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El Banco de España aconseja a las entidades financieras que asuman el cambio tecnológico y protejan mejor los datos de sus clientes

Margarita Delgado, la subgobernadora del Banco de España, en una instantánea tomada esta semana en la sede de KPMG, en Madrid.
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La intervención de la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, hizo, repasando los últimos diez años de la banca y sus ajustes, revela la amenaza de otros operadores tecnológicos abiertos a funcionar como bancos a medio plazo

Cambio tecnológico y protección de los datos de los clientes bancarios son dos de las preocupaciones que tendrá que abordar el sector bancario a corto plazo en estos tiempos de cambio y con otros operadores financieros que irrumpirán en el sector.

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Así lo comentó Delgado en unas jornadas de KPMG celebradas el pasado 10 de julio en Madrid

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Desde su punto de vista, el cambio tecnológico que se asume es necesario.

“Es una de las principales transformaciones que la banca debe acometer. Si miramos lo sucedido a lo largo de los últimos años en otros sectores, resulta evidente la necesidad de adaptación del modelo de negocio bancario”, dijo.

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Es un cambio complejo que necesitará de inversiones importantes pero que podría influir “con el modelo de negocio de las entidades y su sostenibilidad en el largo plazo».

También constató que “existe preocupación, por la posibilidad de que terceros tengan acceso a los datos bancarios de los clientes. Pero no quiero dejar de señalar que, de hecho, las entidades cuentan en estos momentos con toda esa información”.

“El problema, por supuesto, radica en saber si los bancos están listos para extraer y explotar adecuadamente esa información”.

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Una prueba de fuego para los delegados de Protección de Datos de las entidades bancarias, sin duda.

Delgado aludió  a empresas como Google, Amazon o Facebook, sin citarlas.

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Cree que “las entidades deben ser capaces de extraer, explotar y analizar los datos de su clientela. Los gestores deben contar con esa información para tomar decisiones. Sin ella, no resultará posible la evaluación y transformación del modelo de negocio”.

A la hora de acometer esta transformación, las entidades cuentan con fortalezas de partida muy relevantes.

“Una de las más importantes es que pese a todos los problemas de reputación, las personas siguen confiando mucho más en su banco que en cualquier otra compañía proveedora de servicios”, aseguró.

Esta afirmación lo corroboró con algunos datos del  último barómetro de innovación financiera de Funcas, de enero de este año.

“Se observa que  la vinculación de los clientes con su entidad financiera principal sigue siendo muy elevada. Cerca del 90% de la actividad bancaria total se realiza con la entidad principal”, explicó.

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También destacó el hecho de que la percepción de la calidad de la innovación y el grado de satisfacción con su entidad es alta entre la clientela; «de hecho, más aún de lo que piensan los propios gestores de las entidades”.

Otro dato que subrayó en su exposición es que “todavía menos de la mitad de los clientes españoles de banca (4 de cada 10) estarían dispuestos a utilizar canales exclusivamente digitales para contratar productos financieros tradicionales. En el supuesto de cambio de entidad, los bancos tradicionales siguen siendo la primera opción, en un 71%, para pasar una cuenta de una entidad a otra”.

Plano general de la intervención de Delgado en KPMG.

CRECIENTE DIGITALIZACIÓN DEL SECTOR 

Respecto a  los bancos totalmente digitales, “serían elegidos por un 24%, mientras que las Fintech son una opción para un 3% y, por último, sólo el 2% restante cambiaría su banco por una compañía tecnológica o de telecomunicaciones que ofreciera estos servicios”.

«No debe hacernos olvidar que la tendencia hacia el uso de canales alternativos es creciente. Pese a que, hasta la fecha, las Fintech no han tenido un efecto significativo en el mercado, determinados eventos, como la implementación de la PSD2, pueden alterar la foto actual”, añadió. 

Sobre el proyecto de moneda virtual de Facebook, llamado libra, la subgobernadora del Banco de España explicó que «la reacción de su entorno ha sido cautelosa».

Las propias autoridades norteamericanas han dejado claro que “la  intención de esta moneda virtual es la de  rivalizar con la política monetaria estadounidense y el propio dólar”.

En relación a sus competidores europeos, la banca española presenta fortalezas comparativas importantes para afrontar los cambios, como una mayor rentabilidad y eficiencia y un menor impacto potencial de la implementación de Basilea III.

«Debemos aprovechar estas ventajas y tratar de corregir aquellos elementos en los que seamos menos competitivos. Con independencia de la mejora en rentabilidad, eficiencia y niveles de solvencia, el reto más relevante a largo plazo se relaciona con la transformación del modelo de negocio, reto en el que, como he señalado, la tecnología ocupa un papel».

Delgado recordó que “es también importante que hablemos de la relación con la clientela como otro elemento clave de cualquier modelo de negocio futuro. Desde esta perspectiva de mejora crees que es el único modo de  responder ante el reto de recuperar la imagen y reputación del sector. La banca debe, por tanto, cambiar para responder a la nueva realidad social y normativa”.

Las entidades deben analizar su modelo de negocio actual, con objeto de evaluar en qué medida responden a esta nueva realidad tecnológica y de relación con la clientela, pero también para identificar cuáles son sus puntos fuertes y sus debilidades.

Para efectuar dicho análisis se precisa contar con la información de gestión antes referida, que depende a su vez de la calidad de los sistemas.

En consecuencia, la tecnología se convierte en un objetivo del cambio en el modelo de negocio y en una precondición para que dicho cambio tenga lugar, de ahí su papel central.

Por supuesto, otra precondición que no quiero dejar de citar se refiere a la gobernanza, sin la cual todos estos cambios estarán abocados al fracaso.

A su juicio, un regulador como el Banco de España está sometido a dos retos principales como son la mejora de la rentabilidad y de la solvencia.

“Considero que la rentabilidad y la solvencia deben estar relacionadas. Sin una rentabilidad adecuada no se puede generar capital de manera orgánica ni retribuir al accionista, lo que a su vez impide captar nuevos recursos apelando al mercado”, señaló. 

Y terminó afirmando que «sin capital, el crecimiento del negocio se ve limitado, presionando a la baja la rentabilidad de las entidades. Quisiera resaltar que, a mi juicio, se trata de dos retos finalistas, es decir: no se pueden alcanzar directamente sino como consecuencia del logro de objetivos intermedios, a los que me referiré a lo largo de mi intervención y que se resumen en otro reto: transformar el modelo de negocio”.