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Expertos en seguridad vial alertan que la instrucción de la DGT sobre patinetes olvida la necesidad de un seguro obligatorio para terceros

Los especialistas opinan que hay que desterrar definitivamente la visión que se tiene de los VMP como un juguete, puesto que cualquier artilugio o invención que sobrepase los 6 km no es en absoluto un juguete.|Sergio García-Valle, presidente de la Sección de Rc y Seguro del ICAM.
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La irrupción de los patinetes en nuestra sociedad en los últimos años y algún accidente mediático a obligado a la Dirección General de Tráfico (DGT) a impulsar una instrucción que marque las pautas de su regulación.

La instrucción ya viene con polémica porque pese a su régimen sancionador estricto obvia la necesidad de un seguro obligatorio para resarcir daños, una de las principales quejas de algunos expertos consultados por este diario.

Para Sergio García-Valle, abogado y presidente de la sección de responsabilidad civil y seguro en el Colegio de Abogados de Madrid, en la instrucción se deja claro lo que es un Vehículo de Movilidad Personal (VMP).

Y se clarifican una serie de normas para su uso, las cuales son adoptadas desde el punto de vista de la seguridad y en evitación de accidentes, como la prohibición de usar cascos o auriculares, o no poder usar el móvil, y que será considerado conducción negligente conducir por la noche sin señalización adecuada.

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A su juicio “también es importante que deja claro que los VMP no pueden ser usados por la acera y zonas peatonales, y que solo son aptos para su uso por el conductor no admitiendo pasajeros”.

Para García-Valle, “desde el punto de vista de la Responsabilidad civil existen dos puntos muy importantes de esta Instrucción, que, si se confirman en la futura normativa, van a dar muchos problemas”.

Sergio García-Valle, presidente de la Sección de Responsabilidad Civil y Seguro del ICAM.

Uno de ellos es “la responsabilidad solidaria que se establece de los padres, tutores, acogedores y guardadores legales de hecho o de derecho, por las infracciones que cometan los menores, por lo que la lógica y en evitación de accidentes y para proteger el patrimonio personal será muy recomendable en estos casos contratar un seguro voluntario”, aclara García-Valle.

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Al mismo tiempo, “en contrapartida con lo anterior, la no exigencia de un seguro obligatorio para poder circular con los VMP, lo que a mi criterio es un error, y se pierde una buena oportunidad de regularlo».

«Dado que como es sabido estos vehículos no están exentos de causar  graves accidentes, y deja desprotegidos a las posibles víctimas, que tendrán en caso de accidente que ir contra las personas físicas que causen el mismo, o como se ha visto sus responsables solidarios”.

Una instrucción necesaria

Para Javier López y García de la Serrana, presidente de Hispajuris y secretario general de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y Seguro “esta nueva instrucción de la DGT no solo es tremendamente necesaria, sino clarificadora en algunos aspectos muy necesarios, tanto para la ciudadanía como para las fuerzas de seguridad encargadas de la prevención y vigilancia en esta materia”.

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Así pues” lo primero que debemos entender todos es, que hay que desterrar definitivamente la visión que se tiene de los VMP como un juguete, puesto que cualquier artilugio o invención que sobrepase los 6 km no es en absoluto un juguete y los usuarios de estas formas alternativas de movilidad no pueden, por tanto, desconocer las más elementales normas de comportamiento cívico y circulación en el manejo de estos vehículos”, comenta.

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Este jurista es “totalmente partidario de la exigencia de un seguro obligatorio, pues como decía Garrigues «el seguro es el antídoto del riesgo» y desde luego estos vehículos generan un riesgo importante al convivir con peatones y otros vehículos de motor”.

Javier López y García de la Serrana, secretario general de la Asociación Española de Abogados Especializados en RC y Seguro.

Al mismo tiempo advierte que “además de que dicho seguro no sería muy caro, pero garantiza que un usuario de estos vehículos de movilidad personal que cause un accidente, no se vea en la obligación de indemnizar el daño causado con su patrimonio, que según los casos puede suponer un problema importante”.

En su opinión “no se trata en absoluto de coartar o penalizar el uso de estos transportes personales alternativos, que sin duda han llegado para quedarse y están cubriendo de una forma original un hueco muy importante en el desplazamiento particular de corto recorrido en las ciudades”, subraya.

Y añade que “para que tome carta de naturaleza su incorporación a nuestra sociedad los VMP deben pasar por el tamiz de la ley que concilie su uso con la seguridad vial y la responsabilidad del manejo de un auténtico vehículo, por reducido que pueda ser su tamaño”.

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López y García de la Serrana destaca que “lo primero que se ha abordado en la instrucción una vez que se destierra la idea de juguete y se pone a las VMP en su justo lugar de vehículo, es que no pueden en absoluto compartir el espacio reservado a los peatones y esto es una consecuencia lógica de la anterior clasificación”.

Nuestro interlocutor comenta que la DGT desgrana una serie de comportamientos sancionables, que no son más que una aplicación analógica de las normas de circulación a estos nuevos vehículos, como son la prohibición del consumo de alcohol y drogas, la diligencia y atención a la conducción, los elementos de seguridad bajo ciertas circunstancias en la conducción, la ocupación de dicho vehículo y su uso por menores.

“Todos estos comportamientos tienen su encaje en el Reglamento General de Circulación y obedecen a la más pura y elemental lógica dentro de nuestro ordenamiento legal”, advierte.

En su opinión “hay dos puntos en que podemos discrepar y que tendrá que llenar la legislación que se desarrolle sobre la materia, el primero es que, aunque se reconoce que no hay actualmente licencia administrativa a la que someterse para el manejo de estos vehículos, si consideramos necesario que se reciba alguna información sobre seguridad vial y sujeción a comportamientos legales que deben observarse durante su uso”.

En cuanto al segundo “Javier López y García de la Serrana “vendría de la mano de los elementos de seguridad tanto propios como en su dimensión de la responsabilidad con terceros, puesto que de ello no se ha dispuesto nada y entendemos que será un importantísimo punto a tratar en la normativa que se desarrolle”.

Más conflictividad en las carreras

Para Manuel Temboury, presidente de Asociación de Abogados de Víctimas (ADEVI), la instrucción es mejorable. Valora el espíritu sancionador de la norma y que el conductor del patinete pueda pasar controles de alcohol y drogas “Sin embargo, no acabamos de entender que se sitúe en carretera».

«Por su fragilidad y escaso volumen es un elemento perturbador para otros conductores”. Lo lógico hubiera sido ubicarlo en aceras o carriles bici, apunta.

Sobre que los padres asuman la responsabilidad solidaria de los daños generados por sus hijos menores, Temboury recuerda que “en el momento que se estableciera un seguro obligatorio no haría falta afrontar este tipo de situaciones”.

Y apunta a que algunos seguros del hogar por su amplitud de cobertura pueden tener este tipo de prestaciones hacia este tipo de siniestros que surjan entre el usuario de un patinete y peatones u otros vehículos.

Para este jurista, que no es partidario de sacar los patinetes a la carretera “parece necesario establecer un seguro obligatorio sobre todo en el uso de estos vehículos. Esperemos que no genere más conflictividad en nuestras carreteras”.

Llevar a estos vehículos a la acera supondría regular su velocidad a 10km hora como mucho “se reducirían el número de accidentes con esta medida, sobre todo con peatones”.

Manuel Temboury es presidente de Asociación de Abogados de Víctimas (ADEVI).

En este tipo de siniestros “se busca siempre la forma de resarcir al lesionado del percance en el que se haya envuelto, así está pasando también en los últimos meses con la irrupción de los patinetes”. En estos con un patinete de por medio se aplicaría la normativa derivada del baremo indemnizatorio de tráfico.

Temboury recuerda que “al final quien tiene que responder ante esos daños es la persona que lleve el citado vehículo, que puede ser que no tenga bienes suficientes para responder si el accidente es importante de esos daños”.

A su juicio, el uso de estos artefactos debería contar con una póliza de seguros de cara a cubrir cualquier tipo de siniestro de cierta importancia. El coste de dicho seguro podría estar sobre los 300 euros al año.

El debate, por tanto, acaba de abrirse tras la instrucción que la DGT ha puesto en marcha sobre este tipo de vehículos. Y, lo que es más importante si podrá haber una homogeneidad de las normas que evite disfunciones entre una ciudad u otra relación con el uso de los patinetes.

El Ayuntamiento de Madrid exigía hace un año un seguro de responsabilidad civil tal y como explicábamos en esta publicación. Habrá que ver si mantiene este requisito en las próximas semanas.