La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha condenado al futbolista Rafa Mir a ocho años y medio de prisión por un delito de agresión sexual y otro de lesiones cometidos contra una joven durante una noche ocurrida el 31 de agosto de 2024 en su domicilio de Bétera.
La sentencia, notificada este lunes a las partes y todavía no firme, también impone al jugador el pago de una indemnización de 64.000 euros a favor de la víctima, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).
En la misma resolución, la Audiencia condena al también futbolista Pablo Jara a dos años y medio de prisión por un delito de agresión sexual, otro contra la integridad moral y un delito leve de lesiones cometidos contra una segunda joven. Además, deberá abonarle una indemnización de 6.280 euros.
El juicio se celebró el pasado 28 de mayo. Durante su declaración, Rafa Mir, actualmente en el Elche CF y exjugador del Valencia CF, negó haber cometido delito alguno y sostuvo que las relaciones mantenidas con la denunciante fueron consentidas.
El futbolista respondió únicamente a las preguntas de su abogado y afirmó que «todo fue consentido» y que la noche «fluyó así».
La Fiscalía reclamaba diez años y medio de prisión para Rafa Mir
La versión ofrecida por la denunciante fue completamente distinta.
La joven relató ante el tribunal que sufrió una doble agresión sexual con penetración por parte del jugador. Según explicó, llegó a llorar durante los hechos, tenía dificultades para respirar, sintió miedo y pidió al acusado que se detuviera, sin que éste atendiera sus peticiones.
La Audiencia ha considerado acreditada la versión de la víctima y ha impuesto una condena inferior a la solicitada inicialmente por la Fiscalía.
El Ministerio Público había reclamado para Rafa Mir una pena de diez años y medio de prisión. Finalmente, el tribunal la ha fijado en ocho años y medio.
La resolución puede ser recurrida al no haber adquirido todavía firmeza.
Entretanto, supone un importante revés judicial para el futbolista, que ha mantenido durante todo el procedimiento que las relaciones fueron plenamente consentidas.