La Fiscalía mantiene su petición de 6 años de cárcel para seis hijos de Ruiz-Mateos
El fiscal y la acusación particular han retirado la acusación contra un primo de éstos. Foto: EP

La Fiscalía mantiene su petición de 6 años de cárcel para seis hijos de Ruiz-Mateos

Por una presunta estafa en la compra del hotel Eurocalas de Mallorca
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13/9/2019 11:35
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Actualizado: 13/9/2019 14:14
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La Fiscalía mantiene su petición de 6 años de cárcel para los seis hijos del empresario jerezano José María Ruiz-Mateos -fallecido en 2015- (Zoilo, José María, Alfonso, Pablo, Francisco Javier y Álvaro Ruíz-Mateos Rivero) en el juicio por una presunta estafa en la compra del hotel Eurocalas, de Calas de Mallorca (Manacor).

Además de la pena de cárcel pide una multa de una multa de 54.750 euros para cada uno y también reclama una inhabilitación especial para el ejercicio de actividades mercantiles y la administración y dirección de sociedades durante la condena.

Tanto el fiscal Anticorrupción Juan Carrau como la acusación particular han retirado la acusación contra un primo de los Ruiz-Mateos, que también se enfrentaba a seis años de prisión.

Estos seis hermanos ya fueron condenados por el Tribunal Supremo en octubre de 2018 a dos años y medio de prisión por una estafa agravada, en relación a la compra de dos hoteles, uno en Mallorca y otro en San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria).

Entonces, Francisco Javier y Álvaro Ruiz-Mateos Rivero ya estaban en prisión por otras causas.

Todos ellos están internos en la prisión madrileña de Aranjuez.

Su madre, Teresa Rivero, expresidenta del Rayo Vallecano, también fue sentenciada a finales de septiembre de 2018 a siete años de cárcel por fraude fiscal.

Los seis hermanos están acusados de dejar de pagar 13,9 de los 23,6 millones de euros pactados por la compra del hotel Eurocalas al Grupo Miralles.

El juicio, que se celebra en Audiencia Provincial de Baleares desde el pasado lunes, ha terminado hoy con la presentación de prueba, conclusiones finales e informes de las partes, después de que ayer acabaran de declarar todos los testigos que habían sido citados.

El fiscal Carrau ha destacado que en la operación de compraventa del hotel se ocultó quién era el titular de la compra y que el hotel Cervantes -que se puso como aval- estaba hipotecado. También ha dicho que se ocultó que Clesa -empresa láctea de los Ruiz-Mateos- «estaba siendo ejecutada».

Respecto a que Ruiz-Mateos padre fuera el responsable de todas las decisiones que se tomaban en las empresas de la familia, extremo sostenido por la defensa, Carrau ha dicho que ya en 2012 se expuso que tenía «un estado de salud tan crítico que no podía viajar».

«¿Esta era la persona que tomaba todas las decisiones?», ha planteado.

De esta manera, Carrau ha asegurado que «no existe obediencia debida al padre». «Pensamos que ellos son responsables de esta confusión, algo que el Tribunal Supremo ya ha valorado», ha señalado.

«Creemos que ha habido engaño en la identidad del comprador, en los avales personales y en la garantía real, que se prolongó desde el negocio jurídico inicial (la compraventa del hotel Eurocalas) y hasta la renegociación de los pagarés de 2011», ha añadido.

La representante de la acusación particular, la abogada Isabel Fluxà, ha manifestado que los acusados han representado en el juicio una versión de una película de Almodóvar, ‘Todo sobre mi padre’.

La letrada considera que «el que menos pintaba» era Ruiz-Mateos padre «y más en los últimos tiempos», y ha afirmado que los hermanos han estafado a hoteleros pequeños.

«No lo digo yo, lo dice el Supremo», ha indicado, en referencia a la condena por estafa.

LA DEFENSA NIEGA EL ENGAÑO Y PIDE LA ABSOLUCIÓN

José Manuel García-Gallardo, el abogado de los seis hermanos, ha pedido la absolución para sus clientes.

El letrado ha dicho que  la parte acusadora ha perdido «toda» su «credibilidad» pues el «presuntamente estafado» -Francisco Miralles- negó conocer el contenido del «protocolo de compraventa» de su hotel en 2005.

«Tiene el protocolo, no lo aporta y luego niega el conocimiento de su contenido», ha reprochado.

También ha cuestionado que Miralles, antes de efectuar la operación, no comprobase que el hotel que se ponía como aval al suyo -el Cervantes- estuviese «libre de cargas» ya que esta, según ha dicho, es una «comprobación simplísima en el registro de la propiedad».

Además, ha apuntado que el Cervantes no se mencionaba en el contrato de compraventa.

Por otro lado, ha manifestado que los hijos de Ruiz-Mateos tenían «la convicción» de ser los herederos de todas las acciones de Nueva Rumasa y que por eso avalaron la operación de compraventa del Eurocalas.

«Engaño, absolutamente ninguno, el problema es que todo aquello ha valido mucho menos que lo que se pensaba que valía», ha expresado.

El letrado ha defendido que no «concurre ningún elemento objetivo» del tipo de estafa y que «no hay prueba de cargo» para cada uno de sus clientes de manera «independiente». «Qué no son un paquete», ha manifestado. A esto, ha añadido que, según su parecer, se ha dado en el juicio una «orfandad probatoria radical».

EXDIRECTIVO DE NUEVA RUMASA: ‘NADIE SE ATREVÍA A DISCUTIR’ LAS DECISIONES DE RUIZ-MATEOS PADRE 

Un exdirectivo de Nueva Rumasa que testificó ayer aseguró que «nadie se atrevía discutir» las decisiones de José María Ruiz-Mateos padre y sus «hijos tampoco».

Explicó que ni Álvaro ni Francisco Ruiz-Mateos intervenían en la gestión de Clesa.

Preguntado sobre la compra del Hotel Cervantes -que hizo de aval en la operación de compraventa del hotel mallorquín- por parte de Clesa y qué beneficios podía tener para la empresa láctea, el exdirectivo aseguró que no lo sabe y que fue decisión de Ruiz-Mateos padre.

«No se podía discutir ninguna orden que diera él», reiteró.

Este testigo, que era director financiero de Clesa, dijo que desconocía si la compra del hotel podía beneficiar a la láctea, teniendo Nueva Rumasa una rama hotelera.

«Puede resultar extraño pero fue una instrucción de él y así se hizo», remarcó.

Los seis hijos de Ruiz-Mateos han sostenido durante el juicio una postura similar y han defendido lo «escrupuloso» que era su padre en el trabajo y que no tienen «ni un euro ni patrimonio».

José María Ruiz-Mateos, hijo del empresario fallecido del mismo nombre, aseguró en la sesión del miércoles que tras la quiebra de Rumasa lo perdieron todo: «No tenemos nada, nuestras casas están hipotecadas, ejecutadas y embargadas; y no tenemos absolutamente patrimonio de ningún tipo, a pesar de las calumnias, estamos arruinados».

SEGÚN EL DENUNCIANTE, TRASLADABAN UNA IMPRESIÓN DE ‘ABUNDANCIA A TOPE’: ‘HABÍA CRIADAS CON COFIA, PORTEROS Y CHÓFERES’

Tras ellos, declaró como testigo Francisco Miralles, el empresario denunciante de la presunta estafa.

Explicó que antes de la compra de su hotel le escondieron detalles de la operación como que el hotel que los Ruiz-Mateos habían presentado como aval -el Cervantes- ya había sido hipotecado.

Miralles aseguró que en todo momento trasladaban una impresión de «abundancia a tope» y puso como ejemplo que cuando mantuvo reuniones con ellos en su casa de Somosaguas, «había criadas con cofia, porteros y chóferes».

Preguntado sobre cuando empezaron los impagos, afirmó que los Ruiz-Mateos le ofrecieron venderle su antiguo hotel.

Ante esto se planteó: «¿He cobrado 10 millones por un hotel que he vendido (por 25 millones) y ahora lo voy a comprar por 19 (cantidad por la que estaba hipotecado)?». «Era una incongruencia», añadió.

También dijo que cerró la venta con el padre, pero que luego negoció con los hijos, Pablo y Javier, y apuntó  que la «familia» estaba enterada.

«Me engañaron tantas veces que no me queda más remedio que la Justicia esclarezca qué ha pasado; me engañaron desde el primer día», señaló.

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