La dirección de la prisión de Brians, Barcelona, ha descubierto el uso alternativo que algunas presas están haciendo del gel hidroalcohólico, distribuido a través de dispensadores para combatir el COVID-1o, al sorprender a varias internas en estado de embriaguez tras hacerse los consiguientes «cubatas».
En consecuencia, se han retirado los geles desinfectantes.
De acuerdo con la Cadena SER, el descubrimiento se produjo el pasado fin de semana en la biblioteca del módulo de mujeres. Los dispensadores de geles hidroalcohólicos se habían instalado cinco día antes. s
Estos geles suelen tener hasta un 70 por ciento de alcohol en su composición y se desaconseja su consumo. En las etiquetas lo pone muy claro: «No ingerir». Y se recomienda llamar de inmediato al Servicio de Información Toxicológica o acudir a Urgencias si eso sucede.
Este tipo de «combinados» no son el único brebaje alcohólico artesano.
En los centros penitenciarios los internos también fabrican lo que se conoce como «chicha», una bebida de baja graduación alcohólica que elaboran a través de sobras de comida, cuenta la SER.
Lo hacen mezclando frutas como manzanas, peras, melocotones o cualquier pieza muy madura, además de azúcar, migas de pan, yogur y agua.
El procedimiento es muy simple. Los internos aprovechan una garrafa de cinco litros de lejía vacía, introducen cuatro piezas de fruta madura, previamente aplastadas. Añaden el azúcar, el agua, las migajas de pan y una cucharadita de yogur. Después tapan la garrafa, remueven y la esconden bajo la litera.
A partir del quinto día, consumen el licor.