciplinares y puedan prestar un asesoramiento global”, opina.

También advierte que “los abogados más jóvenes consideran la formación como algo esencial e imprescindible en su desarrollo. Demandan formación continua tanto a nivel técnico como en habilidades desde el inicio de su carrera”.

A este respecto considera que es fundamental que “todos los abogados tengan habilidades digitales y estén acostumbrados a moverse en un entorno tecnológico, ya que esto les ayudará a que su trabajo será más eficiente”.

“Es vital que todos los abogados tengan habilidades digitales y estén acostumbrados a moverse en un entorno tecnológico, ya que esto les ayudará a que su trabajo será más eficiente”, remacha.

Entidades universitarias y académicas se adaptan al nuevo escenario

En este escenario, los centros académicos y universidades se adaptan al cambio y modifican sus programas formativos para poder adaptarse a las necesidades del mercado.

Félix Plaza, director del Centro de Estudios Garrigues, señala que “cada año recibimos en el Centro más de 200 alumnos recién licenciados que deciden cursar un master en alguna de las áreas de especialización de nuestra entidad. Si consideramos adicionalmente los alumnos que ya están ejerciendo su carrera profesional y que deciden reciclarse o ampliar su área de conocimiento, el número sobrepasa los 400 alumnos”.

Al mismo tiempo destaca que hay “ una gran demanda de profesionales cualificados en los sectores más tradicionales, como fiscal, mercantil, recursos humanos, banca y finanzas, etc. Al mismo tiempo, estamos cubriendo la demanda de las empresas de profesionales cada vez más especializados en cuestiones específicas (como cumplimiento normativo, transacciones internacionales, desarrollo digital, etc.) y en determinadas industrias en auge como la de la moda o el deporte”:

Para Plaza “la formación debe anticiparse a las propias necesidades del mercado jurídico, el sector legal necesita anticiparse a los cambios económicos, tecnológicos y científicos, no sólo por verse afectado directamente por los mismos. Es  ineludible necesidad de los profesionales del Derecho de estar adecuadamente formados para asesorar jurídicamente a sus clientes a través del extraordinario proceso de transformación que la economía y la sociedad está viviendo como consecuencia principalmente de la evolución tecnológica”.

Este centro de formación lanzó  este año un nuevo curso executive en”blockchain” (cadena de bloques) e inteligencia artificial, desarrollado para ayudar en el tránsito hacia la economía digital a los directivos que tienen que tomar decisiones en este terreno y a los profesionales que tienen que asesorar en cómo tomarlas y en las consecuencias jurídicas derivadas de ellas. Y en  junio de 2018se celebró la I edición del curso en fintech que está orientado a la anticipación, gestión y reflexión de la transformación digital experimentada por el mercado de los servicios financieros”, apunta Plaza.

En la Universidad ICADE Comillas, su decano de Derecho, Íñigo Navarro señala que “de los 2000 alumnos que están en nuestra aulas, 345 entran en el Grado en Derecho. Jóvenes con una tremenda ilusión y con capacidades intelectuales probadas durante sus años de bachillerato. En el Posgrado entran, en su conjunto, en torno a 150 alumnos también seleccionados en virtud de su expediente durante la carrera”.

Navarro afirma que “los alumnos del Grado en Derecho estudian con una gran profundidad todas las materias jurídicas necesarias, porque lo primero que un joven jurista debe saber es Derecho. Además debe tener presente el contexto global en el que vivimos, por lo que sus conocimientos jurídicos deben expandirse con conocimientos de idiomas y de otras jurisdicciones”.

Asimismo,  “con carácter obligatorio todos los alumnos cumplen con el Diploma de Habilidades personales, comunicativas y profesionales para que puedan desarrollarse de forma más integral y profunda. En las asignaturas que componen el Diploma se trabajan aspectos tan importantes como el autoconocimiento, la negociación, el liderazgo y la capacidad de servicio a los demás”, destaca.

Una entidad como ICADE cuenta con unos 200 profesores, de los que 50 son académicos y el resto profesionales del mundo jurídico en activo.

“Actualmente la tecnología forma parte de nuestro quehacer diario. Es muy conocida la labor de vanguardia que estamos teniendo en el ámbito del Blochchain con el Observatorio Everis de FinTech y habiendo sido quien acogió desde las primeras reuniones a la red Alastria, que es la primera red Blockchain permisionada de ámbito nacional, multisectorial y con soporte empresarial”.

Íñigo Navarro, primero por la derecha, con el rector de la Universidad, Julio Martínez, y Juan Picón, socio director de Latham & Watkins España.

En ICADE existe el Diploma de Habilidades personales, comunicativas y personales de carácter obligatorio que aborda el liderazgo o el autoconocimiento

Desde la Universidad Francisco de Vitoria, Beatriz Vila, vicedecana de relaciones institucionales de la entidad  y directora del Master de Acceso a la Abogacía  reconoce que “entre grado y posgrado anualmente pasan 10.000 jóvenes por la universidad. Sobre las novedades introducidas en sus programas formativos recuerda que ”siempre , nuestros Grados se completan con títulos propios que desarrollan estas competencias requeridas para su ejercicio profesional con materias como marketing jurídico, oratoria, redacción de escritos jurídicos o gestión de proyectos”.

Y añade que ”este año, con la intención de adaptar la oferta formativa con los requerimientos consecuencia de la digitalización, ofertamos el doble grado en Business Analytics y Derecho, enfocado a los alumnos con perfil jurídico-tecnológico que tan demandados son por los despachos de abogados más modernos del país. Asimismo, la Facultad está preparando nuevas titulaciones vinculadas, específicamente, al derecho digital y la protección de datos”.

Vila recuerda que “hoy en día la labor del abogado es cada vez más compleja, no solo a nivel material también en la multiplicidad de tareas y funciones que desempeña. En los cursos que proponemos participarán los mejores despachos y profesionales para formarles, entre otras materias, en marketing jurídico, habilidades comerciales, nuevos desarrollos tecnológicos, compliance, nuevos modelos de negocio consecuencia de los cambios tecnológicos o carrera profesional”.

Nuestra interlocutora confiesa como la irrupción de la inteligencia artificial, y en particular “machine learning”, “blockchain” y otras tecnologías se incorporan en la Facultad en muchos formatos.

“Hemos organizado y seguiremos organizando este curso, más de 20 seminarios para profesores y Alumni sobre este temática. Esto supondrá  cambios en los contenidos de las materias tradicionales y el deber de impulsar nuevos grados o títulos de experto como el que se implanta en criminología sobre Ciberseguridad”, concluye.