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Manuel Sánchez de Diego, director del 5º CIT: “La normativa de salud exige un plus de transparencia”

Sobre estas líneas, Manuel Sánchez de Diego director de la V Edición del Congreso Internacional de Transparencia que, en esta ocasión, será ciento por ciento telemático.
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El próximo lunes, 28 de septiembre, se celebra el día internacional del Derecho a saber y el acceso a la información.

Por esta razón es la fecha escogida para inaugurar el Congreso Internacional de Transparencia, que este año celebra su V Edición con importantes novedades.

Debido a la pandemia de la COVID-19, por primera vez el Congreso Internacional de Transparencia se realizará en modalidad “online” y contará con la infraestructura de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, miembro organizador del #CIT2020, para emitir en streaming las sesiones plenarias del Congreso a través del Canal UNED.

Asimismo, se espera la presencia de la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, acompañada por el rector de la UNED, Ricardo Mairal, y Manuel Sánchez de Diego, director del V CIT, quienes se encargarán de dar la bienvenida a los más de 600 participantes de esta nueva edición.

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Sánchez de Diego explica, en esta entrevista, todos los detalles de un evento que ya tiene dimensión internacional.

¿Qué novedades aportará el CIT a este formato online tan utilizado durante la crisis sanitaria?

El V Congreso Internacional de Transparencia teníamos previsto que tuviera lugar en Las Palmas de Gran Canaria. El apoyo decidido del Gobierno Canario, el Cabildo de Gran Canaria, el Comisionado canario de Transparencia y varias instituciones garantizaban un congreso presencial en un entorno magnífico.

La COVID-19 vino a trastocar todos los planes y hemos tenido que organizar un congreso virtual gracias al apoyo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España.

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Lo novedoso de este congreso que tendrá lugar entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre es el entorno “online” que va a permitir que muchos de los seguidores del Congreso que antes no podían asistir por motivos de distancia, económicos o, incluso de tiempo, ahora podrán hacerlo desde sus lugares de residencia, incluso en una situación de confinamiento.

Confío que el nuevo entorno digital, funcione bien y podamos disfrutar de opiniones y experiencias diversas sobre la transparencia.

Desde luego, aunque no están todos los que tienen algo que decir sobre transparencia, sí que están muchos de ellos. Y, sobre todo, los participantes tienen en los grupos de trabajo el cauce adecuado para comunicarse entre ellos.

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Las ediciones anteriores han sido todo un éxito, ¿cuáles son las expectativas de esta nueva y novedosa edición? ¿El público asiduo ha aceptado bien el cambio?

Las inscripciones se han disparado hasta prácticamente duplicar la de años anteriores y muchas de ellas son de personas asiduas a los congresos de transparencia.

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El Congreso se había convertido en un lugar de encuentro para personas preocupadas por la transparencia o que trabajan en temas de transparencia. Ese contacto personal no podremos tenerlo este año, pero esperemos que el contacto a través de la pantalla no nos haga olvidar nuestro interés mutuo y podamos volver a congresos presenciales.

Nuestra intención es seguir manteniendo relación con los participantes aunque sea online. Seguramente cuando volvamos a los congresos presenciales mantendremos una conexión online para los expertos que no puedan acudir personalmente.

La temática de este año se centra en la transparencia en tiempos de crisis, la apertura gubernamental y el buen gobierno, ¿cuál es su opinión sobre el comportamiento de la Administración Pública española durante el estado de alarma?

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Sí, en efecto, la transparencia en tiempos de pandemia es la referencia más importante de este CIT2020. La primera sesión plenaria y un grupo de trabajo se van a dedicar a debatir sobre el tema, pero no es el único tema interesante del congreso.

También vamos a reflexionar sobre los “whistleblowers” –los denunciantes dentro de la Administración–, sobre la nueva Ley de Transparencia anunciada por la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias San Sebastián, que estará en la inauguración y otros temas que pueden consultarse en congresotransparencia.com.

A la pregunta sobre cómo ha actuado la Administración Pública creo que la política comunicativa ha sido muy intensa, pero en temas de transparencia han existido fallos importantes. Por ejemplo todavía no sabemos quiénes son los miembros del comité de expertos, si es que han existido expertos y, no podemos olvidar que la legislación española sobre salud exige un plus de transparencia en temas sanitarios.

¿Cuáles cree que son las consecuencias de no ser lo suficientemente transparente durante una situación excepcional, como la emergencia sanitaria?

Creo que la consecuencia negativa principal es la desconfianza. Las personas  necesitan en momentos de crisis que la información fluya, tanto en cuanto a la publicidad activa, como que se den respuestas a las preguntas de los periodistas, representantes de la sociedad civil o los propios ciudadanos.

La mera percepción de opacidad quiebra la confianza en las autoridades y deslegitima el ejercicio del poder.

¿Considera que en España sigue habiendo una falta de conocimiento sobre la transparencia y el derecho de acceso a la información pública?

Sí, la transparencia es un instrumento muy útil para transformar a las instituciones públicas, pero es más importante porque viene a satisfacer las necesidades de información de las personas.

El sistema de acceso a la información es complicado, comenzando por la dificultad para identificarse.

Constituye una barrera en el acceso y desmotiva a los ciudadanos.
También desmotiva la actitud claramente obstruccionista de algunas instituciones que dedican más tiempo en oponerse a las solicitudes de información que en buscar la información que tienen en su poder y entregarla.

Debería difundirse el derecho a acceder a la información, como en su momento se hizo con el derecho a la protección de datos personales para que todos podamos participar de algo valioso: la información en manos de los poderes públicos y los sujetos que realizan funciones públicas o funcionan con dinero público, porque lo público es de todos.

El confinamiento ha obligado a una gran parte del mundo a volcarse en el entorno “online”, ¿cree que este hecho favorecería la transparencia de la administración pública española?

Sí… a la fuerza nos hemos convertido en homos digitales. Algunos se han incorporado y otros hemos tenido que profundizar en las posibilidades que ofrece Internet. Desde profesores que tienen que hacer exámenes en la red, firma digitalmente las actas… a abuelas que han aprendido a emplear la vídeo-conferencia para conocer a sus nietas recién nacidas.

Esto va a suponer que los ciudadanos accedan a las Administraciones Públicas por medios digitales.

Certificados digitales, uso del DNI electrónico…, van a ser algo tan común como la póliza de 25 pesetas del siglo pasado.

¿Cree que en esta situación de crisis se ha puesto en relieve cuáles son los principales retos de la transparencia en España? ¿Cuáles son en su opinión?

En su momento manifestamos que la Ley de Transparencia nacía vieja. Fue un paso importante, pero se quedó corto. Ahora parece que desde el Gobierno han entendido que debe realizarse una modificación en profundidad de la normativa. Creo además que la experiencia normativa de la transparencia en algunas comunidades autónomas debería copiarse en la futura norma española.

Además no basta con tener una buena normativa, es imprescindible que se cumpla, que funcione bien. Es cierto que los órganos garantes de la transparencia tanto a nivel estatal (Consejo de Transparencia y Buen Gobierno) como los autonómicos y los responsables de transparencia y participación de las entidades locales han realizado un importante esfuerzo, a veces con medios escasos, tanto recursos jurídicos, como medios materiales y humanos. Para conocer la situación de la transparencia me remito a las dos declaraciones que los órganos garantes han difundido en los dos congresos anteriores. Este año volverán a llamar la atención sobre los necesarios cambios.

El tercer reto que creo que es importante es que la sociedad se crea esto de la transparencia. Emplee los medios que la transparencia pone a su alcance, bien directamente, bien por medio de sujetos especializados que sirvan de enlace entre las administraciones públicas y los ciudadanos.

Como director del CIT estará al corriente de los principales estudios e investigaciones de los expertos en transparencia, ¿cuál es la tendencia de este sector?¿Cuáles son las principales preocupaciones de los especialistas?

Hay muchos frentes abiertos. Ya nos hemos referido a la transparencia en tiempos de una pandemia, a la necesidad de proteger a los whistleblowers, a que debe configurarse como un derecho fundamental y desarrollarse por una Ley Orgánica que venga a sustituir a la Ley 19/2013. También hay que señalar que la transparencia debe alcanzar a los códigos fuente de programas que afecten a las personas, que la transparencia exige la comprensibilidad de toda la información que proporcione una administración pública: desde la redacción de normas, actos administrativos, visibilidad y accesibilidad de sus webs…

De alguna forma la transparencia es una vacuna contra el abuso de poder, la corrupción… y viene a defender la salud de la democracia.

¿Le gustaría destacar algún otro aspecto sobre la transparencia en estos tiempos?

Un agradecimiento a todos los que han apoyado los congresos de transparencia, en particular a Confilegal que desde la I edición del Congreso está con nosotros

Y una reflexión: la vitalidad de una sociedad se mide por la capacidad de hacer preguntas y de obtener las respuestas.

El aborregamiento y la inacción llevan a la extinción.

El ser humano por su propio espíritu necesita hacerse preguntas todos los días y ello en ejercicio de esos dones puramente humanos como son la libertad y la igualdad.