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Volcanes, derecho de uso de la vivienda familiar y disociación cognitiva

José Luis Sariego Morillo
Volcanes, derecho de uso de la vivienda familiar y disociación cognitiva
Sobre estas líneas, el autor de esta columna, José Luis Sariego Morillo, abogado especialista en derecho de familia.
27/9/2021 06:47
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Actualizado: 27/9/2021 06:47
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Muchos se preguntarán qué narices tienen que ver los volcanes con el derecho de familia.

Estamos viendo estos días en la isla de La Palma, que muchas familias están perdiendo sus hogares en muy poco tiempo. Muchas de ellas han tenido que abandonar sus casas de un día para otro incluso, parte de ellas, han tenido que abandonar sus casas de un día para otro.

Cuando protección civil lo veían seguro, les han dado ir unos 15 minutos para recoger las pertenencias que puedan llevarse: Recuerdos como fotos, regalos, cuadros, joyas, juguetes, ropa, papeles importante etcétera, que hacen que te sientas en tu hogar, ese hogar construido durante muchos años. Rincones y muebles llenos de recuerdos.

Luego viene la lava y arrasa con viviendas árboles y calles llevándose todo por delante.

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Estamos todos acongojados con las imágenes de nuestros compatriotas que lo pierden todo por estos fenómenos naturales. Y muchos de nosotros nos solidarizamos con nuestros conciudadanos.

Hasta el presidente del gobierno y otros gobernantes han ido a apoyar a los afectados.

Miles de personas en las redes sociales también les muestran su apoyo moral.

Parece ser que hay unas 10.000 personas afectadas.

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DERECHO DE FAMILIA

Pero vayamos ahora al derecho de familia buscar la analogía: Con los últimos datos oficiales que se pueden consultar en el INE, en 2019 hubo 95.320 procesos de ruptura de pareja, más unos 44.500 procesos de modificación de medidas.

De los 95.320, tenían hijos menores o mayores dependientes, un 57,1% de los casos.

Estos hacen un total de 54.427 familias y, de ellas, se le otorga el derecho del uso de la vivienda familiar a uno de los progenitores.

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No hay interés ni por el Consejo General del Poder Judicial ni por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en conocer los datos de custodia en los procesos de modificación de medidas o los cambios del modelo de custodia en procesos ejecutivos y de jurisdicción voluntaria.

Si partimos de los datos del INE del 57,1 % de los casos con hijos, nos salen los siguientes resultados sobre familias con custodia de los hijos según el modelo de custodia:

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Si la custodia lleva aparejado el derecho de uso de la vivienda familiar, nos encontramos con que en el año 2019, 31.722 hombres y 2.231 mujeres perdieron sus hogares en un proceso de ruptura familiar.

Además, partimos de la base de que bastantes madres que obtienen la custodia compartida, también se les otorga el derecho de uso de la vivienda familiar en un alto porcentaje.

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Por lo tanto, los resultados serían mayores. Pero no hemos podido calcular este dato ni siquiera de forma aproximada.

Tampoco he introducido aquellos que se dilucidan en un juzgado de violencia sobre la mujer.

En este caso los datos y los hechos son mucho más abrumadores en cuanto a la diferencia de porcentajes, ya que en estos juzgados se otorga el derecho de uso de la vivienda familiar en más de un 98 %, a las mujeres.

Si nos enternecen y nos preocupan las 10.000 personas que han perdido todo en La Palma de forma excepcional por una erupción, no comprendo cómo es posible que nuestra sociedad sea inmune e insensible ante el hecho de que en 2019 por ejemplo, más de 30.000 padres y unas 2.200 madres pierdan su hogar tras un proceso judicial.

Y esto no es algo excepcional, sino que ocurre sistemáticamente cada año.

Y esto no es más que el resultado de un proceso de ingeniería social para insensibilizar a la sociedad, que se ha venido realizando por parte del feminismo institucional en nuestro país, desde 2004.

León Festinger ya hablaba de esto en 1957 cuando publicó su libro «Theory of Cognitive Dissonance» [i] (Teoría de la disonancia cognitiva) en el que explicaba el fenómeno de la disonancia cognitiva.

Durante la pandemia de la COVID-19, incluso nos hemos alegrado y aliviado cuando nos decían los medios que el día anterior sólo habían muerto 300 personas, cuando el día precedente habían muerto 400.

Se nos han ido por la COVID-19 más de 100.000 conciudadanos y la población en general, se comporta como si nada hubiera pasado.

En Alemania, en la década de los 30 del siglo pasado, muchas personas estaban en contra de señalar y de que se detuviera a los judíos pero, a la vez, se justificaban a sí mismos con que “algo habrán hecho”.

Un claro ejemplo de disonancia cognitiva creada en la población por las sucesivas e incesantes campañas de propaganda de los nazis contra los judíos.

Hasta el punto de que cuando supieron de los campos de exterminio, ningún alemán de bien pudo reaccionar debido a la disonancia cognitiva.

TENEMOS EMPATÍA CON LOS QUE HAN PERDIDO TODO EN LA PALMA PERO NO CON LOS PADRES QUE PIERDEN SU HOGAR

Tenemos empatía con las personas que lo han perdido todo en La Palma, pero con los padres que pierden su hogar y a sus hijos tras un proceso judicial, no sentimos ninguna empatía.

¿No será por el mismo fenómeno que se produjo en la Alemania Nazi?

No olvidemos que en España, se vienen haciendo estas sucesivas e incesantes campañas propagandísticas profeministas y anti hombre, desde hace ya dos décadas.

Lo cual ha ocasionado esta disonancia cognitiva social con respecto de los hombres.

El hecho de que más del 80 % de los 160.000 hombres denunciados por presuntos malos tratos en 2019, resulten ser inocentes, no merecen nuestra empatía, si siquiera nuestra comprensión.

Nos quedamos en el discurso fácil del: “algo habrán hecho”.

O lo que es peor: usar un silogismo usual de los regímenes totalitarios del pasado, como el fascismo o el comunismo: “es que no se ha podido demostrar su culpabilidad” o “ante la duda, tú la viuda”.

Además, la ciudadanía ignora que estos padres y madres que pierden su hogar, deben seguir pagando la hipoteca de la casa de la que han sido despojados.

LA SOLUCIÓN DE LA LEY DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

Por eso yo defiendo la solución que, en su día, establecía la Ley 5/2011, de 1 de abril, de relaciones familiares de los hijos e hijas cuyos progenitores no conviven, de la Comunidad Valenciana (hoy anulada por el TC [ii]).

Esta ley establecía en su artículo 6 el derecho a la compensación económica del progenitor que debía abandonar la vivienda familiar.

En este punto, debo decir que el movimiento STOP Desahucios [iii] y la Asociación Pro Derechos Humanos de España [iv] son unos ignavos y unos negacionistas, porque ambas organizaciones se han negado a ayudar a las más de 57.000 personas que cada año pierden su hogar en un Juzgado de forma confiscatoria.

Olvidan los artículos 33 y 47 de la Constitución Española que establecen que toda persona que es desposeída de su propiedad, debe recibir una indemnización o tiene derecho a una vivienda digna.

Ello sin sacar a relucir los siguientes Convenios e instrumentos internacionales que hablan de ello:

  1. Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, de 1951, artículo 21.
  2. Convenio número 117, de 1962, de la Organización Internacional del Trabajo sobre política social (normas y objetivos básicos), artículo 5.2).
  3. Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, de 1965, artículo 5 e) iii).
  4. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 1966, artículo 17.
  5. Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de 1979, artículos 14.2) y 15.2).
  6. Convenio número 169, de 1989, de la Organización Internacional del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, artículos 14, 16 y 17.
  7. Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, de 1990, artículo 43 1) d).
  8. La Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, de 2006, artículos 9 y 28.
  9. La Carta Europea de Derechos Fundamenates, artículo 34.

En este cuadro explico en colores cómo unos hechos nos agobian, preocupan y despiertan nuestra empatía (en rojo) y cómo hacia otros hechos nos hemos vuelto insensibles gracias a los medios y a la clase política que han logrado producir en nosotros una disociación cognitiva (en verde).

[i] https://www.amazon.es/Theory-Cognitive-Dissonance-Leon-Festinger/dp/0804709114

[ii] https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2011-7329

[iii] http://stopdesahucios.com.es/

[iv] https://www.facebook.com/apdheorg/

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