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9 claves para detectar las “fake news” y que no nos den gato por liebre

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El problema con lo que siempre se ha denominado noticias falsas o desinformación y que hoy ha tomado el nombre de “fake news” es desenmascararlas. En ocasiones vienen en forma de mensajes de “Whatsapps” pero en más ocasiones llegan travestidas de información “seria” por su forma periodística.

Esa forma hace que, en muchas ocasiones, se las de por buenas y se reenvíen automáticamente.

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¿Y cómo evitar que nos den gato por liebre?

Donald A. Barclay, en su libro, recién publicado en Estados Unidos, “Fake News, Propaganda and Plain Old Lies” (Noticias falsas, propaganda y viejas mentiras), que lleva por subtítulo “How to Find Trustworthy Information in the Digital Age” (Cómo encontrar información de confianza en la era digital), plantea nueve 9 claves para desenmascararlas.

Son 9 preguntas fáciles que hay que hacerse par descubrir cuándo estamos leyendo algunas posibles “fake news”.

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1.- ¿Quién ha elaborado la información?

¿Es un autor anónimo o la autoría se atribuye a alguien que no la hizo? Si la respuesta a ambas cuestiones es sí, entonces la credibilidad de la noticia hay que ponerla seriamente en duda.

¿Existe alguna información biográfica sobre el autor de la noticia y su formación? Hay artículos suyos publicados en otros periódicos, revistas, diarios digitales que no estén bajo el control del autor? ¿Conoce el autor el tema del que escribe? ¿Existe algún conflicto de interés?

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Barclay aconseja plantear la vieja pregunta del derecho romano: “Cui bono?” o “Cui prodest?”, ¿a quién beneficia? ¿Qué interés puede tener?

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2.- ¿Quién ha publicado la información?

Además de plantearse quién es el autor, también hay que hacerlo quién es el editor del medio en cuestión, y el director, habría que añadir. ¿Tienen credibilidad y buena reputación? ¿Qué intereses tienen? Toda personas, negocio o empresa de comunicación está siempre sometida a múltiples conflictos de interés. Evitarlos es imposible. Lo importante es comprender lo que está en juego y si ese conflicto de intereses pudiera influenciar la credibilidad de la información.

3.- ¿Qué pone después del titular?

¿Coincide el contenido, o no, con lo que dice el titular? Hay que leerlo. En ocasiones se publica una noticia con un titular engañoso que no responde con el contenido porque “venden” más, y eso también se consideran Fake News. Después de todo, el titular sensacionalista “Un romance entre adolescentes deja seis muertos” podría abrir cualquier informativo sobre una juerga de jóvenes que derivó en violencia o una reseña sobre el “Romeo y Julieta” de William Shakespeare.

4.- ¿Qué fuentes cita?

La información creíble identifica con claridad sus fuentes. ¿Qué fuentes se citan en el artículo? ¿Son citas de fuentes específicas y precisas? ¿Son fuentes relevantes y creíbles? Una búsqueda rápida en Google puede responder a estas preguntas vitales.

5.- ¿Cuántos años tiene la información?

En la noticia tiene que haber una indicación de cuándo fue publicada. La falta de fecha puede indicar que el autor está tratando de pasar una noticia vieja por algo nuevo. Por ejemplo, mientras que el titular “Fuerzas musulmanas capturan un barco de guerra estadounidense”, con el subtítulo “Toman como  rehenes a toda la tripulación”, es en apariencia creíble, pierde todo su valor cuando se conoce que la noticia se refiere a la captura del USS Philadelphia en octubre de 1803.

Sean conscientes, también que la fecha en que la información fue publicada no corresponde necesariamente a la fecha en que fue republicada.

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6.- ¿Qué piensan los demás sobre la noticia?

Buscar una segunda opinión es un recurso poderoso para evaluar la credibilidad de la información. Consultar a alguien que conozca el tema de la información y que sea un experto o buscar otras publicaciones sobre la materia.

7.- ¿La información procede de una fuente primaria o secundaria?

Tanto la fuente primaria como la secundaria pueden ser creíbles o no creíbles. Pero ayuda determinar si una fuente es una cosa o la otra para evaluarla y hacer uso de ella o no.

8.- ¿Es una broma la información?

La sátira puede ser tan sutil que los lectores pueden darla por una noticia buena. En este caso el consejo es ir a la publicación en cuestión y pinchar sobre “Aviso legal”, donde se advierte que es de humor, como ocurre, por ejemplo, en España con “Hay noticia”: El site ‘Hay Noticia’ (https://haynoticia.es) (en adelante denominado con sus siglas HN) es un site de humor cuyo fin es el entretenimiento”. otro ejemplo, la página satírica ElMundoToday fue acusada de divulgar Fake news en varias ocasiones hasta que los medios la identificar como una web de humor. En Estados Unidos ocurre lo mismo con “Cracked.com” o College Humor.

9.- ¿La información es diferente de cualquier cosa que se haya visto antes?

Cualquier noticia que sea increíble, maravillosa, nunca visto antes hay que ponerla en tela de juicio. Lo primero de todo, hay que plantearse si solo lo ha publicado ese medio o si lo han hecho otros también. Si es una gran exclusiva lo lógico es que el resto de los medios se hagan eco de ella. Si no es así, es probable que hayamos detectado Fake News hay que poner la información en cuarentena.

Donald A. Barclay

Barclay es bibliotecario universitario desde 1990. Es subdirector de la Biblioteca la Universidad de California, Merced, autor de cinco libros, y uno de los grandes expertos estadounidenses en el campo de la información digital y la valoración de dicha información.