Un documento del FBI desclasificado la pasada semana por el presidente de EEUU, Donald Trump, revela la existencia de una misteriosa carta enviada desde Barcelona en 1964, que supuestamente contenía información comprometedora sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, en Dallas, y que podría perjudicar a quien fue su sucesor en la Casa Blanca, Lyndon B. Johnson.
De acuerdo con este documento desclasificado al que ha tenido acceso Servimedia, la misiva fue remitida desde la capital catalana el 26 de septiembre de 1964 al embajador de EEUU en España.
El remitente era una persona identificada como Antilin Peris, nombre que los investigadores consideraron un alias al no encontrar rastros de su existencia en Madrid ni en París.
El autor de la comunicación decía poseer «un documento auténtico sobre el asesinato en Dallas», que según sus palabras «fue sustraído de la Comisión Warren y que ciertamente es perjudicial para el presidente Johnson», según consta en el documento desclasificado del FBI.
Alude así a que Johnson habría tratado de ocultar algo sobre el magnicidio tras situarse al frente del país.
En la misiva, el remitente explicaba que tuvo que «huir de París debido a una indiscreción cometida allí» y que obtuvo el supuesto documento «en casa de unos amigos estadounidenses», añadiendo que «alguien de la Embajada del Reino Unido en París está involucrado en el asunto».
Recordemos que la Comisión Warren fue un comité de investigación establecido en noviembre de 1963 por el presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, para investigar el asesinato del presidente John F. Kennedy.
El informe final, publicado en septiembre de 1964, concluyó que Lee Harvey Oswald actuó solo al asesinar al presidente Kennedy y que no había conspiración alguna.
También determinó que Jack Ruby, el hombre que asesinó a Oswald dos días después de la captura de este, también actuó solo.
INVESTIGACIÓN SIN RESULTADOS: «carta de un chiflado»
Según los datos conocidos recientemente, la oficina del FBI en París solicitó a los servicios de inteligencia españoles que investigaran para localizar e identificar al remitente de la carta, con el objetivo de interrogarle sobre cualquier información que pudiera aportar sobre el caso.
El documento desclasificado revela que las autoridades estadounidenses catalogaron la misiva como una «carta de un chiflado» (‘crank letter’), lo que sugiere que en su momento no le dieron credibilidad.
La misiva, enviada desde Barcelona, no incluía dirección de retorno y su autor proponía colocar un anuncio en un periódico de Madrid si había interés en obtener más detalles sobre la información que decía poseer.
Los servicios de inteligencia no lograron encontrar ningún rastro de Antilin Peris en Madrid ni en París, lo que reforzó la teoría de que se trataba de un nombre falso utilizado por el misterioso remitente.