En  2015 Ivonne Reyes y Pepe Navarro acordaron hacerse pruebas de ADN pero la famosa se echó atrás
Según el periodista, la famosa y él estuvieron de acuerdo en hacerse no una sino dos pruebas de ADN en dos laboratorios diferentes, elegidos por cada uno de ellos, para establecer si el joven Alejandro era hijo o no de Navarro. En el último minuto, Reyes se echó atrás.

En 2015 Ivonne Reyes y Pepe Navarro acordaron hacerse pruebas de ADN pero la famosa se echó atrás

PARA DETERMINAR, MÁS ALLÁ DE TODA DUDA, LA RELACIÓN GENÉTICA DEL JOVEN Y DEL PERIODISTA
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25/4/2021 01:00
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Actualizado: 07/5/2021 18:40
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La venezolana Ivonne Reyes y el periodista Pepe Navarro, a quien la justicia atribuyó la paternidad del joven Alejandro Reyes por negarse a hacerse la prueba de paternidad, acordaron hacerse dos pruebas de ADN, aportando sus respectivas «huellas genéticas» y la del adolescente, a fin de determinar finalmente si Navarro era el padre o no lo era.

El periodista había sido condenado en primera y segunda instancia por no haber querido facilitar dicha prueba, por lo que fue condenado.

Sin embargo, según explica él, recapacitó y se dio cuenta de su error, a pesar de que había tenido la convicción firme de que era imposible demostrar una paternidad sin relación sexual previa. 

«Quise rectificar para traer serenidad y una estabilidad vital y afectiva a Alejandro Reyes y a mis cuatro hijos«, cuenta Navarro.

El contacto entre Navarro y Reyes, roto desde el comienzo de la guerra judicial, seis años atrás, lo propició el propio Alejandro Reyes, en 2014 a través de unos primeros «WhatsApps», cuando tenía 14 años. Hasta que en  julio de 2015 le envió uno en el que le planteaba que quería conocerlo.

Alejandro había conocido en el colegio británico a Marlo, que tenía 13 años, hijo del periodista, en el que ambos estudiaban. Le dijo que «era su medio hermano» y se habían hecho amigos.

Evidentemente, Alejandro tenía curiosidad e interés por conocer al hombre que su madre decía que era su padre.

La coyuntura propició que Navarro le enviara un correo electrónico a Reyes, el 26 de julio de 2015, proponiéndole «buscar una salida digna y sosesega» para «ahorrar mucho dolor o sumar infinidad felicidad».

A lo que ella le contestó mostrando sorpresa por la propuesta: «Respecto a lo que pides, la prueba biológica, y tus dudas, me sorprende, que reacciones ahora, cuando, desde que nació Alejandro, te la he pedido en incontables ocasiones, a solas, por teléfono, en persona, siempre, al principio en privado, hasta que Alejandro tenía una edad en la que ya no podía esperar más».

«Luego pasamos a las demandas judiciales, y cuando los tribunales te ordenaron por cinco veces (tres en la primera instancia y dos en la segunda) que te prestaras una muestra biológica, para determinar definitivamente la paternidad biológica de Alejandro, te negaste reiteradamente, sabiendo que la negativa supondría el reconocimiento por los tribunales de que eres el padre biológico de Alejandro. ¿Por qué te negaste tantas veces?, ¿Qué temías?», le preguntó en un largo «e-mail» fechado el 2o de julio. 

«La Sentencia, dictaminó, que eras el padre legal de Alejandro, al haberte negado reiteradamente a hacerte las pruebas tanto a nivel privado…. como público. Fue un proceso duro y doloroso, tanto para mí, como para mi familia. Por mi parte, el caso está cerrado«, añadió Reyes. 

IVONNE REYES CAMBIÓ DE OPINIÓN EN DICIEMBRE DE 2015

Las cosas comenzaron a cambiar el 11 de diciembre de 2015 cuando Reyes llamó a Navarro por teléfono. Durante más de una hora charlaron como si nada hubiera ocurrido y concretan realizar las pruebas biológicas del ADN, según el periodista.

Navarro se ocupó de encontrar dos laboratorios para que la prueba fuera doble y no hubiera ninguna duda, descartando cualquier posibilidad de error.

Después, a instancia de ella, quedaron para cenar a solas. Hicieron las paces. Pero pocas horas después, Reyes lo telefoneó para posponer las pruebas porque el joven tenía exámenes trimestrales en la primera quincena de enero en el colegio británico en el que estudiaban y no quería perturbar su tranquilidad.

Una reflexión lógica.

Y VOLVIÓ A CAMBIAR, EN SENTIDO CONTRARIO EN 2016

Fue un periodo en el que el hombre y la mujer reanudaron una comunicación fluida y normal, hasta que las cosas se torcieron a principios de febrero de 2016.

«Alguien filtró» que Navarro le había ofrecido, en un correo electrónico, a Reyes hacerse la prueba de ADN.

Una comida, el 5 de febrero, restaña las diferencias y acuerdan acelerar los preparativos. Hablan incluso de hacer un negocio junto.

El periodista estaba seguro de que no era el padre y tenía muy presente que quedaba un año para la interposición de una demanda de revisión de sentencia ante la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo. Tenía un año, hasta el 8 de febrero de 2017. Ese día se cerraba la ventana de oportunidad.

Sin embargo, todo empezó a cambiar el 9 de febrero. Una revista del corazón publica en portada «Ivonne Reyes contra las cuerdas. Pepe Navarro le pide las pruebas de paternidad».

Al día siguiente, otro medio digital publica una entrevista con Reyes en la que negó todo tipo de contacto con Navarro.

EL ACUERDO ENTRE AMBOS VUELA POR LOS AIRES

Y veinticuatro horas después, al filo de las 2 de la madrugada, la mujer envió un mensaje avanzándole que al día siguiente otro medio del corazón iba a sacar unas declaraciones que no había hecho: «Esto nos aleja más de todo lo hablado, ya Alex se está pronunciado y nada le hace gracia, demasiada gente participando, a ver cómo arreglo lo que me corresponde y dejar pasar el tiempo». 

La revista Dicen publicó un reportaje en el que afirmaban que «Pepe Navarro había decidido someterse voluntariamente a las pruebas de paternidad de su hijo con Ivonne Reyes» y manifiestan que la presentadora y  «actriz venezolana se opone, ya que la justicia ya dictó sentencia al respecto y «determinó que Alejandro era hijo del presentador andaluz».

A pesar de todo, Navarro trató de evitar que el acuerdo descarrilara. Pero no lo consiguió.

El 16 de febrero recibió un WhatsApp de Reyes en el que le dijo: «Pepe, me vino muy bien, el escándalo que se quería montar. Sin ninguna base, absurdo en todos los sentidos, ha estado bien haber hablado, ahora bien, recordemos que hay una sentencia firme, eres el padre de Alejandro, por mucho que quieran hacer tambalear, no hay dudas, lamento que las tengas tu, si quieres tener contacto con Alejandro, depende de él, si no, pues lo siento. de verdad, ahora tengo que seguir con mi vida, Pepe, y si hay más ruido, te puedo asegurar que no es de mi parte, ahora resolviendo temas».

Todo se había acabado. Navarro le contestó: «Ivonne, esto ya es imparable, lo están demandado 5 niños que quieren saber la verdad. Y cuanto más tarde se les de la respuesta, peor para todos. No hace falta que me conteste tu abogado. Yo sigo adelante». 

Desde el 2 de febrero de 2012, fecha de la sentencia de apelación de la Sección 22 de la Audiencia Provincial de Madrid, Navarro había sido condenado a pagar 850 euros mensuales para la manutención del joven.

Navarro dice haber contribuido con un total de 96.302,80 euros a su sustento hasta este año.

“Pero no solo es esto. Durante toda una década, la señora Reyes ha estado ‘haciendo caja’ a mi costa gracias a exclusivas en revistas y en programas de televisión en las que solo hablaba de mí. Conociendo como conozco el sector, calculo que sus ingresos, por este concepto -es decir, mi persona– han superado el millón de euros”, explica Navarro.

EL RECURSO ANTE EL SUPREMO

En noviembre de ese año, 2016, la hija del periodista, Andrea Navarro, interpuso, ante el Tribunal Supremo, una demanda de revisión de la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, aportando una prueba de ADN negativa, que decía que Alejandro Reyes ni era hijo de su padre ni, por lo tanto, medio hermano suyo.

El documento que aportó Andrea Navarro era del Laboratorio de Genética Clínica, S.L. Este centro había cotejando los perfiles genéticos de Alejandro Reyes –a partir de un tenedor obtenido por un detective en un restaurante–, con el de la propia Andrea, y con el del periodista. La conclusión era definitiva:  Pepe Navarro no era el padre de Alejandro Reyes.

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo falló en contra de la demanda inadmitiéndola a trámite. Primero, porque no podía «interponer la demanda por no haber sido parte en el proceso de origen y no ser tampoco heredera o causahabiente de quienes lo fueron, ya que aún viven”.

Y segundo, porque lo hizo fuera del plazo legal mediante un documento posterior y generado ex profeso “para cambiar el sentido del fallo de la sentencia firme”.

Este, sin embargo, no fue la única prueba genética realizada.

Meses más tarde, en el invierno de ese 2017, Reyes encargó secretamente a dos personas de la empresa de investigación 360 Global Solution Intelligence, S.L. la obtención de objetos utilizados por Pepe Navarro para llevar a cabo una prueba de ADN que confirmaría si su hijo, Alejandro Reyes, era también hijo del periodista.

El resultado fue concluyente: «Los resultados obtenidos EXCLUYEN a los contribuyentes al perfil genético mezcla obtenido de la muestra biológica GF17/738-PP [Pepe Navarro], como padre biológico del donante de la muestra biológica GF17/859H [Alejandro Reyes]».

A pesar de todo, la verdad judicial prevalece: El periodista es, oficialmente, el padre del joven. Aunque la verdad material indique otra cosa.

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