España lleva días con el corazón encogido por la situación que están viviendo los ciudadanos valencianos y castellano manchegos. La DANA ha dejado a su paso inundaciones, innumerables daños materiales y, sobre todo, vidas.
Ocho días después, miles de personas siguen todavía trasladándose a los pueblos más afectados para ayudar con las tareas de limpieza y el reparto de alimentos. Una situación que, psicológicamente, puede ser dura de superar tanto para adultos como para niños.
Sin embargo, entre tanto barro, se han podido ver imágenes que hacen sacar un poco la sonrisa. Por ejemplo, la de cuatro chavales jugando al fútbol rodeados de escombros o la de niños vestidos con disfraces de Halloween para tener un poco de “normalidad”.
Son niños jugando al fútbol en el barro sin ser conscientes del caos que han vivido su zona ….#Valencia #Dana pic.twitter.com/pENxfhIfyH
— Jesús Fuentes Piñero (@Fuentesftografo) November 4, 2024
Y es que, para Javier Urra, primer defensor del menor en la Comunidad de Madrid y doctor en psicología, es clave que estos niños sientan que la normalidad va a llegar pronto. «Los niños son más resilientes que los adultos, viven el presente», pero lo que más necesitan cuanto antes es «volver a la normalidad» yendo al colegio y ver a sus compañeros o a sus profesores. Es algo que les permite «evadirse de la realidad» y poder hablar de otros temas, explica.
Amor, seguridad y proximidad
Por otro lado, Urra ve imprescindible que los padres o el entorno de los niños transmitan mensajes esperanzadores o ilusionantes en vez de expresar tristeza y tragedia. Tienen que trasladarles la seguridad de que todo va a ir bien. «Un niño necesita tres cosas para crecer: amor, seguridad y proximidad».
«Cualquiera que me oiga me dirá, ¿pero qué seguridad vamos a tener, si está todo inundado?», se pregunta. Pero este el mensaje que quiere dejar como psicólogo destinado a los niños.
Asimismo, considera que, en la medida de lo posible, para evitar posibles traumas, deben comenzar a reunirse con amigos o familiares para crear esa sensación de normalidad.
Aunque eso sí, explica que si cambian sus hábitos de sueño, alimentación, higiene y entran en una tristeza muy depresiva, hay que buscar a un profesional. «Lo normal ahora es estar mal, pero hay que buscar la salida del niño».
Otra de los elementos que destaca en estos momentos en los que están rodeados de barro es que ayuden a resolver el problema. De esta forma se distraerán y se sentirán ciudadanos de pleno derecho. También se les puede explicar que, aunque su escuela haya quedado derruido, podrán seguir estudiando en otro sitio habilitado.
«Hay un gran salvavidas y es que este problema es de todos, es un dolor conjunto, lo que hace que se diluya la diferenciación o el trauma», aunque concreta que todo depende de cada familia, cada situación, y cada niño.
La importancia de hablar con los niños
Asimismo, ve importante «hablar con ellos en la medida de lo posible». También considera interesante saber qué dibujan porque muchas veces no verbalizan lo que sienten, pero sí lo transmiten a través de un papel y un lápiz. «El mejor apoyo para un niño son los familiares».
Urra está muy en contacto con el presidente del Consejo General de la Psicología, Paco Santolaya que, además, es el presidente del Colegio de la Psicología de Valencia.
«La psicología en Valencia está muy bien estructurada, el equipo es muy sólido. Hay que organizarse bien, saber a quién atender porque una vez que se atiende a un niño se genera un vínculo, la atención va a ser inmediata entendiendo que hay un sufrimiento que es colectivo».
Lo que hemos hecho es formar a gente muy buena para que en esas situaciones sepan transmitir serenidad y tranquilidad.