Opinión | El papel directo o indirecto del «Compliance Officer» en el cambio de paradigma empresarial sobre sostenibilidad

Lucia Sánchez-Ocaña Leyun es vicepresidenta de ASCOM y directora de Global Risk Compliance & Sustainability en Qualitas Energy. Foto: ASCOM.

14 / 11 / 2024 05:35

Actualizado el 04 / 05 / 2025 00:49

En los últimos años, la sostenibilidad ha dejado de ser un aspecto periférico para convertirse en un pilar central del éxito empresarial. Este cambio de paradigma ha sido impulsado por una mayor conciencia sobre los impactos medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG), así como por una creciente demanda de transparencia y responsabilidad corporativa.

Sin embargo, a pesar de los avances, la normativa en torno a la sostenibilidad sigue siendo dispersa y fragmentada, lo que limita su eficacia y genera incertidumbre.

Es aquí donde se hace evidente la necesidad de un marco legal armonizado y vinculante que conecte toda la normativa en esta materia, y donde el «Compliance Officer», tanto de manera directa como indirecta, juega un papel fundamental en asegurar su cumplimiento y promover una cultura de sostenibilidad.

La actual proliferación de normativas ESG a nivel global ha creado un entorno complejo y fragmentado para las empresas. Cada país o región establece sus propios requisitos, lo que dificulta a las organizaciones que operan en múltiples jurisdicciones.

Esta falta de coherencia normativa genera desafíos significativos en términos de cumplimiento, incrementa los costos operativos y, en muchos casos, fomenta prácticas de «greenwashing», donde las empresas adoptan posturas sostenibles superficiales sin un compromiso real.

Un marco legal armonizado, que establezca principios comunes y vinculantes a nivel global, es esencial para resolver estos problemas.

La Unión Europea ha dado pasos importantes con iniciativas como el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) y la Taxonomía Verde, que buscan estandarizar la información y las prácticas sostenibles.

Sin embargo, aún se necesita una mayor integración y compromiso global para asegurar que las normativas ESG se apliquen de manera coherente en todas las jurisdicciones y sectores.

Un marco normativo unificado permitiría que las empresas operen con mayor claridad, reduzcan riesgos regulatorios y puedan gestionar de manera más eficiente su impacto medioambiental y social. Al mismo tiempo, facilitaría a los inversores la evaluación del desempeño sostenible de las empresas, fomentando una mayor transparencia y rendición de cuentas.

El «Compliance Officer», figura clave

En este contexto, el «Compliance Officer» se erige como una figura clave para guiar a las empresas en la adopción y cumplimiento de las normativas ESG.

Su función no se limita a verificar que la empresa cumpla con las leyes y regulaciones aplicables, sino que también debe ser un catalizador para que la sostenibilidad se integre de forma integral en la estrategia de negocio.

De manera directa, el «Compliance Officer» es responsable de asegurar que la empresa cumpla con los requisitos legales en materia de sostenibilidad.

Esto incluye estar al día con la evolución de la normativa ESG, diseñar políticas y procedimientos internos para garantizar el cumplimiento, y supervisar la correcta divulgación de información no financiera.

En un entorno donde las regulaciones son cada vez más estrictas, la función de Compliance se vuelve indispensable para prevenir sanciones y riesgos reputacionales.

Indirectamente, el «Compliance Officer» tiene la responsabilidad de fomentar una cultura organizativa que promueva la sostenibilidad como un valor intrínseco. A través de la formación continua, la creación de políticas éticas robustas y la supervisión de prácticas empresariales, el «Compliance Officer» puede influir en la adopción de un enfoque proactivo hacia la sostenibilidad en todas las áreas de la empresa.

Este rol cultural es crucial, ya que para que la sostenibilidad sea efectiva, debe integrarse en el ADN de la organización.

DOBLE MATERIALIDAD

Un concepto central que está emergiendo en el marco normativo de sostenibilidad es el de la doble materialidad. Este principio exige que las empresas no solo evalúen los riesgos ESG que afectan a sus operaciones, sino también el impacto que sus actividades tienen en la sociedad y el medio ambiente.

En otras palabras, se trata de adoptar una visión holística que aborde tanto los efectos internos como los externos de la actividad empresarial.

La doble materialidad es particularmente relevante para el «Compliance Officer» , ya que implica la necesidad de establecer controles internos y mecanismos de reporte que consideren ambos tipos de impactos.

Este enfoque requiere que las empresas vayan más allá de la mera conformidad con la normativa y adopten una postura de responsabilidad activa frente a su entorno.

El «Compliance Officer» debe asegurarse de que la empresa esté preparada para medir, gestionar y mitigar tanto los riesgos ESG que enfrenta, como los efectos que genera en el mundo exterior.

Integrar la doble materialidad en las prácticas empresariales no solo ayuda a cumplir con las regulaciones emergentes, sino que también posiciona a la empresa como líder en sostenibilidad, mejorando su reputación y su capacidad para atraer inversores y talento comprometido con estos valores.

Veo que el camino hacia un marco legal armonizado y vinculante en sostenibilidad es largo, pero esencial para enfrentar los desafíos globales relacionados con el cambio climático, la desigualdad social y los derechos humanos.

La colaboración entre gobiernos, empresas y reguladores será clave para lograr una normativa coherente que fomente prácticas sostenibles en todos los sectores y regiones.

El «Compliance Officer» desempeñará un papel cada vez más relevante en este proceso, no solo asegurando que las empresas cumplan con sus obligaciones legales, sino también liderando el cambio hacia una cultura corporativa verdaderamente sostenible.

Desde mi punto de vista, como «Compliance Officer» , veo que la sostenibilidad ya no es solo una cuestión de buena voluntad, sino una necesidad legal y estratégica. Un marco normativo armonizado, junto con un «Compliance Officer» proactivo, permitirá a las empresas no solo sobrevivir, sino prosperar en un mundo cada vez más consciente de los desafíos ambientales y sociales que enfrentamos.

Lucia Sánchez-Ocaña Leyun es vicepresidenta de ASCOM y directora de Global Risk Compliance & Sustainability en Qualitas Energy.

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