De la importancia de llamarse Ernesto o de que no te tachen de vulgar picapleitos

De la importancia de llamarse Ernesto o de que no te tachen de vulgar picapleitos

23 / 09 / 2019 06:15

Actualizado el 07 / 06 / 2022 16:22

En esta noticia se habla de:

Gwendolen está enamorada de Ernesto. Y Cecily también está enamorada de Ernesto. El problema es que Ernesto no existe. Jack está enamorado de Gwendolen, y Algernon está enamorado de Cecily. Ellas dos sólo podrían amarles… si fuesen Ernesto.

La importancia de llamarse Ernesto fue una obra escrita por Oscar Wilde en 1895 en la que el autor nos cuenta de cómo amar lo que no existe. Hacer que Ernesto viva entre nosotros.

Y desearlo

Wilde pudo parodiar la seria y puritana sociedad inglesa de finales del siglo XIX y lo hizo de una manera tan genial que con sus palabras pudimos conocer de verdad aquellas atávicas costumbres que cercenaban y asfixiaban la vida cotidiana de cualquier ciudadano inglés de aquellos años victorianos.

Y lo hizo en forma de comedia para molestar y provocar.

Y de eso se trata.

De provocar, hacerse visible, captar la atención.

Y lo contó de la manera más directa.

No existo, pero soy Ernesto y todos vais a amarme.

Esa es la clave.

No existo… pero soy Ernesto.

De cómo crear algo de la nada, y que sea creíble, tangible, real… y de paso, hacerse notar.

¿Y qué tiene que ver esta maravillosa obra de Wilde con los picapleitos?

Primero, y sobre todo, para que no se sientan ofendidos los 154.583 abogados que hay en España, vamos a intentar descifrar la significación de picapleitos.

PICAPLEITOS

Se suele generalizar como la definición despectiva de abogado.

Pero tiene otra acepción: se dice coloquialmente del letrado pleitista. Vamos que está encantado de resolver líos y salir airoso de ellos.

Y de eso quiero hablarles, de los buenos abogados, los que no son picapleitos, y de cómo hoy en día luchan para existir, y ganar, y que sus procedimientos exitosos se conozcan.

Para consolidar el bufete con el prestigio que un despacho tiene que poseer y para ganarse la credibilidad. Que suenen los teléfonos y entren por la puerta más clientes.

Antes era el boca a boca pero ahora ya no es suficiente.

Esa antigua forma de hacerse visible ya ha quedado para los anales de la Historia.

El boca a boca se ha pasado a las redes sociales.

Y de ellas hay que aprender, para que cualquier despacho pueda destacar de entre los 154.583 abogados que hay en España. He escrito dos veces la misma cifra.

Y ahora la vuelvo a destacar aquí.

Si, son 154.583 abogados los que hay en España.

LLEGAR A SER DIFERENTE

La clave es poder llegar a ser diferente, a crear prestigio, que se hable del bufete, que suene la marca y que día a día vaya escalando posiciones para subir a lo más alto del escalafón de la popularidad y destacar sus logros profesionales.

Para ello hay que analizar las redes sociales y conocer sus entrañas.

El único objetivo de todas ellas es alimentar la curiosidad, pero cada una de ellas tiene una forma distinta de ser.

Por ejemplo a Facebook yo la definiría como la plataforma “prensa rosa” porque ahora queremos que todo el mundo sepa que estuvimos frente a la torre Eiffel o bajo el puente de Londres, con un pie de foto que diga: Maru y Felipe paseando bajo la lluviosa ciudad de London.

A Twitter, donde pululan las historias más noticiosas, mezcladas todas entre la prensa oficiosa, la prensa oficial y el bloguero metido a periodista.

Linkedin como el escaparate de los profesionales que se publicitan en inglés aunque vivan en Tomelloso.

Instagram como la red donde todos lucimos nuestras mejores galas, y el más feo aparecerá estupendo con un toque de Photoshop y con una orejitas de conejo en la cabeza.

Una vez reconocida la víscera de cada plataforma podemos hacernos una idea de cómo utilizarlas para beneficio propio.

Y conseguir que Ernesto exista, que tenga vida y que todos nos enamoremos de él.

El nazi Göebbels, que era una mala persona, pero que fue uno de los precursores de la moderna publicidad lo llevó al extremo diciendo: “Toda mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

¿Y qué hacer para que un letrado de reconocido prestigio no sea confundido con la primera acepción de picapleitos?

¿Cómo puede destacar de entre las miles de páginas web su buen hacer y su prestigio?

Está muy claro: haga usted “un gazpacho” de todos los ingredientes que le he comentado en este artículo, e inténtelo.

Si al final no lo ha conseguido no tendrá más remedio que buscar a un salsero que sepa mezclar bien los condimentos.

Por ejemplo, podría pedirle consejo a un reconocido cocinero que se hace llamar Ernesto…

Opinión | «Burnout» e Inteligencia Artificial: el costo invisible de la eficiencia

Lawesome, detrás de la financiación de InspectRail y la entrada de Enagás Emprende en digHy

Notarios, abogados y otros colegios profesionales reclaman un pacto transversal ante la crisis de la vivienda en Cataluña

BDO Abogados refuerza sus áreas Legal, Fiscal y Outsourcing con el nombramiento de cinco nuevos socios

Los cambios en la legislación de vivienda disparan las consultas y la incertidumbre en los despachos de abogados

Los abogados australianos declaran la guerra a los clientes que les obligan a revisar la “basura” generada por la IA

Lo último en Firmas

el loro muerto(1)

Opinión | CDL: El extraordinario caso del emirato, la mina que nunca abrió y las acciones que nadie tocó (II)

Hans Kelsen y el TC español

Opinión | El Tribunal Constitucional que Kelsen no diseñó

burnout abogados

Opinión | «Burnout» e Inteligencia Artificial: el costo invisible de la eficiencia

democracia descafeinada

Opinión | Los mismos nombres: Una democracia puede perder su sustancia sin perderlos

Óscar Puente y fondo del accidente

Opinión | El rastro penal del choque de trenes de Urda podría llegar hasta el Gobierno