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La Justicia está convencida de que Tomás Gimeno está vivo: Dicta una orden internacional de detención por los 2 homicidios

Anna, de 1 año, y Olivia, de 6 años, fueron asesinadas por su padre, Tomás Gimeno. La magistrada ha dictado una orden internacional de detención. Pasa a estar entre los más buscados a nivel.
| | Actualizado: 14/06/2021 12:39

La magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 3 de Güímar, Tenerife, Priscila Espinosa Gutiérrez, ha dictado una orden internacional de detención contra Tomás Gimeno, de 37 años. Da por hecho que se encuentra vivo y huido.

Se le busca por el homicidio agravado de sus dos hijas menores, Olivia, de 6 años, y Anna, de 1 años, y por un delito contra la integridad moral en el ámbito de la violencia de género.

Dicha orden viene a corroborar lo avanzado ayer por la psicóloga forense, Ana Isabel Gutiérrez, sobre Gimeno, cuyo perfil no encajaba en el de suicida por venganza.

«Los perfiles de suicidas por venganza planifican de antemano que se encuentre su cuerpo de forma inmediata con el objetivo de aumentar el dolor de la mujer contra la que han proyectado todo», declaró a Confilegal. 

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El auto de la magistrada Espinosa Gutiérrez, en el que  se inhibe a favor del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santa Cruz de Tenerife, competente por hallarse en ese partido judicial el domicilio de la madre de las niñas, Beatriz Zimmermann, expareja de hecho del hombre, ratifica las razones avanzadas por Gutiérrez.

«Este plan preconcebido tenía como fin provocar a su expareja, Beatriz, el mayor dolor que pudo imaginar, a la que de forma deliberada quiso colocar en la incertidumbre acerca de la suerte o destino que habían sufrido en sus manos Olivia y Anna, pues, tras advertirla de forma reiterada que no le volvería a ver a él ni a sus hijas, dando a entender que se fugaría con ellas a un paradero desconocido, ideó el modo en que entendió que sus cuerpos sin vida nunca serían localizados, arrojándolas al mar dentro de bolsas lastradas y amarradas a un ancla, en un lugar expresamente buscado lejos de la costa y que sabía profundo, donde los fondos marinos no podían ser investigados, salvo por los especiales medios con los que cuenta el buque oceanográfico Ángeles Albariño, razón por la que se acordó su intervención», explica la magistrada Espinosa Gutiérrez.

MATÓ A LAS NIÑAS EN SU CASA

De acuerdo con el auto, en el que también ha levantado el secreto del sumario impuesto con anterioridad, la magistrada presume que mató a sus hijas en su casa de Igueste dice la Candelaria, a donde llegaron a bordo de su Audi A3 blanco, en torno a las 19.47 horas. Salió de la casa a las 21.05 horas.

«Presuntamente, en dicha finca, Tomás dio muerte a sus hijas, envolviéndolas en toallas e introduciéndolas en bolsas de basura y estas en bolsas de deporte, que colocó en el A3», dice la magistrada Espinosa Gutiérrez.

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La autopsia realizada a los restos mortales de Olivia ha desvelado que murió por edema pulmonar, de forma violenta.

«Se trata de una muerte violenta, con etiología médico-legal compatible con homicidio, siendo la causa inmediata compatible con edema agudo de pulmón», dice el auto.

“Si bien sólo se ha localizado, hasta el momento, el cuerpo de Olivia”, añade la magistrada, “la hipótesis fáctica más probable respecto a Anna es, desgraciadamente, la misma”.

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Es muy probable que Gimeno actuara de forma parecida a José Bretón, quien asesinó a sus hijos, Ruth y José, en 2011, haciéndoles ingerir una mezcla de orfidal y motível, para después incinerarlos. El edema pulmonar podría encajar con el asesinato por asfixia.

SE ASEGURÓ DE QUE NO PUDIERAN SER ENCONTRADAS

Tomás Gimeno trasladó después los cadáveres de sus dos hijas en dos bolsas de deporte y los llevó a su lancha, fondeada en el Puerto Deportivo de Santa Cruz de Tenerife, donde tenía su barco, el Esquilón. Después de meter los restos mortales de Olivia y Anna, puso rumbo a alta mar, a las 21.40 del 27 de abril pasado.

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«Cuando ya estaba suficientemente alejado de la costa y sobre una zona que conocía profunda, hacia las 22.30 horas, Tomás arrojó al mar, desde el barco Esquilón, las bolsas de deporte que contenían el cuerpo sin vida de su hija Olivia y presuntamente el de su hija Anna, ambas amarradas a un ancla por medio de una cadena y un cabo, quedando las bolsas junto al ancla, depositadas al fondo del mar», precisa la magistrada.

Después de eso, Gimeno regresó a tierra a las 23.45. Compró un cargados móvil y regresó a la embarcación, zarpando de nuevo con ella a las 00.27.

Sin embargo, las últimas comunicaciones que realizó, con la madre de sus hijas, avanzada la madrugada, registraban su móvil en tierra.

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Según relata el auto, Beatriz Zimmermann y Tomás Gimeno habían sido pareja de hecho hasta hacía un año, que fue cuando se separaron. Ella había rehecho su vida con una nueva pareja, cosa que Gimeno jamás admitió.

El barco de Gimeno fue hallado al día siguiente a la deriva.