La Dirección General de Tráfico (DGT) puso en marcha, desde este lunes y hasta el próximo domingo, una nueva campaña de vigilancia y control de alcohol y drogas en carretera, cuyo principal objetivo es evitar que conductores que hayan ingerido alguna de estas sustancias circulen por la carretera.
Durante esta semana los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil (ATGC) incrementarán los controles preventivos, pudiendo llegar a las 25.000 pruebas diarias que realizarán en cualquier carretera y a cualquier hora del día.
A los controles en carreteras interurbanas se sumarán también los que realicen las autoridades locales y autonómicas en sus vías competenciales, ya que la DGT les ha invitado a participar en dicha campaña.
La idea es que cualquier conductor pueda ser requerido para someterse a un test de alcohol y drogas, independientemente de la vía por la que circule.
En esta ocasión, la campaña de vigilancia y concienciación traspasa fronteras y cualquier conductor que viaje por Europa puede ser requerido por cualquier policía de tráfico para realizar dichas pruebas ya que la campaña se realiza también a nivel europeo.
Según datos del Observatorio Europeo para la Seguridad Vial (ERSO en inglés), alrededor del 25% de todas las muertes en carretera en Europa están relacionadas con el alcohol, mientras que, aproximadamente, sólo el 1% del total de kilómetros recorridos son conducidos por personas con 0,5 g/l de alcohol en la sangre o más.
Desde la DGT se insiste en que la realización de este tipo de controles salvan vidas. Y destacan como el alcohol aparece en 1 de cada 4 fallecidos por accidente de tráfico tenía presencia del mismo en el momento del accidente.
La realización de controles preventivos ha quedado demostrada como la acción más eficaz para retirar de la circulación a conductores que han bebido y que ponen en riesgo no sólo su vida, sino la vida de los demás, tal y como establece la OMS, la OCDE o la Comisión Europea entre otros organismos.
Otro dato que tráfico ofreció es que el año pasado, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil realizó más de 5 millones de pruebas controles de alcohol y drogas.
Esta medida junto con la concienciación de los ciudadanos son dos de los factores que están contribuyendo a reducir el porcentaje de positivos preventivos de alcoholemia, pasando del 5% en 2001 al 1,3% en 2018.
Aun así, más de 95.000 conductores dieron positivo en los controles realizados por los agentes de la ATGC.
Según Pilar del Real, jefa de área de Intervención Estratégica del Observatorio de Seguridad Vial de la DGT “esta campaña nos permite intensificar no solo los controles, sino también los mensajes de prevención, con la idea de transmitir que cada uno de nosotros podemos actuar como agentes de cambio en nuestro entorno más próximo, y concienciar del peligro que supone conducir habiendo ingerido alcohol o drogas”.
“Por tanto, educación, concienciación y vigilancia son medidas esenciales para bajar el número de fallecidos en carretera”.
Entre la infracción y el delito
Conducir habiendo ingerido alcohol o drogas tiene consecuencias fatales; en el mejor de los casos, con una sanción administrativa, pero en otros muchos con penas de cárcel.
En 2017, según los datos de la Fiscalía de Seguridad Vial, el 62% de las condenas por delitos viales se debieron a conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas.
A estos castigos normativos hay que sumar el más importante y es que la vida de una persona que ha matado a otra/s en un accidente de tráfico por haber cometido la imprudencia de conducir habiendo ingerido alcohol o drogas no vuelve a ser la misma.
La Ley de Seguridad vial fija las tasas máximas de alcohol permitidas para los conductores, así como la prohibición de conducir con presencia de drogas en el organismo. En este caso se está ante una infracción administrativa.
Por su parte, el capítulo IV del Título XVII del Código Penal tipifica los delitos contra la seguridad del tráfico y establece las siguientes penas para conducir con exceso de alcohol o bajo la influencia de drogas.
Además, la reciente reforma del Código Penal establece que si, de forma imprudente, se cometen homicidio o lesiones graves y se ha cometido un delito contra la seguridad vial –como son los casos de conducir bajo los efectos del alcohol u otras drogas o a una velocidad excesiva-, o una infracción a la normativa administrativa de tráfico, esta conducta pasará automáticamente a ser considerada imprudencia grave o menos grave, según los casos, con penas de cárcel de hasta 4 años.
En esta campaña colabora la Asociación de Lesionados Medulares y Grandes Discapacitados Físicos (ASPAYM) colaborará con la campaña de la DGT por duodécimo año consecutivo, en 20 provincias:
Albacete, Ávila, Alicante, A Coruña, Burgos, Cádiz (Jerez), Castellón, Córdoba, Cuenca, Granada, Jaén, León, Madrid, Málaga, Mallorca, Murcia, Oviedo, Toledo, Valladolid, Valencia.
Bajo el lema ‘No corras, no bebas… no cambies las ruedas’, las personas voluntarias con lesión medular, víctimas de accidentes de tráfico, acompañarán a los agentes durante los controles.
Su labor consiste en acercarse a los vehículos retenidos y transmitir el mensaje de la campaña. Su presencia demostrará las secuelas irreversibles de los accidentes de tráfico.
