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¿Es necesaria la humanización de la Justicia?

La autora de esta columna es la doctora Mari Cruz Martín Delgado, presidenta de la Asociación Humanizando la Justicia, directora del área de salud del ISDE y jefa de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Torrejón (Madrid).
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Puede parecer de entrada, que algo que surge de lo intrínsecamente humano como es el Derecho y la Justicia, no requiera iniciativas en línea con la humanización.

Pero si nos detenemos en cómo se lleva a cabo el proceso judicial en cualesquiera de sus ramas, y especialmente si nos preguntamos con curiosidad y sinceridad, si podríamos desde diferentes vertientes hacerlo más humano, la respuesta sin duda es que sí.

Humanizar según la Real Academia Española es “hacer humano, familiar y afable a alguien o algo”.

No es que la Justicia no lo sea, sino que tiene posibilidad de conjugar la parte técnica con aquello que es inherente a la persona, que la hace esencial y diferente y que la convierte en un ser único, sin que pierda estas características personales por el hecho de verse inmerso en un proceso judicial.

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Humanizar se ha convertido en un imperativo en diferentes ámbitos con el objetivo de aportar más valor y alcanzar la excelencia.

Existen experiencias que están demostrado como esta concepción en la manera de ejercer una profesión puede aportar un valor incalculable a los usuarios, a los profesionales, a las instituciones y a toda la sociedad.

Así, y solo a modo de ejemplo, el Proyecto Humanizando los Cuidados Intensivos (HU-CI) reconocido a nivel nacional e internacional, junto con otras iniciativas relacionadas, ha sido responsable de uno de los cambios más importantes de la medicina intensiva del siglo XXI y sin duda alguna, está ya aportando valor a pacientes, familias y profesionales.

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Este cambio cultural, junto con un Plan de Humanización y un modelo de certificación específico, se ha convertido en una realidad y ha sido reconocido por la prestigiosa revista “New England Journal of Medicine Catalyst” como un cambio en el modelo de atención sanitaria en la actualidad.

El proyecto HU-CI se ha convertido en elemento catalizador promoviendo que diferentes organizaciones, y muchos profesionales, se hayan sumado a este cambio apostando firmemente por humanizar la sanidad.

Y si en un ambiente de alta tecnología, como son estas Unidades, este cambio ha sido posible, ¿por qué no iba a serlo en el ejercicio de otras profesiones en las que la persona constituye también el centro del sistema.?

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ASOCIACIÓN HUMANIZANDO LA JUSTICIA 

El proyecto Humanizando la Justicia, ya formalizado como Asociación, ha establecido, siguiendo un abordaje multidisciplinar, diferentes líneas de trabajo con el objetivo final de ofrecer una atención jurídica centrada en la persona.

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Sin perder la razón de ser última y técnica del derecho, que es impartir justicia, el proceso puede resultar más humano si se contemplan los valores intrínsecos de la persona en cualquiera de sus esferas.

OBJETIVOS

1.- Situar a la persona en el centro del sistema jurídico, aportando valor al proceso técnico, y mejorando la calidad éste, a través de la sensibilización y difusión de acciones específicas orientadas a la humanización.

2.- Desarrollar herramientas que permitan humanizar el proceso jurídico desde la perspectiva de todos los agentes .

3.- Favorecer la aplicación de criterios o prácticas de humanización consensuadas.

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4.- Formar a los profesionales del derecho en el proceso de humanización en el ámbito jurídico y en habilidades no técnicas.

5.- Investigar e innovar en las diferentes áreas de ámbito jurídico que permitan aportar evidencia científica y trasladar el conocimiento a la realidad, haciendo del ejercicio del Derecho una práctica en la que la esencia sea la persona.

Desde esta perspectiva nos preguntamos que puede aportar un proyecto de estas características en el ámbito jurídico, haciéndolo extensible en todo el proceso, independientemente de su naturaleza y abarcando de forma inclusiva y participativa a todos los actores.

Son muchas las actuaciones que pueden desarrollarse buscando cubrir las necesidades de los usuarios, muchos de los cuales acceden de forma involuntaria al Sistema Judicial, desconociendo las partes de un proceso, muchas veces cargado de incertidumbre y asimetría de información.

Hacer estos procesos más cercanos y afables, reduciendo la brecha a través de información clara y comprensible, respetando la autonomía de la persona y favoreciendo su participación, respetando sus valores y preferencias y teniendo en cuenta su experiencia y satisfacción como fuentes de mejora.

QUÉ SE NECESITA 

Ello requiere compromiso y voluntad por parte de los agentes jurídicos y administraciones, formación en competencias pocas veces entrenadas de forma específica como la empatía, el compromiso, la escucha activa, la compasión, el trabajo en equipo, la adaptación al cambio, la solución de conflictos y otras enmarcadas en el profesionalismo.

Pero a su vez, requiere cuidar a los profesionales, sometidos muchas veces a factores que llevan a desgaste profesional (“burnout”) y otros síndrome afines que impactan de forma negativa a nivel personal, profesional y en los resultados sobre el cliente.

Desarrollar programas preventivos y de soporte que reduzcan esta epidemia silenciosa que afecta a un número importante de profesionales con alto impacto físico, emocional y económico es una obligación ética de las organizaciones, instituciones y Administración. Incentivar y promover la motivación y resiliencia profesional a través de mejorar el bienestar laboral constituye un requisito imprescindible para poder implicar a los profesionales y favorecer este modelo de humanización.

La justicia terapéutica o restaurativa entendida como aquella que busca minimizar el daño para todos los implicados, participando de forma  activa e implicando a los afectados en la resolución de conflictos y a su vez, potenciar los beneficios  derivados de este tipo de justicia.

Trabajar en la seguridad del proceso, reduciendo los errores involuntarios en un ambiente no punitivo, enfocado al sistema, impulsando prácticas seguras y utilizando herramientas tecnológicas que reducen el riesgo, a la vez que se impulsa la información trasparente y reparación de los daños y se da soporte a los profesionales implicados, protegiendo a las instituciones y devolviendo la confianza a los usuarios del sistema.

Otras acciones relacionadas con la arquitectura y la infraestructura, buscando espacios que se adapten a las necesidades de usuarios y profesionales y que pueden ayudar a ofrecer un ambiente más cálido y en definitiva más humano.

LÍNEAS DE TRABAJO PROPUESTAS 

Las principales líneas de trabajo establecidas propuestas, que han iniciado su andadura en los últimos meses a través de comisiones específicas multidisciplinares de la Asociación Humanizando la Justicia son:

  • Comunicación efectiva y trabajo en equipo:
  • Formación y competencias no técnicas
  • Cliente informado / experiencia del cliente
  • Justicia terapéutica /restaurativa
  • Desgaste y motivación profesional
  • Seguridad del proceso
  • Arquitectura e infraestructura humanizada

Este proyecto busca sensibilizar y remover la conciencia, a la vez que difundir iniciativas que ya están en marcha, pero que no siempre son suficientemente visibles para reproducirlas y diseminarlas.

Además, trata de impulsar acciones específicas que surjan desde el trabajo en equipo, a través de la experiencia y conocimiento de todos los actores con una visión transversal e innovadora, en la que la perspectiva multidisciplinar favorezca que aporten valor en las diferentes dimensiones de la calidad.

En palabras de Gregorio MarañónSentiría mucho que alguien concluyera que no soy respetuoso para con la medicina y que soy pesimista sobre su presente y su futuro. Yo respeto la medicina porque la amo. […] pero el amor es también y debe ser crítico. Solamente cuando desmenuzamos el objeto amado, retirando lo que tiene de deletéreo, acertamos a encontrar en el fondo, lo que tiene de imperecedero. […] El que va puliendo con críticas justas su profesión, ese es quien la sirve con toda su plenitud”, podría trasladarse sin ninguna duda a las profesiones jurídicas.

Esperamos que esta iniciativa, abierta a participar desde cualquier perspectiva y ámbito pueda de forma paulatina, pero ya sin pausa cumplir sus expectativas, que es la de alcanzar la excelencia de las profesiones jurídicas, mejorando la estructura, el proceso y los resultados, pero situando en todo momento a la persona en el centro del sistema.

Solo así, con espíritu crítico, constructivo, innovador, adaptado a los cambios de nuestra sociedad, pero también con solidez y rigor podremos rediseñar una Justicia con H que se merece nuestra sociedad y las sociedades futuras.