El creciente uso de la Inteligencia Artificial generativa ha generado un intenso debate en torno a la propiedad intelectual. A medida que estos sistemas requieren grandes volúmenes de información para su entrenamiento, la cuestión clave que emerge es si las obras resultantes de este proceso pueden ser protegidas por derechos de autor.
La respuesta, según expertos en el ámbito legal, es clara: no.
De acuerdo con Cristina Mesa, socia del Departamento de Propiedad Industrial e Intelectual en Garrigues, «la normativa de propiedad intelectual no reconoce protección alguna para las obras generadas por inteligencia artificial. Esto significa que los contenidos producidos por estas herramientas, ya sean textos, imágenes o música, no pueden ser registrados ni protegidos como si fueran creación humanas«.
Mesa participó hoy en el panel del Legal Management Forum que llevó por título «La IA generativa, ¿revolución o evolucion?», junto a Alicia Muñoz Lombardía, directora de Gobierno, Regulación y Asesoría Jurídica de Banca Comercial de Santander España, Santiago Mediano, presidente y socio cofundador de Santiago Mediano Abogados, y Raúl Rubio, socio de Propiedad Intelectual, Industrial y Tecnológica de Pérez Llorca. Un panel que moderó Cristina Retana, directora de contenidos e innovación de Aranzadi La Ley,
Durante sus intervenciones la socia de Garrigues explicó que esta cuestión plantea importantes desafíos, sobre todo cuando se trata de monetizar los resultados obtenidos a través de la Inteligencia Artificial generativa.
«El problema surge cuando intentas comercializar lo que generas con inteligencia artificial. Al no ser protegibles, cualquiera puede apropiarse del contenido, lo que genera un vacío legal considerable», afirmó.
UN CAMPO POR DEFINIR
En la Unión Europea la interpretación de estas normativas aún está por consolidarse. La socia de Garrigues hizo referencia a la sentencia de septiembre de 2023 del Tribunal Regional de Hamburgo emitió una sentencia clave sobre minería de texto y datos (TDM) en el contexto de la inteligencia artificial generativa.
El caso enfrentó a LAION e.V., una organización sin fines de lucro que crea grandes conjuntos de datos para entrenar IA, contra el fotógrafo Robert Kneschke, quien alegaba una infracción de derechos de autor por el uso de una de sus imágenes.
LAION argumentó que su acción estaba amparada por la excepción de minería de datos de la legislación alemana, derivada del artículo 3 de la Directiva de derechos de autor en el mercado único digital (DSM Directive) -adoptada en 2019, antes de la irrupción de la IA-,, lo cual fue respaldado por la justicia alemana.
El tribunal falló a favor de LAION, destacando que su actividad de TDM estaba destinada a la investigación científica y no a fines comerciales, permitiendo acogerse a la excepción para fines científicos. Además, consideró que el uso de la imagen era parte esencial en el proceso de desarrollo de modelos de IA.
Esta decisión subraya el papel de la TDM en la investigación, aunque también plantea interrogantes sobre la protección de los derechos de autor en el contexto de la IA generativa, lo que podría llevar a futuras apelaciones y debates
A nivel global, las respuestas a este reto varían. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha intentado justificar el uso de contenidos protegidos para el entrenamiento de IA bajo las excepciones de «uso justo» (fair use), aunque todavía no hay sentencias definitivas que establezcan una doctrina clara.
Aunque las herramientas de inteligencia artificial generativa avanzan rápidamente, la legislación no ha logrado ponerse al día en cuanto a la protección de las obras que generan.

POSICIÓN INCIERTA PARA CREADORES Y EMPRESAS
Hasta que no se definan nuevas normativas o se adapten las existentes, las obras creadas por IA seguirán fuera del alcance de la propiedad intelectual, lo que deja a los creadores y a las empresas en una posición incierta.
En su intervención, Santiago Mediano opinó que la Inteligencia Artificial generativa no iba a poner en peligro la contratación de nuevos abogados juniors. «Lo que va a hacer la IA es redefinir sus roles y sus tareas. Algunas de esas tareas que están realizando ahora serán asumidas por la IA. Sí se va a esperar de ellos que manejen esa tecnología. En el medio y el largo plazo lo que veo es que habrá mucha más eficiencia en las firmas», subrayó.
Alicia Muñoz Lombardía hizo hincapié en la misma línea. «Los nativos digitales lo tienen más fácil, pero habrán otras competencias. Lo que se espera de los jóvenes abogados es voluntad para adaptarse a las nuevas tecnologías, tener iniciativa y dominar el ‘prompting’, saber hacer las preguntas adecuadas a la IA».
Raúl Rubio incidió en la existencia de los múltiples perfiles existentes. «Hay una tipología de personas que dicen ‘esto a mí no me toca’. Cuando nos toca a todos. Luego está el famoso chiste de los hombres de Cromagnon, con las ruedas cuadradas, que dicen que no tienen tiempo para probar las ruedas redondas. Y después están los de perfil más abierto, que les gusta experimentar con todo lo nuevo. Creo que esta profesión tiene una capacidad de adaptación brutal. Y eso se va a producir más rápido o más lento, pero se va a producir».
Los cuatro panelistas coincidieron, por último, en que estamos inmersos en una evolución tecnológica que va a revolucionar la forma como hacemos las cosas.