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Información jurídica especializada. Ramón Rodríguez Arribas. Exvicepresidente del Tribunal Constitucional

Ramón Rodríguez Arribas ha sido vicepresidente del Tribunal Constitucional. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.
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Hace años, la información jurídica se realizaba en la prensa diaria a través de los “cronistas de tribunales”, que solían ser licenciados o doctores en Derecho, fueran o no abogados en ejercicio, que referían el caso jurídico contando más bien el resultado, es decir, la Sentencia;  justo es decirlo también, era una forma de popularización del Derecho muy conveniente en tiempos en que la ignorancia colectiva sobre el mismo era muy alta, situación que, por desgracia, no ha mejorado en la actualidad, salvo para el más o menos acertado conocimiento de los derechos que se reclaman y que suele ir acompañado de un olvido general de los deberes jurídicos.

Conviene recordar, de paso, que a esta situación se ha ido llegando porque la enseñanza elemental del Derecho ha desaparecido de los planes de estudio; me contaba mi padre, que en el Bachillerato que estudió en el Instituto de Enseñanza Media de Toledo a principios del siglo XX, se cursaba una asignatura llamada “Rudimentos de Derecho”, en la que se ilustraba a los alumnos sobre las funciones elementales de los que actúan en el campo de la Justicia y las Leyes y sobre las palabras que se empleaban en las distintas instituciones, tratando de que fueran entendibles para cualquier persona mínimamente ilustrada.

Entre aquellos “cronistas de tribunales”, destacó en los años 80 José María Jiménez Aguirre, que firmaba sus artículos en ABC con el pseudónimo de “Romano”, y que contaba el caso, su desarrollo procesal, y los fundamentos de la Sentencia que lo resolvió, con precisión jurídica y un toque de humor que lo hacía ameno y hasta simpático.

Conocí a Romano por la doble razón de que era de mi pueblo, San Martín de Valdeiglesias, y primo hermano de uno de los más entrañables amigos que he tenido, el Doctor Rodríguez Aguirre, recientemente fallecido.

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Hablar con Romano era tan entretenido como sus columnas y llegados los años 90 perdí el contacto con él y después supe que había fallecido.

Posteriormente, la información jurídica ha formado parte de la general y muchas veces se ha mezclado y se mezcla con la política, cuando no con el morbo que despierta el crimen, y aunque también en este área hay informadores rigurosos en los que se puede confiar, y que suelen reflejar la verdad para el que se llama “gran público”, se ha echado en falta la especialización en un tema que no solo importa a los que, con frase que no me gusta, se llaman “operadores jurídicos” (como si fueran cirujanos del Derecho), sino también a otros muchos profesionales en el campo de la empresa y de las Administraciones Públicas.

Desde hace unos años, esta situación ha ido cambiando y se va creando una información jurídica especializada, rigurosa y puntual, referido a puntualidad, pero también al caso concreto.

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Aludo con esto a Confilegal y confieso que todas las mañanas y desde que nació este medio digital de comunicación, una de las primeras cosas que hago es leer en el teléfono lo que nos mandan Carlos Berbell,  Yolanda Rodríguez y su magnífico equipo, para ponernos al día y nunca mejor dicho, sobre lo que en ese campo, que es el mío, profesional desde hace 60 años, me conviene saber para estar inmerso en la actualidad.

Quiero dejar también constancia de que esa comunicación, que en ocasiones es interactiva, resulta próxima y hasta íntima y merece por ello también nuestra gratitud.

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