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Ante el ‘acoso’ independentista, ‘muchos’ guardias civiles han cambiado de colegio a sus hijos y ‘varias decenas’ se han ido de la región

Según informa la Asociación Unificada de Guardias Civiles, que explica que los actos vandálicos contra Comisarías de Policía y casas cuartel no cesan Una muestra de las situaciones que denuncia la AUGC: "adoctrinamiento" a niños, ataques a cuarteles, casas cuartel, y a los vehículos de los agentes.
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La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha denunciado que «la ruptura social provocada por el movimiento independentista sigue latente en los municipios de Cataluña, y continúa afectando a la vida cotidiana de los guardias civiles y sus familias». 

Informa que siguen produciéndose actos vandálicos en comisarías de la Policía Nacional y casas cuartel de la Guardia Civil, y pide que se lleve a cabo una inversión importante para reforzar las medidas de seguridad de las casas cuartel, en previsión de que se incremente su virulencia contra ellas.

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La AUGC subraya que «pese a que la tensión que siguió al referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 no se ha repetido», «persiste un estado de aislamiento que ha forzado a muchos agentes a modificar sus hábitos normales como ciudadanos».

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«Incluso en costumbres tan cotidianas como entrar a una cafetería o cualquier otro establecimiento comercial, los guardias civiles y sus familiares evitan frecuentar determinados lugares», detalla.

Asimismo, explica que «muchos de ellos han optado por cambiar de colegio a sus hijos después de las situaciones que vivieron en sus anteriores centros» y que varias decenas de agentes han abandonado directamente Cataluña al solicitar un cambio de destino; «una decisión que muchos otros también se plantean».

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Además, la AUGC informa que «la dificultad de trabajar y vivir en zonas donde buena parte de la población muestra una clara hostilidad hacia los agentes, ha provocado incluso casos de guardias civiles y familiares que han necesitado ayuda psicológica y la siguen solicitando ante nuevas situaciones a las que se van enfrentando».

Cuenta que el último ataque se produjo en la madrugada del 12 al 13 de enero en el cuartel de la Seu d’Urgell, en la provincia de Lérida. 

El cuartel de la Seu d’Urgell fue atacado con pintura amarilla, como el domicilio del magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena.

Estos son otros registrados últimamente, de los que la asociación ha informado a Confilegal:

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Coche de un guardia civil atacado en un parking de Lérida.
Casa cuartel de Berga (Barcelona), atacada en el aniversario del 1-0.
El cuartel de la Guardia Civil en la calle Travessera de Gracia, de Barcelona, también fue pintado hace unos meses.

También se producen movilizaciones de independentistas frente a casas cuartel, como la que tuvo lugar el pasado 4 de octubre en Calella (en Barcelona), donde unos 400 separatistas se plantaron al grito de “fuera las fuerzas de ocupación” y llamándolos “torturadores”, entre otras cosas.

Además, el pasado septiembre, en una manifestación de guardias civiles y policías, independentistas insultaron y dieron empujones, patadas, golpes a los manifestantes. A uno incluso le rompieron la nariz.

El policía de Sevilla al que un separatista le rompió la nariz tras la manifestación de la asociación Jusapol en Barcelona el pasado 29 de septiembre. Foto: Jusapol Alcalá de Guadaíra

A esto se suma la situación que padecen los hijos de los guardias civiles en los centros educativos.

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Por ejemplo, el pasado diciembre, en el árbol de Navidad de la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad de Gerona fue colgada una tarjeta con el deseo “matar a guardias civiles”, y que en septiembre apareció un muñeco de la Guardia Civil ahorcado junto al lema “Pim, pam, pum, que no quede ni uno” en la Universidad Autónoma de Barcelona.

La plataforma ‘Societat Civil Catalana’ alertó en las redes sociales de que la Universidad Autónoma de Barcelona había aparecido con este muñeco y pancarta «amenazante». Foto: SCC

RECLAMA UNA COMPENSACIÓN RETRIBUTIVA SIMILAR A LA QUE PERCIBEN LOS AGENTES EN EL NORTE

La Asociación Unificada de Guardias Civiles señala que «esta situación lamentablemente recuerda a la que llevan viviendo los agentes en Euskadi y Navarra desde hace décadas».

Por ello, reitera su reclamación de que los guardias civiles destinados en Cataluña reciban una compensación retributiva similar a la que perciben sus compañeros en el Norte.

«Ese estrés merece ser contemplado por la Dirección General a la hora de valorar la remuneración de un servicio», indica.