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Del teletrabajo de “emergencia” a regular los espacios digitales como oportunidad de futuro

José Vicente Berlanga Arona, presidente de ENUSA, Industrias Avanzadas, apuesta por la transformación digital para encarar el futuro con seguridad.
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El anteproyecto de Ley de Trabajo a Distancia, actualmente en tramitación parlamentaria, recoge en su Exposición de Motivos que “el desarrollo de las tecnologías de la información ha facilitado las formas de trabajo alternativas a las estrictamente presenciales”.

Sin duda, uno de los cambios más significativos que se ha consolidado tras el periodo de confinamiento como consecuencia de la COVID-19 ha sido la forma de trabajo, toda vez que las empresas tuvieron que cerrar de manera inmediata sus puertas como parte de la estrategia para frenar los casos de contagio.

La  pandemia ha supuesto un auténtico ejercicio de resiliencia a todos los niveles.

No solo ha puesto a prueba nuestro sistema de Salud Pública, sino que también, ha sido un auténtico ejercicio de introspección colectiva sobre nuestras capacidades de adaptarnos a los cambios sobrevenidos.

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La transformación digital en los entornos laborales llevaba tiempo asomándose a nuestras puertas aunque con mayor o menor éxito en su implantación hacia estrategias  4.0

Lo cierto es que la necesidad de adaptarse, por supervivencia, a una situación desconocida ha hecho que muchas empresas hayan dado un paso importante hacia estos procesos de digitalización.

Y una vez iniciado este camino ya no hay marcha atrás, se podrá ir más deprisa o más despacio, pero no se puede retroceder.

LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL DE LAS EMPRESAS NO ES SOLO DIGITALIZACIÓN, NO ES SOLO TECNOLOGÍA

Conlleva un importante cambio cultural asociado, modificar la manera de hacer y de pensar, donde el verdadero motor para lograrlo son las personas.

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Las organizaciones están habituadas al presencialismo y a la socialización del trabajo, al tiempo que se han sentido apabulladas por la explosión de las nuevas tecnologías y los nuevos canales de comunicación sin haber podido acompañar la formación al ritmo del progreso adecuado al momento.

En el caso concreto de ENUSA, nuestro “viaje” en el camino de la transformación digital comenzó hace algunos años.

La adopción de tecnologías, herramientas y métodos avanzados en materia de trabajo colaborativo, productividad, inteligencia de negocio y desarrollo de ecosistemas digitales y ciberseguridad nos ha permitido hacer frente de manera satisfactoria a la situación de aislamiento social, que quedó en eso porque estábamos preparados para evitar el aislamiento laboral.

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La situación vivida no ha hecho más que acelerar el camino del aprendizaje individual, colectivo y organizativo, fomentando el trabajo en equipo y la colaboración ente nuestros profesionales.

Cuando la visión se hace en conjunto, como toda nueva estructura cultural, social y laboral, nos quedan algunas incógnitas que despejar en una ecuación que tiene muchas partes y soporta múltiples resultados.

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Entre ellas, la brecha digital que aún existe en España y no permite la misma capacidad de conexión en unas zonas y otras. La pandemia nos ha puesto frente a nuestras contradicciones.

Mientras que en el medio rural la afección ha sido menor por la dispersión social como elemento de prevención natural, el trabajo en ese entorno se complica por las diferencias de conectividad con el medio urbano, más masificado y afectado por la COVID, pero con más infraestructuras que permiten trabajar a distancia.

BRECHA INTERGENERACIONAL

Y no podemos olvidar la brecha digital intergeneracional.

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Convivimos generaciones tradicionales que tienen que caminar en el aprendizaje de las tecnologías digitales y su uso y las nativas digitales, que lo llevan en el ADN.

El teletrabajo de “emergencia” tiene mucho que evolucionar y no puede –y probablemente no debe- sustituir determinados entornos presenciales, pero sí debe ser el catalizador de un modo de gestión más sostenible donde las herramientas digitales abunden en disminuir la huella de carbono, donde los “ladrones de tiempo” en aeropuertos, estaciones de trenes, eternos viajes de coches o autobuses queden encerrados en esos espacios de trabajo donde las ondas o la fibra óptica nos acercan a clientes, compañeros, profesores, amigos, etc.

Lo cierto es que, como en todos los grandes cambios, hará falta un riguroso proceso de reflexión colectiva para decidir hacia qué sociedad deseamos caminar y de qué forma transitamos ese camino.

Un debate que ya está encima de la mesa en todo el tejido productivo del país, la evolución técnica nos lleva a cambios en los modos de producción y a tener que entender una nueva apertura de futuro con pensamiento crítico y decisiones meditadas que nos permita razonar de manera más eficaz para la consecución de los objetivos estratégicos con un mayor rigor y equilibrio.

Estrategias Digitales más humanas y éticas que busquen proyectos que impulsen la economía para mejorar y ser más competitivos.

Se trata de reconstruir a través de la transformación digital; combatir los efectos de la pandemia y salir de la actual crisis con iniciativas digitales como el “bigdata”, las redes 5G, la nube, la inteligencia artificial o la robótica.

Como afirma Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, debemos trabajar para construir  “un planeta sano y un nuevo mundo digital”.