Una reflexión sobre el trato con el cliente y la confianza en el Día Internacional de los Abogados
La abogada penalista Silvia Córdoba reflexiona sobre la confianza y el trato con el cliente en el Día Internacional de los Abogados. Foto: Carlos Berbell/Confilegal.

Una reflexión sobre el trato con el cliente y la confianza en el Día Internacional de los Abogados

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03/2/2022 16:29
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Actualizado: 03/2/2022 18:08
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¿Qué es lo más importante para un/a abogado? Sin ánimo de ser pelota por si alguno me lee, lo más importante para un abogado son sus clientes, por motivos obvios. Si no hay clientes, no hay trabajo y sin trabajo, no comemos. Es la realidad. Es importante recordarlo en el Día Internacional de los Abogados.

Pero eso no nos obliga a soportar todo lo que quiera el cliente que aguantemos en ocasiones. Unas veces consciente y otras inconscientemente, movido por ese temor a que le condenen, pierda sus propiedades, le quiten tiempo con sus hijos, o por aquello que sea que le haya llevado a contratarnos. 

Ya son 17 años en la profesión y sigo respondiendo una llamada un domingo o una noche a las 22 h.

Sucede así: suena el teléfono y antes de mirar quien llama ya te estás preguntando si es un cliente.

Miras, y efectivamente, si no es tu madre o una amistad.

Los abogados solemos tener todos los perfiles psicológicos entre nuestra cartera de clientes, como sucede en la sociedad, donde hay personas educadas, cargantes, déspotas, comprensivas, pacientes, impacientes, nerviosas, neuróticas, pasotas, responsables, etc.

¿Quién puede ser a esas horas?  

Muchas veces, sólo con ver quien llama puedes intuir si la llamada es de urgencia y merece ser respondida en semejante e intempestivo horario, y ahí ya decides si contestar o esperar a que te mande un «WhatsApp».

Aquí hago un paréntesis: En mi caso, al llevar sólo penal puede ser una llamada en relación a un detenido, y eso es urgente.

Pero que te llame un cliente para pregúntarte: «Abogada, ¿cómo va mi caso?».

Pues hombre, ante esa situación, una se llena de paciencia y cariño y le dice educadamente esbozando una sonrisa: «Igual que unas horas antes si me hubiera llamado en horario laboral convencional». 

LO QUE NO ENSEÑAN EN LAS UNIVERSIDADES

Y es que los abogados que lean estas líneas, creo que estarán de acuerdo conmigo en que solemos tener todos los perfiles psicológicos entre nuestra cartera de clientes, como sucede en la sociedad, donde hay personas educadas, cargantes, déspotas, comprensivas, pacientes, impacientes, nerviosas, neuróticas, pasotas, responsables, etc.

Y por ello, el abogado aun sin serlo, solemos poner en práctica conocimientos propios de un psicólogo, escuchando pacientemente y tratando de, además de resolver su problema judicial, su “problema psicológico”.

Y es que la angustia, la preocupación, el miedo, son algo innato al ser humano, y nuestros clientes sufren mucho todo eso.

Por eso, el cliente valora, no sólo nuestros conocimientos jurídicos y nuestra sinceridad a la hora de exponerle cómo tiene el caso, sino también nuestro trato.

Tenemos una profesión, como muchas otras, especialmente en el sector sanitario, que requiere tratar a la gente con cierta sensibilidad y transmitir toda la confianza para que sepa que está en buenas manos.

Y eso, lamentablemente, no lo enseñan en las universidades. Por eso es importante recordarlo en el Día Internacional de los Abogados.

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