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Denunciada la política de geolocalización de Google ante la AEPD

Dicha denuncia forma parte de una campaña europea impulsada desde el organismo común BEUC para denunciar el uso de datos sensibles sin consentimiento explícito por parte de esta compañía multinacional“Con esa geolocalización se podrían tener ideas de la ideología o creencias religiosas de terceros” y crear perfiles sin que se diera cuenta, indica Díaz.
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El informe, que sirve como base de la denuncia, ha sido elaborado por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), y, en el mismo, se demuestra que Google recopila datos de ubicación de los usuarios, especialmente a través del «Historial de ubicación» y de la «Actividad de la Web y la aplicación».

La CECU, como parte de una acción coordinada e iniciada desde la Oficina Europea de Uniones de Consumidores (Bureau Européen des Unions de Consommateurs o BEUC), de la que es miembro, ha puesto en conocimiento de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) que la política de geolocalización de Google podría incumplir el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

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Esta acción, que tiene por objetivo denunciar las prácticas de Google ante las distintas autoridades de protección de datos, es consecuencia de una investigación realizada por el Consejo Noruego del Consumidor.

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Este demostraría cómo la entidad empuja a los usuarios a compartir sus datos de ubicación, principalmente a través de su software Android.

El informe es parte del proyecto «Engañado por el diseño» y se enfoca en dos características que incluyen todas las cuentas de Google:

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«Historial de ubicación» y «Actividad de la Web y la aplicación». Estas prácticas darían como resultado una vigilancia permanente que no permite a los consumidores una oportunidad real de escapar de la misma.

Para César Díaz asesor jurídico de CECU, “los datos de ubicación pueden revelar información especialmente sensible sobre los usuarios«.

Por ejemplo, «creencias religiosas (si se acude a un lugar de culto), inclinaciones políticas (si se participa en manifestaciones), condiciones de salud (si se acude de forma regular al hospital) y orientación sexual (por visitar determinados lugares o zonas de ocio)”.

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Según el informe, la compañía utiliza varios subterfugios y prácticas engañosas para asegurarse de que los usuarios tengan habilitadas estas funciones sin informarles de forma directa sobre lo que esto implica.

Esta asociación de consumidores en su denuncia a la AEPD pide que estudie este informe por si pudiera haber irregularidades en la gestión de los datos, muchos de ellos sensibles de los consumidores y que tome las medidas oportunas en el caso que hubiera un mal uso de los datos personales de terceros.

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“Con esa geolocalización se podrían tener ideas de la ideología o creencias religiosas de terceros” y crear perfiles sin que se diera cuenta, indica Díaz.

CECU sostiene que estas prácticas podrían incumplir el RGPD, ya que Google carecería de una base legal válida para procesar los datos de geolocalización en cuestión. En particular, el informe muestra que el consentimiento prestado en estas circunstancias no se da libremente.

Geolocalización ya viene impuesta

“En muchos casos la geolocalización viene ya activada en el móvil, por defecto. NO es fácil desactivarlo y en algunos casos se nos indica que si las desactivamos puede nuestro móvil perder capacidad, lo que nos disuade de hacerlo”.

Para este jurista, al final Google maneja más datos de los necesarios de nosotros y no sabemos realmente para qué. Saben donde estamos en cada momento”.

Además, el responsable del tratamiento no podría invocar un «interés legítimo» para recopilar y procesar datos de ubicación, debido al impacto significativo e intrusivo que este seguimiento tiene sobre los derechos y libertades de las personas.

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Por todo ello, desde CECU se insta a la Agencia Española de Protección de Datos a que inicie el pertinente procedimiento para la comprobación de los hechos, imponga la sanción pertinente y requiera el cese inmediato de dicha conducta.

“Estamos atrapado por la geolocalización, indica este jurista. Y pide que Google sea transparente: que sepamos que datos tiene de nosotros y como podemos desactivar el servicio”.

Lo importante de esta iniciativa es que “ni Google ni ninguna otra empresa pueda almacenar datos sensibles sin el consentimiento explícito del consumidor».

«Para ello es importante que el usuario pueda ejercitar el derecho de acceso y saber qué datos suyos tiene este operador y también el poder modificarlos o cancelar dicha gestión”. Datos como tu estado de salud, religión o creencias políticas pueden aparecer en ese listado.

En cuanto a lo que deben hacer los consumidores ante este tipo de situaciones. Desde CECU se aconseja a esos usuarios que conozcan bien ese servicio de geolocalización y que lo desactiven si no quieren tenerlo activado.

“Puede exigir la cancelación de los datos y tener información del tratamiento que están haciendo con tus datos. Si no respetan nuestros derechos podemos dirigirnos a la propia AEPD”.

Curiosamente la AEPD ya sanciono en el 2017 a Google con 300.000 euros por algo parecido: recogida de datos sin consentimientos de terceros. 

El fallo, que resolvía un procedimiento del 2010,  señalaba que sus vehículos del proyecto Street View recogieron datos personales vía wifi sin consentimiento de los usuarios. Ahora con la nueva normativa la sanción podría elevarse notablemente.