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Panorama actualizado del «Legaltech» en España a día de hoy

El abogado Felipe Herrera hace, en esta columna, una disección muy pormenorizada del panorama del "Legaltech" en España a día de hoy.
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Las máquinas de escribir reemplazaron la escritura a mano y más tarde los procesadores de texto exterminaron a las máquinas de escribir. Evidentemente, los cambios son necesarios y hasta lógicos, pero el sector legal históricamente se ha caracterizado por ser poco innovador y por tanto muy reacio al cambio.

Ejemplo de lo anterior, fue la llegada del fax al sector jurídico, una increíble innovación legal, que fue tremendamente cuestionada al suponer un cambio muy drástico a la hora de transmitir información legal.

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El sistema social del momento no dudó en cuestionar su validez jurídica, al no encajar con el mismo.

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Ahora bien, el tiempo puso las cosas en su lugar y tras múltiples casos en tribunales que admitían la validez del fax, el sector legal adoptó con muchísima fuerza dicha innovación.

Como vemos, en el sector legal encontramos una cierta resistencia a implementar tecnologías digitales, lo que está vinculado con su configuración tradicional.

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Sin embargo, ese inmovilismo se ha acabado convirtiendo en un problema, ya que el mundo va evolucionando y desde la llegada de Internet el conocimiento legal va mucho más allá de los operadores jurídicos clásicos.

Varios informes en los últimos años apuntan al impacto que puede tener la automatización en el sector legal.

Por ejemplo, el elaborado por «The Law Society», en Reino Unido, concluyó que la tecnología iba a destruir entre 67.000 y 114.000 puestos de trabajo a 20 años vista en el sector legal británico.

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Por otro lado, Deloitte cuantificaba en un 39% el porcentaje de empleo legal (también en Reino Unido) que se podría ver afectado por la automatización.

Ello seguramente ayuda a que el profesional medio del sector jurídico vea la tecnología más como un potencial peligro que como un aliado.

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El impacto tecnológico en el sector no puede evitarse o contenerse, lo que debe ser visto como una oportunidad. Buscando por ello una solución adaptada a los tiempos y necesidades que demanda el mercado y por supuesto, dejando así de evitar el problema.

Es en este contexto donde podríamos decir que nace la «Legaltech», o Tecnología Legal. Es decir, la tecnología que aporta un valor añadido a los profesionales del sector jurídico.

¿QUÉ DEBEMOS ENTENDER POR «LEGALTECH»?

Por nuestra parte, nos gusta hablar de «Legaltech» como la aplicación de tecnología a la comercialización y prestación de servicios legales, de forma que se desarrollan proyectos en ámbitos como:

1.- «Software» o servicios online que reducen o eliminan la necesidad de consultar con un abogado.

2.- «Software» o servicios online que aceleran las tareas de un abogado/despacho, reduciendo la mano de obra y/o número de horas necesarias.

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3- «Software» o servicios online que simplifican y modifican la forma de contactar entre abogado y cliente.

En resumidas cuentas, hablamos de «Legaltech» para referirnos a tecnología que modifica la práctica tradicional del Derecho tanto para los profesionales como sus clientes, haciendo más eficiente y cercana la comercialización del servicio o su prestación.

Su adopción implica formación y actualización tecnológica de buena parte de las profesiones jurídicas.

No basta con comprar una tableta o el último software del mercado, sino que debemos adquirir una cultura digital. Es imprescindible comprender nuestra realidad y estar dispuestos a cambiar la forma tradicional de trabajar.

Y lo más importante, dicha actualización tecnológica debe ser generalizada, desde los profesionales a los despachos, pasando por los colegios profesionales, las facultades de Derecho y el resto de operadores jurídicos.

Por ejemplo, y en relación a los colegios profesionales, el Colegio de abogados de Florida (en EE.UU.), en 2016, fue de los primeros en establecer que de las 33 horas anuales que los abogados deben realizar como formación legal obligatoria, 3 de ellas se centraran  necesariamente en la tecnología.

Otros colegios norteamericanos están también adoptando esta misma política, respaldada por la propia «American Bar Association».

Otro ejemplo sería el de Italia, donde esta obligación tecnológica ya existe para los abogados colegiados, además con rango legal.

De hecho, fue primero prevista como normativa deontológica en el Código Deontológico Forense aprobado por el «Consiglio Nazionale Forense» (Consejo Nacional Forense)en 2007 y luego recogida en el artículo 11 de la «Legge de 31 de diciembre de 2012, n.247 sobre Nuova disciplina dell´ordinamiento della professione forense» (Ley número 247, de 31 de diciembre de 2012, sobre el nuevo régimen de la profesión jurídica).

Llegados a este punto, ¿cuál es el estado actual de la Legaltech en España? Según los dato extraídos del mapa Legaltech de la consultora Legaltechies, a junio de 2019 nos encontramos con 142 proyectos y más de un centenar de empresas relacionadas con la Legaltech a lo largo y ancho de todo el territorio español.

De esta cifra, es muy importante destacar que el movimiento Legaltech se concentra principalmente en la zona mediterránea, con más del 50% de los proyectos.

A nivel nacional, Barcelona está a la cabeza (28,2%), con Madrid muy cerca (26,8%) y Valencia como tercer gran foco (6,3%).

De modo semejante, debemos destacar los servicios en los cuales se especializa la Legaltech española, destacando 5 nichos muy concretos:

«SOFTWARE» DE GESTIÓN PARA DESPACHOS Y ABOGADOS

Como por ejemplo, Quolaw,Kleos,InfolexoIusUppasando por otros mucho más clásicos pero también operativos como GEDEX,ABOGest, MelkorLexo MN Program.

PLATAFORMAS PARA ADQUIRIR Y/O GENERAR CONTRATOS «ONLINE»

Como FormalDocs oBigle Legal, la versión española de Wonder Legal, Crea mi Contrato, Mil Contratos, Lexnesso Docxpresso. Todo ello sin olvidar a Rocket Lawyer o Contract Express de Thomson Reuters.

PLATAFORMAS DE INTERMEDIACIÓN PARA QUE LOS ABOGADOS SE DEN A CONOCER 

Y los clientes encuentren al profesional que necesitan (los llamados marketplaces jurídicos), como  LexGo App, Sintoga, para estudiantes de Derecho, Unión Jurídica, Lawyers for projects, Abogae o Abogados365.

Otros como Lexdigo combinan el «marketplace» con la gestión del asunto y la evidencia digital, mientras que algunos como Emérita Legal apuestan por el comparador de abogados cualificado.

SERVICIOS PARA PLANTEAR RECLAMACIONES LEGALES DE TODO TIPO

Desde el sofá de casa, mediante Internet, como: Reclamador, Indemnízame,  AirLex vía móvil, Quarande en materia laboral, Reclama por Mí en múltiples materias, Winu, desde Valencia, No Win No Fee y Reclamación de Vuelos en reclamaciones aéreas, Legaline, Welegal o Easyfeedback y Reclamadatos para reclamaciones en materia de datos personales.

SERVICIOS PARA RECOPILAR Y GENERAR CON SEGURIDAD EVIDENCIAS DIGITALES 

Como  Signaturit, AceroDocs, Evicertia, Visualeo, Punto Neutro, MailCertificado y Biometric Vox, entre otros

Por otro lado, al hablar de «Legaltech» española resulta también importante saber cuánto y quién invierte en ella.

Según Legal Geek, España sería el segundo país europeo en número de inversiones «Legaltech», después del Reino Unido.

En ese sentido, las principales 10 «startups Legaltech» españolas que han obtenido una o varias rondas de inversión son: Red Points (con más de 46 millones de euros), Signaturit (con más de 10 millones de euros), Reclamador (con más de 2 millones de euros), Validated IDelAbogado, Pridatech, LexGoApp, Bigle Legal, Emérita Legal y PymeLegal.

Curiosamente, y centrándonos en los datos disponibles, observamos que las 10 mayores rondas de inversión están dominadas por empresas con sede en Barcelona.

Madrid solo estaría representada por Reclamador y Emérita Legal sería la excepción, al estar en Santiago de Compostela. Por tanto, vuelve a existir un dominio catalán en el sector «Legaltech».

Por tanto, podríamos decir que en la «Legaltech» española se han invertido hasta el momento más de 65 millones de euros.

Según el informe de Finnovating sobre la «Legaltech» española, el 3 % había conseguido más de 5 millones de euros, otro 3 % entre 1 y 5 millones de euros o el 7 % entre 500.000 y un millón de euros.

En todo caso, más del 50 % aún no había acudido a ninguna ronda. De hecho, solo el 28 % habían recibido financiación de entidades financieras, Private Equity, Venture Capitals o Business Angels. De ese modo, parece que el margen de crecimiento todavía es importante en este ámbito.

LA «LEGALTECH» ESPAÑOLA MUEVE DINERO

De todo ello puede concluirse que la «Legaltech» española mueve dinero, y en algunos casos mucho. Y si bien la mayoría de empresas son todavía muy jóvenes y muchas inversiones son todavía modestas, definitivamente algo se está moviendo.

Por último, y para cerrar este breve repaso al estado actual de la «Legaltech» en España, también es importante la participación de la gente del sector y que se cree una comunidad tecnológica – jurídica.

Por eso es necesario hablar sobre cómo podemos introducirnos en el sector «Legaltech», si consideramos que la materia nos gusta.

En primer lugar debemos dejar claro que la Legaltech es una materia muy nueva.

Por esta razón, el camino de entrada no está tan marcado como por ejemplo para ejercer como abogado en un despacho, ser fiscal o hacerse registrador de la propiedad.

Aún así, si lo que nos puede interesar es introducirnos en el sector «Legaltech» mediante la vía más común, es decir, estudiar una titulación relacionada, existen iniciativas interesantes, como por ejemplo el Law School Innovation Index, donde podrás obtener una visión general de lo que algunas facultades de Derecho de EEUU están haciendo en la materia.

Además, en España, desde marzo 2019, ya hemos tenido uno de los primeros másteres especializados en «Legaltech», a través del IE.

Y no es el único, ya que están surgiendo otras opciones.

El próximo octubre de 2019 dará comienzo el Open Program Legaltech de ESADE, mientras que la Universidad de Salamanca ofrece el Máster Legaltech y Gestión Digital de la Abogacía.

Ambos cursos enfocados en la formación «online».

Otra forma de aprender sobre Legaltech son las obras sobre la materia ya disponibles, como por ejemplo «Legaltech: la transformación digital de la abogacía», disponible en Español. Otras buenas opciones, aunque en este caso en inglés, son «Legaltech: Practicioner’s Guide», o bien, algo más clásico como «Tomorrow’s Lawyers (2ª edición)», de Richard Susskind.

Además, debemos tener muy presente el mundo de los «podcasts» sobre «Legaltech», ya que hay disponibles muchas opciones interesantes.

Evidentemente existen más alternativas, por eso os recomendamos la lectura del siguiente artículo titulado “Quiero dedicarme a la Legaltech, ¿por dónde empiezo“.

En conclusión, tanto la comunidad Legaltech española como sus inversiones siguen creciendo, y todavía con margen de mejora. Además, universidades, grandes despachos, consultoras, departamentos legales y demás operadores jurídicos se ha introducido con fuerza en el mundo de la tecnología legal, implicándose cada vez más en el mismo y entendiendo que la innovación debe ser aprovechada y vista como un aliado, más que como un enemigo.