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En el juicio por el «procés» uno de dos testigos mintió: El diseñador gráfico o el comercial

El diseñador gráfico y excoordinador de acción política de ERC en Badalona Enric Vidal, y el director comercial de la imprenta Artyplan, Enric Marí, hicieron declaraciones contradictorias sobre quien había encargado los carteles y quien iba a pagarlos; uno de los dos mintió. Poder Judicial.
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Tras escuchar y observar las contestaciones de los testigos Enric Vidal, diseñador gráfico y excoordinador de acción política de ERC en Badalona, y de Enric Marí, director comercial de la imprenta Artyplan, a todos los presentes, tribunal, fiscales, abogada de Estado, acusación popular, abogados de la defensa, público en general y periodistas, la sensación es que uno de los dos había mentido.

Porque Vidal y Marí ofrecieron versiones que no pudieron ser más contradictorias sobre si se debía facturar a la Generalitat el encargo de material publicitario para el referéndum del 1 de octubre de 2017, concretamente del anuncio conocido como el de ‘las vías del tren’.

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Se dio la circunstancia, además, de que ambos testigos comparecieron ante el tribunal que juzga el proceso separatista de forma consecutiva.

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De modo que los magistrados pudieron apreciar claramente las versiones opuestas que ofrecieron cada uno en sus declaraciones en sus declaraciones, como testigos,para ofrecer información sobre las campañas del referéndum y saber así si se financiaron con dinero público.

De tal guisa, como testigos, están obligados a jurar o prometer decir verdad. No pueden mentir, como los acusados. 

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El primero en comparecer, a las 16.00 horas, fue Vidal, quien, respondiendo a preguntas del fiscal Jaime Moreno, dijo que «un tal Toni» se puso en contacto con él para pedirle que «redimensionara tamaños» del cartel de ‘las vías del tren’ que llamaba a votar el 1-O.

Asimismo, el «tal Toni» le indicó los números de teléfono de las imprentas Global Solutions, Artyplan y Marc Marty como sugerencia para encargar la impresión del material.

UN «TAL TONI» LE HIZO EL PEDIDO

Según explicó Vidal, esta persona le llamó para hacerle el pedido y después se reunió con él, a primeros de septiembre de 2017, en el hotel Colón de Barcelona, sin que le diese más datos de identificación.

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Señaló que en ese encuentro, «el tal Toni» -cuyo apellido desconocía- le entregó una memoria USB, donde estaba almacenado el cartel y no se especificó «ningún precio».

El diseñador negó que en ese momento sospechase algo sobre cómo se hizo el encargo  indicó que sólo vio que el cartel tenía relación con el referéndum cuando abrió el proyecto y vio el logotipo de la Generalitat.

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Admitió que realizó el trabajo, pero que no recibió ninguna contraprestación por ello porque «después de ver el panorama, uno no se esfuerza por cobrar».

Preguntado por la Fiscalía si el «tal Toni» podía ser Antoni Molons -exresponsable de Difusión de la Generalitat y también citado como testigo en este juicio-, Vidal dijo que no le conocía pero que después de su reunión, «por las noticias», vio a «un señor» que pudo relacionar con el encargo.

«Supuse que era él», añadió.

El nombre del «tal Toni» salió a relucir también en la sesión del juicio del lunes en boca del exdirector de Producción de Unipost Francisco Juan Fuentes, que fue interrogado en relación con el encargo que recibió esta empresa -que finalmente no llegó a realizarse- para la distribución de unos sobres que resultaron ser más de 45.000 tarjetas censales dirigidas a personas que iban a constituir las mesas electorales del referéndum ilegal.

Vidal manifestó varias veces, durante su declaración, que en ningún momento dijo a los representantes de las empresas impresoras que el pedido se facturaría a la Generalitat ni que provenía de Òmnium Cultural, entidad soberanista de la que ha reconocido ser socio desde hace «15 ó 16 años».

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UNA VERSIÓN COMPLETAMENTE DIFERENTE

Sin embargo, Marí, que declaró inmediatamente después de Vidal, ofreció una versión completamente distinta de ese encargo.

Según su versión, fue el responsable de comunicación de Òmnium, Aitor Sampere, quien le llamó pidiendo el presupuesto de un pedido «de volumen considerable» que incluía dipticos y carteles de publicidad, entre otras cosas.

Eso sí, remarcó que él no se encargó personalmente de calcular el coste, ya que esa labor corresponde al departamento de producción.

Según el escrito de acusación de la Fiscalía, Artyplan elaboró 400.000 dípticos, 26.000 folletos y 30.000 carteles, material que forma parte de un lote más grande de encargos a varias empresas por parte de Òmnium, tal y como consta en el sumario de la causa que investiga la organización del 1-O en el Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona.

VIDAL DIJO A MARÍ QUE QUIEN HABÍA PEDIDO EL PRESUPUESTO ERA ÒMNIUM

Días después, Marí recibió la llamada de Vidal, quien le dijo que llamaba en relación al «presupuesto del pedido de Òmnium», y que por esas referencias se reunió con él en una librería-cafetería de Barcelona.

Marí explicó que la entidad independentista es cliente de Artyplan desde 2004 y que había encargado numerosos trabajos a la empresa.

La mayoría de las veces esos proyectos se facturaban a la organización, pero había «excepciones», pues «a veces» se les comunicaba que debían «facturar a la ANC (Asamblea Nacional Catalana) y a partidos políticos», aunque no especificó cuáles.

SEGÚN EL COMERCIAL, EL DISEÑADOR GRÁFICO LE DIJO QUE DEBÍA FACTURAR A LA GENERALITAT

En todo caso, Marí dijo que para el anuncio de ‘las vías del tren’, en concreto, Enric Vidal le dijo que debía facturar a la Generalitat.

«¿Le dijo que girara las facturas a la Generalitat?», quiso saber la fiscal.

«Sí», contestó Marí, aunque no pudo concretar a qué departamento en concreto.

De todas formas, indicó que finalmente el trabajo no se cobró y fue intervenido por la Guardia Civil.

A diferencia de Vidal, que aseguró que el «tal Toni» no le indicó ninguna fecha para realizar el encargo y que no había urgencia para acabarlo, Marí aseguró que el diseñador sí que le dijo que el proyecto era «urgente» y que debía terminarse a tiempo para el referéndum del 1-O.

Otra contradicción entre ambos testigos vino cuando se les preguntó por los riesgos que entrañaba el encargo: mientras Vidal lo negó, Marí explicó que el hecho de que se utilizaran tres empresas para la impresión minimizaba los riesgos por si intervenía la Guardia Civil.