Hace 48 años, el 24 de enero de 1977, cinco abogados laboralistas fueron asesinados en la calle Atocha de Madrid por defender la libertad y los derechos de los trabajadores.
Aquella terrible matanza conmocionó a todo un país y, con el tiempo, se convirtió en símbolo de la valentía y la entrega que caracterizan a nuestra profesión. Precisamente para honrar su memoria y la de todos aquellos que ejercen la abogacía bajo amenaza, conmemoramos el Día de la Abogacía Amenazada
Crecí profesionalmente durante aquellos años difíciles, en los que la Transición española alumbraba un futuro de esperanza, pero también de incertidumbre.
Cuando supe de la masacre de Atocha, aún era un estudiante de derecho, y aquel suceso dejó una huella imborrable en mi forma de concebir la profesión. Comprendí que ser abogado no es solo dominar las leyes, sino comprometerse a fondo con la justicia, la dignidad humana y la protección de los más vulnerables.
SERIE DE TV «ABOGADAS»
Hace unos días, ya en el presente, tuve la oportunidad de ver la serie «Abogadas«, donde Manuela Carmena, Cristina Almeida, Lola González y Paca Sauquillo encarnan con profunda autenticidad las batallas jurídicas y sociales de aquella España que emergía de la dictadura. No esperaba que esta experiencia me transportara de forma tan vívida a la época en que yo mismo forjaba mi vocación.
«En este Día de la Abogacía Amenazada, desde el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona enviamos un mensaje claro a todos los compañeros y compañeras que ejercen bajo condiciones de riesgo: no están solos».
Verlas luchar con coraje por los incipientes derechos fundamentales me recordó los ideales que encendieron en mí la pasión por ejercer esta profesión: un compromiso inquebrantable con la justicia y la defensa de quienes no pueden alzar su voz.
El recuerdo de la matanza de los abogados de Atocha nos obliga a reflexionar. La profesión jurídica sigue enfrentando enormes desafíos en muchos rincones del mundo: hay compañeros y compañeras que sufren persecución, amenazas e incluso agresiones por ejercer su labor.
HAY QUE MANTENER VIVA LA MEMORIA DE LO OCURRIDO EN ATOCHA
Como decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona, considero fundamental mantener viva la memoria de lo ocurrido en Atocha, no como un gesto de nostalgia, sino como un recordatorio de que la abogacía exige valentía, perseverancia y solidaridad inquebrantable.
Los abogados asesinados el 24 de enero de 1977 son, todavía hoy, un símbolo del compromiso ético que nos exige esta profesión. Su legado nos pide defender los derechos fundamentales y dar un paso al frente cuando la justicia se ve amenazada. Implica alzar la voz ante la injusticia, proteger a quienes son discriminados o perseguidos y trabajar por un sistema donde la igualdad y la libertad no sean simples promesas, sino realidades tangibles.
En este Día de la Abogacía Amenazada, desde el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona enviamos un mensaje claro a todos los compañeros y compañeras que ejercen bajo condiciones de riesgo: no están solos. Vuestra lucha nos inspira y nos recuerda que, sin vuestro coraje, la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales se vería gravemente resentida.
A quienes nos precedieron, como los abogados de Atocha, les debemos la promesa de que su sacrificio no fue en vano. Continuemos su legado con la misma pasión y entrega, convencidos de que la abogacía no es solo una profesión, sino una misión al servicio de la justicia, la dignidad y la esperanza en un futuro más justo para todas las personas.