“Los testigos de Jehová nos esforzamos por practicar el cristianismo que Jesús enseñó”; palabras con las que la organización religiosa se presenta a sus posibles seguidores a través de Internet, y que suponen el foco de su fe.
Foco que, sin embargo, cada vez parece estar más difuminado entre las críticas que pesan sobre los Testigos de Jehová. Especialmente, por parte de sus exmiembros, muchos de los cuales no dudan en afirmar que esta organización es una “secta” en la que se producen aparentes delitos contra la integridad de sus miembros.
Realidad de la que fue víctima Gabriel, un exmiembro de los Testigos de Jehová. Y es que el hombre sufrió abusos sexuales por parte de un anciano de los Testigos de Jehová muy conocido en Madrid durante años. En concreto, desde los 12 hasta los 16 años de edad.
“No se lo dije a nadie. Tenía miedo” reconocía el extestigo. Un miedo que, ahora, se ha convertido en un proceso judicial contra este anciano de la organización religiosa.
“Entre los años 1999 y 2004, el procesado ejercía con el cargo de anciano y superintendente presidente en la congregación Reino de los Testigos de Jehová en la ciudad de Madrid”, explica ahora el escrito de la Fiscalía Provincial de Madrid.
Años en los que, aprovechando su autoridad, el anciano de los Testigos se aprovechó de Gabriel, abusando sexualmente de él en repetidas ocasiones.
14 años de prisión para el Testigo de Jehová
“El procesado fue aumentando sus exigencias sexuales. Le obligaba a practicarle felaciones, en las que agarraba fuertemente a Gabriel por los hombros para impedir que sacara el pene de la boca, aprovechando que era más fuerte”, relata el Ministerio Fiscal en sus conclusiones provisionales.
Acciones que se prolongaron durante cuatro años. Y que, para la Fiscalía, supone un “delito continuado de agresión sexual”. Algo por lo que se pide en el escrito del 5 de julio de 2024 una pena de 14 años de prisión.
Del mismo modo, solicita el fiscal a la Audiencia Provincial de Madrid que se establezca “la prohibición de que se aproxime a Gabriel en una distancia inferior a 500 metros, o se comunique con él por cualquier medio, durante cinco años”.
“Procede igualmente que se le imponga la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión relacionada con menores”, explica el escrito. Documento en el que, igualmente, se establece una indemnización por responsabilidad civil de 20.000 euros, que deberá abonar el anciano a Gabriel, junto con los intereses previstos por los daños morales causados.
«No hay nada que pueda reparar el daño que me hizo este señor», asegura Gabriel a Confilegal. «Pero confío en la Justicia española, y espero de corazón que los jueces, que tienen la última palabra, coincidan con el Ministerio Fiscal».
Algo que podría hacer que, tras el fallo de «la justicia divina», tal y como explica el exmiembro, «la justicia terrestre sí haga Justicia».